El concejal de La Paz Javier Escalier denunció una apropiación indebida y sin sustento cultural del Ekeko en la denominada “Feria de los Deseos”, actividad que se viene promoviendo en Perú bajo el uso de símbolos, rituales y personajes asociados a las Alasitas de La Paz, sin respetar su origen, contexto ni marco normativo patrimonial.
Escalier cuestionó que esta festividad incorpore ceremonias de pago a la tierra, rituales con hojas de coca y la figura del Ekeko, despojándolos de su significado histórico y cultural. “No se puede extraer un rasgo cultural de un pueblo y reproducirlo libremente sin ningún tipo de sanción ni respeto en otra parte. El patrimonio no es un objeto decorativo ni una mercancía”, afirmó.
El legislador recordó que, mediante la Resolución Viceministerial N° 156-2016-VMPCIC-MC, el propio Estado peruano declaró Patrimonio Cultural de la Nación a las Ferias de Alasitas y Miniaturas del Altiplano de Puno, reconociéndolas como una expresión de religiosidad popular de raíces prehispánicas, ligada al uso ritual de miniaturas propiciatorias y a la figura del Ekeko como símbolo ancestral de prosperidad.
Sin embargo, Escalier advirtió que la “Feria de los Deseos” distorsiona este reconocimiento al convertir una práctica ritual compleja en un espectáculo descontextualizado. “Pretender que el cerco ritual y simbólico que dio origen al Ekeko sea compartido o replicado sin límites, es desconocer su raíz cultural y su historia. El Ekeko no es un personaje genérico ni intercambiable”, sostuvo.
El concejal también expresó su preocupación por la promoción mediática de esta feria, donde se invita a los asistentes a pedir deseos con miniaturas y rituales estandarizados, sin participación real de las comunidades portadoras, ni respeto por los procesos históricos que dieron origen a estas prácticas. “Estamos frente a una festividad que banaliza la espiritualidad andina y la reduce a una experiencia de consumo”, denunció.
Escalier pidió al Estado boliviano, a través de la Cancillería, asumir un rol activo en la defensa de la “ética del patrimonio cultural de los pueblos”. “Así como hemos reclamado el uso indebido del Pepino del Carnaval paceño, hoy exigimos acciones diplomáticas claras. El patrimonio cultural no puede ser apropiado, mezclado o reutilizado sin reconocimiento, diálogo ni consentimiento”, remarcó.
Finalmente, señaló que estos hechos evidencian la necesidad de establecer mecanismos regionales de protección del patrimonio cultural inmaterial. “Las fronteras no anulan la identidad de los pueblos, pero tampoco pueden servir de excusa para el uso irresponsable de símbolos que tienen historia, memoria y comunidad. Defender el Ekeko es defender el respeto entre culturas”, concluyó.


