26 de abril (Urgente.bo).- “Hay que despertar a este gigante que es El Alto”, afirmó Vladimir Ameller, uno de los expositores del Foro Empresarial “El Alto: Potencial Estratégico del Altiplano Marítimo”, desarrollado el pasado jueves con el apoyo del Banco de Crédito BCP y Cainco El Alto.
Ameller, ingeniero comercial en economía, sostuvo que la urbe alteña atraviesa un momento decisivo. El experto explicó que la ciudad se encamina a concentrar el 70% de la población del área metropolitana en 2050, lo que implica no solo un crecimiento demográfico, sino también una mayor responsabilidad estratégica en el desarrollo regional.
En ese contexto, propuso una Agenda 2026–2050 orientada a convertir a El Alto en un nodo articulador logístico, industrial y digital, capaz de competir a escala regional e internacional.
“Estamos en un momento de punto de inflexión en lo que es el modelo de país, el modelo económico. Hay un punto de inflexión en lo que se decide en el gobierno y la política del gobierno y El Alto hoy día tiene que hacer una lectura adecuada de estos desafíos e identificar estas oportunidades para potenciar aquellas áreas y sectores económicos donde tiene hoy día fortaleza”, resaltó Ameller.
UNA CIUDAD CON POTENCIAL Y RIESGOS
Durante su exposición, el experto señaló que el denominado “sorpasso demográfico” proyecta que para 2050 El Alto concentrará el 70% de la población metropolitana, mientras La Paz reducirá su participación al 25%. Actualmente cuenta con 885.825 habitantes (2024) y se proyecta que alcance 1,2 millones en 2040.
Sin embargo, advirtió que el crecimiento poblacional no garantiza desarrollo. Uno de los principales peligros de la inacción es que el bono demográfico se convierta en una carga social.
Entre los riesgos mencionó el aumento de la inseguridad, la migración forzada de talento, la baja productividad y la alta conflictividad que podrían frenar la llegada de inversiones. A ello se suma la presión sobre recursos básicos como agua, electricidad y servicios sanitarios, además del crecimiento de asentamientos irregulares.
De no aplicarse medidas estructurales, el escenario al 2050 podría derivar en una megaciudad informal, colapsada y desconectada de la economía global.
“Valdrá muchísimo que se vuelva una ciudad atractiva, una ciudad más segura, una ciudad en la cual invierte el alteño, invierte el boliviano, invierte el extranjero, porque acá encuentra oportunidades, aquí encuentra un clima, un sistema que ayuda y alienta la inversión privada la inversión pública y, obviamente, el carácter de sostenibilidad a lo largop del tiempo”, mencionó Ameller.
Asimismo, remarcó que El Alto no debe limitarse a ser una zona de carga y descarga, sino convertirse en un nodo articulador logístico nacional e internacional, con mercados naturales como Cochabamba, Santa Cruz, el sur del Perú, el norte de Chile y la cuenca del Pacífico.
“Hoy día se hablo mucho del tema textil, manufacturero, tenemos que encontrar esos nichos de mercado. No se puede competir con China, pero se pueden identificar nichos musculares (…) mirar más allá del altiplano mirar a la cuenta del Pacífico”, subrayó.
UNA AGENDA Y TRES PILARES CLAVE
Ameller planteó la necesidad de incidir en la agenda pública para destrabar obstáculos burocráticos y esto con vistas al 2050.
“Tenemos que trabajar muchísimo en... incidir en la agenda pública para que la voz del empresario, la voz del emprendedor, esté en la agenda económica del gobierno municipal de Alto, esté en la agenda económica de la gobernación de la paz, esté en la agenda económica de distintos ministerios que deben destrabar, facilitar, destrancar aquellos elementos en los cuales el Estado ha sido un obstáculo, un óbice para que el emprendedor y el empresario productivo tenga un desarrollo”, puntualizó Ameller.
En ese panorama, Vladimir Ameller enfatizó en trabajar en tres pilares clave para “despertar” esta ciudad. El primero es la gobernanza metropolitana, que plantea la creación de un Distrito Especial de Inversión entre El Alto y La Paz, además de avanzar hacia una mayor descentralización bajo una agenda 50/50, con el fin de simplificar la planificación urbana y fortalecer la autonomía regional.
El segundo pilar es la seguridad jurídica y la desburocratización, mediante la implementación de la “Tramitología Cero”, la creación de una ventanilla única para inversionistas y contratos de estabilidad jurídica que brinden reglas claras y previsibles.
Y finalmente el tercer eje es la economía digital y la conectividad global, orientado a capacitar a jóvenes en tecnologías de información, fomentar la exportación de servicios digitales como software y BPO (Externalización de Procesos de Negocio en español), y fortalecer la articulación con mercados internacionales, especialmente hacia la cuenca del Pacífico.
“Tenemos una posibilidad muy grande de hacer negocios y comercio y finalmente despertar a este gigante que es El Alto, despertarlo y alentarlo a que puede haber otras alternativas para mejorar la ciudad, mejorar nuestras familias, mejorar los servicios y mejorar la calidad de vida del alteño y la alteña”, finalizó Ameller.


