Mayo 10, 2026 -HC-

Hugo Banzer Suárez (1926 – 2026)


Domingo 10 de Mayo de 2026, 11:00pm




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Recuerdo con privilegiada nitidez al entonces coronel Hugo Banzer Suárez, asomando la cabeza por la ventanilla del auto presidencial para saludar hacia el segundo piso de mi casa en el que se encontraban mi madre y sus amigas, y nada menos que Victor Paz Estenssoro que había subido invitado, protegido por media docena de macizos waruras, luego de encontrarse en la acera de mi puerta de calle para espectar la llegada del presidente de Venezuela, Rafael Caldera, el 11 de febrero de 1973.

Mi familia, que tenía lamentables recuerdos sobre la represión ejecutada por el MNR contra dirigentes de la Falange Socialista Boliviana (FSB) en la década de la revolución nacional, guardaba formas de cortesía, pues a pesar de tal antecedente, el día en que Caldera bajaba de El Alto junto a Banzer, decidió que lo cortés no quita lo valiente y fue así que  el “Mono” estaba allí para asistir al paso del automóvil presidencial que apenas duraría unos segundos.

Con el gorro militar del Ejército bien puesto y su distintivo bigote triangular, luego de asomar la cabeza, Banzer extendió la mano y miró hacia nuestro balcón, mientras en la calle se había apostado una apreciable cantidad de gente que aplaudía a la comitiva que se dirigía a la Plaza Murillo con Banzer dictador, y Caldera, presidente conservador venezolano, líder del partido social cristiano COPEI.

Tenía yo apenas 12 años, y en el contexto social de la clase media urbana, dominaba el sentimiento de que Banzer había salvado a Bolivia del comunismo derrocando a su camarada Juan José Torres Gonzáles y poniendo fin a la Asamblea del Pueblo que sustituía al parlamento nacional, liderizada por el histórico fundador de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Lechín Oquendo al que se sindicaba de querer sustituír la tricolor por la bandera roja con la hoz y el martillo de la URSS.

De apellido alemán, el militar era un producto de la Escuela de las Américas cuando prevalecía la guerra fría y los gobiernos de los Estados Unidos, sobre todo el de Nixon-Kissinger, habían decidido cerrarle el paso a la irradiación de la revolución cubana en el continente, alentando la instauración de gobiernos de facto con sello civil-militar.

Eran tiempos en que comenzaba a desplegarse una implacable persecución, encarcelamiento y desaparición de militantes y activistas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Coronel ascendido a General ordenó las masacres de campesinos en Tolata y Epizana, Cochabamba,  y un acuerdo de los regímenes autoritarios de la subregión en vigencia, aplicaba sin contemplaciones el llamado Plan Cóndor, estrategia terrorista de Estado, de la que fue víctima el mismísmo Jota Jota Tórres Gonzáles secuestrado y asesinado en  Buenos Aires entre el 1 y 2 de junio de 1976, por decisión de las dictaduras militares del Cono Sur, de la que formaba parte Bolivia.

Este 10 de mayo se han cumplido cien años del nacimiento de Banzer que sigue repercutiendo en la política boliviana a través de sus herederos, aquellos que lo conocieron y trabajaron con el, y los que llegaron luego, hijos y  nietos del banzerato dictatorial y el banzerismo democrático, de los que destacan Tuto Quiroga, sucesor en la presidencia (2001-2002) y Luis Fernando Camacho, hijo de un militante falangista y luego presidente de los empresarios privados que empuñó las armas en el golpe perpetrado entre el 19 y 21 de agosto de 1971.

Continúa pendiente una investigación académica acerca de la gravitación del General en la historia del país, que finalmente murió en 2002, aquejado por un cáncer que le fue corroyendo el organismo mientras ejercía su segunda presidencia, esa que lo distingue por tratarse del único caso en América Latina en que un ex dictador volvía al poder por la vía democrática. No pasó con Videla en Argentina, Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay o Geisel en Brasil.

Veintitrés años después de haber tenido en el balcón de mi casa de infancia a Paz Estenssoro, saludando a su socio con el que se enemistaría en 1974 y se reconciliaría en 1985 (Pacto por la Democracia), dos años antes de su regreso a la presidencia, entrevisté al General en su oficina de la Fundación Boliviana para la Capacitación Democrática y la Investigación (FUNDEMOS), que se constituía en el brazo ideológico y de capacitación de Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido que fundó  Banzer en 1979..

En aquél encuentro, haciendo gala de su conocida afabilidad, esa que confirma que los dictadores suelen ser lobos con pieles de cordero, Banzer me contó off the record –hoy ya se puede publicar, a 24 años de su muerte—por qué le había puesto la pistola en la sien al industrial cervecero y luego líder de UCS, Max Fernández y la razón por la que decidió cerrar acuerdo con sus perseguidos de los años 70, los miristas encabezados por Jaime Paz Zamora, que se llamó Acuerdo Patriótico: “Sánchez de Lozada me ofreció dinero (había ganado las elecciones de 1989) para que nuestra bancada facilitara su elección. No se lo perdonaré nunca. El dinero no lo compra todo.”

El año 2010 viví seis meses en Concepción, provincia Ñuflo de Chávez de Santa Cruz en la que Banzer nació en 1926, el que sería gobernante de Bolivia durante once años discontínuos. En la plaza principal de la tierra chiquitana esta situada la casa de familia de este que fue fundamental valuarte de la derecha boliviana durante tres décadas. Allá se encuentra el museo de arte sacro con la historia del pueblo, incluido el registro de la restauración del formidable templo construido en tiempos de la colonia y las Misiones Jesuíticas (patrimonio cultural de la humanidad declarado por la UNESCO) dirigida por el suizo Hans Roth.

El hospital de Concepción, lleva el nombre del hermano menor del General (Julio) César Banzer y en la avenida Banzer, la principal de ese pueblo de calles con ripio color rorjizo, se destaca un monumento de cuerpo entero. Aunque asentó propiedad en la vecina San Javier, Banzer nunca dejó de recordar su origen concepcioneño, donde todavía se pueden encontrar propiedades de familias migrantes alemanas.

Hoy día, pocos que son producto de su impronta política recuerdan al General. Tuto lo ha borrado de sus citas hace muchísimos años, pero queda claro que sin Banzer, Quiroga jamás habría llegado a ser primer mandatario y tampoco seguiría soñando con volver a esa silla de la presidencialista Bolivia.

 

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