Octubre 18, 2021

Lucanamarca, la masacre ordenada por Abimael Guzmán que lo distanció de los campesinos


Lunes 13 de Septiembre de 2021, 1:00pm






13 de septiembre (Perú 21).- Armados con hachas, machetes, cuchillos y armas de fuego, una columna de casi 70 miembros de Sendero Luminoso, con Hildebrando Pérez Huarancca – a la cabeza, incursionaron en  el distrito de Santiago de Lucanamarca en la provincia de Huancasancos (Ayacucho), con el único objetivo de aniquilar a toda la población de la comunidad como “sanción ejemplar” por haberse rebelado contra su “lógica maoísta”. Un total de 79 campesinos fueron brutalmente asesinados aquella tarde del domingo 3 de abril de 1983, hace más de 38 años.

El 17 de mayo de 1980 se inició el conflicto de Sendero Luminoso contra el Estado peruano. Desde entonces ocurrieron excesos y abusos contra la población que no coincidía con la forma en que querían lograr los cambios sociopolíticos en el país, motivo por la cual, muchas comunidades rurales se organizaron para hacerles frente: particularmente las Rondas Campesinas.

En ese proceso, según explica el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), el 3 de abril de 1983, en el pueblo ayacuchano de Santiago de Lucanamarca y sus alrededores, un grupo de 60 militantes de Sendero Luminoso mataron a 69 personas, entre niños de seis meses hasta ancianos de 60 años. La mayoría de las víctimas murieron por heridas de machete y hacha, y algunos fueron disparados en la cabeza y quemados con agua hervida.

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Tiempo después de la masacre de 1983, los pobladores retiraron los cuerpos de la fosa común para darles cristiana sepultura a las 69 víctimas

¿CÓMO OCURRIERON LAS COSAS?

Antes de llegar al pueblo de Lucanamarca, el grupo de terroristas integrado por Víctor Quispe Palomino, René Carlos Tomayro Flores, Gilber Curitumay Allaucca, Raúl Allccahuamán Arones y Félix Quichua Echajaya, perpetró asaltos en las zonas de Yanaccollpa, Ataccara, Llacchua y Muylacruz.

El informe elaborado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) da cuenta de la crueldad del ataque que sufrió una comunidad que se protegía con armas rudimentarias, en rondas campesinas y Comités de Autodefensa. Ni los niños ni las mujeres se salvaron de las torturas que cometieron los senderistas.

La orden de dar una ‘sanción ejemplar’ en Lucanamarca vino del propio sanguinario Abimael Guzmán. El trágico saldo final fue de 69 muertos, varios de ellos bebés, niños y gestantes que murieron descuartizados. “Estaba uniformado de militar, llevaba dos pistolas, blanquiñoso (…) voz resonante como de mando militar, agarrado, no era gordo, era un profesor”, relató un testigo a la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que, al igual que otros, identificó a Hildebrando Pérez Huarancca como el terrorista que dirigió el aniquilamiento. Otro de los cabecillas fue Víctor Quispe Palomino

La operación del terror fue decidida y planificada por la Dirección Central de Sendero Luminoso bajo el mando de Abimael Guzmán, quien después declaró: “Ahí fueron aniquilados más de 80, hubo exceso [...] lo principal fue hacerles entender que éramos un hueso duro de roer, y que estábamos dispuestos a todo”, refirió sin remordimiento. 80, hubo exceso [...] lo principal fue hacerles entender que éramos un hueso duro de roer, y que estábamos dispuestos a todo”, refirió sin remordimiento.

“A los niños los quemaron, a los recién nacidos les habían sacado las tripas y pisado sus cabezas hasta que salgan sus sesos”, Antonio Quincho, familiar de las víctimas.

“Cuando estuve echado, me manda una bala, con eso me he desmayado, el brazo roto y el cuello con cuchillo”, Marcelino Casavilca, sobreviviente.

“Aún con vida, tenía la boca partida por el hacha, parte de la masa encefálica estaba fuera del cráneo que estaba partido”, Envenciona Huancahuari, esposa de víctima.

EL QUIEBRE DEL TERROR

La masacre de Lucanamarca es una de las más significativas porque marcó un punto de quiebre sanguinario entre Sendero Luminoso y la población campesina, consideró el expresidente de Devida, Rubén Vargas.

 “A partir de ese hecho se entiende que para Abimael y Sendero, los campesinos pasaron a ser lo que ellos denominaban “mesnadas” es decir sectores sociales sin valor propio. En esa calificación subyace de forma absolutamente clara el racismo y desprecio de Sendero hacia los campesinos”, explicó a Perú21.

El abogado indicó que el hecho marcó definitivamente  la estrategia del terror en contra de comunidades que no se sometieron a su pensamiento maoísta, como lección para el resto de caseríos. “La orden directa de Guzmán para esos asesinatos marca el inicio de ejecuciones en masa de comunidades enteras que cometió Sendero”, señaló.

En términos de análisis terrorista, Vargas sostuvo que se trató de un proceso de radicalización premeditado que se hizo a sabiendas de que se convertirían en una estructura armada que tomaría el poder a través de la violencia y el terror.

Por su parte, el experto en narcotráfico y terrorismo, Pedro Yaranga, recordó la violencia ejercida por los terroristas en las comunidades campesinas. “Al inicio utilizaban armas de fuego y armas blancas, pero en masacres posteriores, en la zona de La Mar y Huanta, ya no usaban armas sino que los acorralaban y los degollaban vivos, o los amarraban y les hacían cortes a nivel del estómago para que agonicen lentamente”, contó a este diario.

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Una campesina ayacuchana de Lucanamarca llora por los restos de su familiar. La masacre ocurrió en abril de 1983

Dijo que además de las cientos de masacres cometidas por Sendero Luminoso tras Lucanamarca en la sierra central y en la Amazonía, hay sucesos que aún no han sido investigados. “En la cuenca del Vraem habían como campos de concentración... Seguro pronto se conocerá esa historia”, expresó.

La guerra iniciada por el maoísta Sendero Luminoso pudo haber dejado alrededor de 69.000 muertos y desaparecidos, según estimaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

“Más de la mitad de las víctimas asesinadas eran personas que no poseían capacidad plena para defenderse”, concluye el informe de la CVR sobre Lucanamarca.

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