Abril 16, 2026 -HC-

Kuhlmann, talento femenino y el corazón nacional


Jueves 16 de Abril de 2026, 10:00am




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Cuando Franz Kuhlmann llegó a la zona de Vivicha, el valle de los Cintis, la chispa de curiosidad que se había iniciado en Oruro, donde conoció el singani, estalló y se convirtió en un sueño por impulsar. Era el inicio de la década de los 30, cuando el mundo sufría por las guerras. Pero en Bolivia, el joven alemán conoció a la familia Molina que en Chuquisaca ya había puesto desde 1893 la semilla para la producción vitivinícola. Así dos mundos coincidieron, trabajaron y consiguieron construir un legado que ya es de cuarta generación. Para darle brillo a la primera bodega boliviana.

Franz conoció a Dora Molina. Ambos formaron un hogar. Y luego impulsaron la empresa que hoy lleva por nombre Bodegas y Viñedos Kuhlmann, una de las empresas más antiguas y prestigiosas de Bolivia en el sector.

La primera bodega Kuhlmann fue instalada en Moyococha, una localidad de Los Cintis; la segunda bodega fue emplazada en Vivicha y en los años 70 se trasladó al departamento de Tarija, en la zona de San Luis, donde construyó la tercera bodega de su historia. Y una cuarta también fue construida en el departamento sureño.

En sus primeros años se enfocaron en productos que marcaron época: el vino oporto (un vino dulce que sigue vigente hasta hoy) y la ratafía, un destilado muy consumido en aquellos tiempos.

La ratafía boliviana es un licor artesanal tradicional que se elaboraba con una mezcla de singani y jugo de uva pisada.

 

Posteriormente, la bodega se concentró en la elaboración del singani, logrando una gran acogida, así nació Tres Estrellas, cuyo actual mercado es Santa Cruz.

Las columnas de la bodega

La bodega maneja tres pilares: arte, ciencia y tecnología. Esta combinación les permite mantener una mejora continua en la fabricación y comercialización de vinos y singanis. Con una visión de expansión internacional, la empresa exporta sus productos a China, Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Alemania, México y hasta Japón, uno de los mercados más exigentes del mundo, convirtiéndose así en el que más exporta en Bolivia.

Cuarta generación

Hoy en día, Franz Molina, como encargado de la cuarta generación de los Molina y la tercera de los Kuhlmann, es el líder de la empresa y el responsable de sostener el legado familiar junto a sus tres hermanas y su madre.

El Gerente General tiene la determinación de hacer perdurar la empresa por muchas generaciones más, manteniendo vivo el espíritu de tradición y excelencia. Por ello destaca que la empresa está entre las top tres bodegas de Bolivia. “Es un rubro de mucha pasión, arte, conocimiento y ciencia que lo hace particular”.

Prioridad al talento nacional

Una de las políticas de la bodega es apostar por el país. Bajo el lema "100% Bolivia", prioriza la contratación de personal local y el uso de insumos nacionales en cada etapa. “Apostamos netamente por el talento nacional”, resalta el gerente.  

Además, menciona que en Kuhlmann se valora la inclusión. Desde 1972, impulsada por su fundadora, Doña Dora Molina de Kuhlmann, ha empoderado a la mujer, y hoy es parte de su política empresarial: al menos el 75% del capital humano es femenino en todas sus áreas.

Un área especial en la bodega es de embotellado y etiquetado, compuesto exclusivamente por mujeres, llamadas las "abejitas laboriosas". La empresa confía en su delicadeza y atención al detalle.

Otro punto para destacar es que es la única bodega y destilería en el país con planta de tratamiento de residuos. Este sistema permite un ahorro hídrico excepcional; hasta el 98% del agua es reutilizada íntegramente en el riego por goteo de sus viñedos.

Marcas de peso, historias fascinantes

Kuhlmann cuenta con las líneas AltoSama, Tres Estrellas, Los Parrales, Santo Patrono y Herencia. El icónico Singani Tres Estrellas fue inspirado en el coñac francés de la época, que también llevaba el nombre "Tres Estrellas". Don Franz Kuhlmann decidió darle esa misma jerarquía a su destilado.

Después se desarrolló la línea Los Parrales, una propuesta más premium y estilizada, reconocida por sus elegantes etiquetas en colores negro, rojo y azul.

Kuhlmann es la pionera en Bolivia en la elaboración de vinos espumantes con su línea Altosama que usa los métodos Charmat y Champenoise. Este último se produce de manera artesanal con una fermentación y elaboración “botella por botella”, expone Rhijanet Alba Leyton, desarrolladora Nacional de Trade Marketing.

Santo Patrón

La línea de vinos Santo Patrón abarca desde los tradicionales vinos de mesa, pasando por el oporto hasta los ejemplares de alta gama reposados en barricas de roble francés. Su nombre no es casual: nace de un suceso que marcó la historia de la bodega en 2014 y que convirtió un momento de tragedia en un acto de fe.

Alba cuenta que un incendio devastador amenazó con una gran tragedia, ya que los tanques destiladores estaban en funcionamiento y podían explotar.  Sin embargo, el fuego comenzó a mermar. Al realizar el control de daños, la familia descubrió algo sorprendente: el fuego se había detenido justo frente a un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús. Hoy, ese mismo cuadro ocupa el lugar más especial en la cava de la bodega. Es el Santo Protector de las instalaciones.

Singani Herencia

Kuhlmann está en manos de la tercera generación de la familia, que ha liderado grandes innovaciones en ciencia, arte y tecnología. Una de estas creaciones ha sido el Singani Herencia, el más puro del país.

Alba menciona que, a diferencia de la destilación tradicional en alambiques "cuello de cisne", la bodega ha dado un salto tecnológico con alambiques alemanes de destilación por platos. El sistema permite separar el etanol del metanol en una sola etapa, logrando un singani mucho más aromático.

Esta precisión técnica alcanza su máxima expresión en el Singani Herencia. Para este producto de lujo, se extrae únicamente el "corazón del corazón" del destilado.