Kohlberg: la historia de fe y éxito de Don Julio
Todo empezó hace 63 años, con la primera cosecha de la viña. Hoy Kohlberg es parte de la industria nacional. Un orgullo de tres generaciones
En Campos de Solana se combina conocimiento humano, tecnología y un legado familiar. Conoce los secretos de una de las bodegas más premiadas de Bolivia.
Miércoles 15 de Abril de 2026, 6:45pm
A unos 1.850 metros sobre el nivel del mar, en el valle central de Tarija, se halla Campos de Solana, una de las bodegas más prestigiosas de Bolivia. El sol de verano marca el colorido de los viñedos que adornan la entrada hacia la casa principal. En esta campiña, el conocimiento humano, el legado de la tradición y la precisión de los equipos tecnológicos se funden en resultados que destacan a Tarija, en la producción de vinos.
El origen de esta industria data de 1925. Sí, hace poco más de un siglo, cuando Julio Ortiz creó su primer parral en el Valle de los Cintis (Chuquisaca), Fue uno de los pioneros en la elaboración del singani, que posteriormente se llamó Casa Real. Esos pasos por las viñas tomaron también el rumbo de la vitivinicultura, para poner las semillas de Campos de Solana.
La parcela particular con llamitas en Campos de Solana
Carola Martínez, encargada de Hospitalidad, muestra con fascinación enormes fotografías que evidencian los frutos del arduo trabajo familiar. Una de ellas es de una parcela muy particular destinada al vino estrella de Campos de Solana: Esther Ortiz, en homenaje a la abuela de la familia.
En estas tierras se produce la cepa Petit Verdot, de Francia, una variedad exclusiva de Campos de Solana en Bolivia por bastantes años. La finca Esther Ortiz está elevada a 1.950 metros sobre el nivel del mar y es donde los Granier supieron cultivar la vid.
La tierra se hace más fértil con el humus o el cultivo de lombrices, pero la característica central es que en esas tierras se crían llamas. Sí, la reina del altiplano está en los valles tarijeños. “El animal busca raíces de plantas y cuando hace el pastoreo realiza también una oxigenación del suelo, remueve la tierra y se alimenta del follaje, esto incentiva a la planta a seguir produciendo”, relata Martínez.
Principia, el orgullo
Hoy, el legado familiar detrás de Campos de Solana se expresa en Granier Ortiz, los apellidos de los fundadores de la bodega. Y la variedad que es parte del emblema es Principia, “el primero de un nuevo legado”.
Es el resultado de la cepa Tannat, que es la que mejor se adapta al valle tarijeño. Esta variedad es cultivada en dos parcelas particulares que cumplen ciertas características, por ejemplo: un suelo con mayor concentración de arcilla blanca y drenaje, lo que permite que los taninos maduren. Con esto, se logra un mayor grado de azúcar y la acidez que caracteriza al Tannat.
“Si esas parcelas no cumplen esas características tan exigentes, decidimos sacrificar esas parcelas y descansar esas plantas por un año para volverlo a intentar, de esa forma, el estándar para este vino siempre será lo más alto posible”, indica.
Al ser una producción de lujo se tienen botellas limitadas, la edición 2023 ganó 97 puntos en la última cata en Brasil. Principia debe pasar dos o tres años en barrica de roble y un año adicional en botella. Así, se lleva al mercado como uno de los vinos más longevos.
La presentación de este vino se enfoca en la noche y las estrellas; la etiqueta tiene un reloj astronómico que señala la fecha exacta de la cosecha de la uva.
La variedad de vinos que ofrece Campos de Solana
La elaboración del vino es una ciencia y en Campos de Solana, lo saben bien. Los vinos jóvenes pasan a los tanques de acero inoxidable para una segunda fermentación y luego se van al embotellado; mientras que, para los de alta gama, se usan las barricas, donde el líquido gana textura y después pasan a barricas nuevas. El tiempo aproximado para un vino joven es de cuatro meses; uno de alta gama de reserva, 15 meses; y de gran reserva, 20 meses.
Entre las variedades de vinos en Campos de Solana se halla El Arte del Encuentro, que está elaborado con Tannat y Malbec; El Carácter, que se elabora en depósitos de acero inoxidable y maceraciones cortas.
El vino Único logró el platino en un torneo celebrado en París, Francia, una de las más altas que se puede obtener en cuanto a vinos, con una de las versiones del Tannat; Esther Ortiz, que es el único elaborado con el Petit Verdot que se tiene en Bolivia.
Bad Lands es un vino particular, su nombre en inglés significa tierra mala; está elaborado con Malbec producido en una tierra con erosión. Es el primer Malbec gran reserva en el país.
El Tri Gran Reserva es el vino boliviano con más premios y medallas. Es el fruto del procesamiento de las variedades Tannat, Malbec y Petit Verdot. El Tri Blanco es vino de reserva, el primero que se tiene en Bolivia y combina Viognier, Riesling y Sauvignon Blanc.
Innovante Reserva bivarietal combina las uvas Tannat y Marselan y el Innovante Reserva bivarietal de reserva que combina Malbec, Cabernet y Sauvignon. En los vinos varietales, es decir, con una sola variedad de uva, están las elaboradas con Tannat, Malbec, Marselan y Cabernet Sauvignon.
En la línea de vinos jóvenes se destaca Innovante Riesling, una de las cepas más antiguas de su generación; Rosé, elaborado con Malbec y Marselan. Aquí se extrae los componentes de la uva negra y se lo trata como un vino blanco y finalmente se obtiene el Rosé.
En el vino Encuentro coinciden dos cepas Tannat y Malbec; se ha llevado cuatro medallas de oro.
Los vinos que se envían al exterior son Esther Ortiz, Tri Tinto, Tri Blanco y Único, que son enviados a Suiza, Rusia, China, Brasil, Bélgica y Alemania.
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