Mayo 29, 2024 [G]:

La historia de la batalla por conseguir que la jornada laboral sea de 8 horas


Lunes 1 de Mayo de 2023, 5:00pm






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El 1° de mayo de 1886 la huelga general de los trabajadores por la jornada de ocho horas estalló de costa a costa de los Estados Unidos, como el clímax de una demanda social que se prolongó por décadas y que se resolvió con la sangre. Más de cinco mil fábricas fueron paralizadas y 340.000 obreros salieron a calles y plazas a manifestar su demanda histórica.

En Chicago los sucesos tomaron un perfil violento, que culminó en la masacre de la plaza Haymarket (4 de mayo) y en el juicio manipulado contra los dirigentes anarquistas y socialistas, cuatro de los cuales fueron ahorcados un año y medio después.

Cuando los mártires de Chicago subían al cadalso, concluía la fase más dramática de la rebelión de las masas asalariadas (en Europa y América) por limitar la larga jornada de trabajo. Fue una lucha de décadas y cuya historia ha sido olvidada, al punto que en algunos puntos del mundo el 1.° de mayo es “festivo”. No hay que olvidar las raíces del “Día Internacional de los Trabajadores”.

Por eso toca remontarse a finales del siglo XIX, cuando los movimientos sindicales tomaron fuerza en EEUU, para que se ponga fin a las jornadas de 12 y de hasta 18 horas a las que los trabajadores de las fábricas eran sometidos. “Ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso”, exigían los movilizados.

El mayor sindicato del país, la Federación Americana del Trabajo, decidió que a partir del 1 de mayo de 1886 la jornada laboral máxima sería de ocho horas y planteó una serie de huelgas y protestas en caso de que los empresarios no cumplieran con la Ley Ingersoll, promulgada 16 años antes por el presidente Andrew Johnson y que muchos estados habían logrado evador.

La amenaza sindical hizo que muchas empresas accedieran a implantar la jornada de ocho horas, pero muchas otras mantuvieron sus horarios. Llegó el 1 de mayo de 1886 y los paros se iniciaron allá donde no se cumplía la ley. En Chicago, entonces la segunda ciudad más poblada de Estados Unidos, las protestas enfrentaron a huelguistas y policía durante tres días. Ya el 4 de mayo y con un saldo de media docena de obreros muertos, una concentración en la plaza de Haymarket acabó con la detonación de un explosivo que mató a seis policías y dejó a decenas de agentes heridos. La policía respondió abriendo fuego contra los marchistas, causando 38 víctimas. Era la masacre de Chicago.

Los líderes anarquistas y decenas de afiliados fueron detenidos como consecuencia del suceso de la plaza Haymarket, si bien finalmente sólo ocho de ellos acabaron siendo juzgados. Son los conocidos como los mártires de Chicago o los mártires de Haymarket.

Bajo una campaña de acoso de la prensa conservadora y por un polémico juicio el 11 de noviembre de 1887, un año y medio después de la huelga por las 8 horas, fueron ahorcados en la cárcel de Chicago los dirigentes anarquistas y socialistas August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y George Engel. Otro de ellos, Louis Lingg, se había suicidado el día anterior. La pena de Samuel Fielden y Michael Schwab fue conmutada por la de cadena perpetua, es decir, debían morir en la cárcel, y Oscar W. Neebe estaba condenado a quince años de trabajos forzados.

Dos años después de las ejecuciones, en 1889, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional declaró el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores en memoria de los mártires de Haymarket y con la idea de promover la jornada de ocho horas en el mundo. Una vez se fue consiguiendo esa exigencia, a partir de la segunda década del siglo XX, nuevas reivindicaciones laborales y sociales fueron surgiendo cada Primero de Mayo.

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