El ciudadano boliviano Víctor Terán, boliviano de 52 años residente en Huelva, es uno de los pasajeros desaparecidos tras el cheque de trenes que ocurrió el fin de semana en España. Su esposa, la nicaraguense Osiris Sevilla, tiene la esperanza de hallar con la vida. Y dice que él subió al tren por primera vez.
“Los milagros existen (…) No pierdo la fe de que todavía esté respirando y luchando a que lleguen por él”, dice Osiris a los medios de comunicación.
Víctor Terán, boliviano de 52 años residente en la ciudad de Huelva, es uno de los pasajeros desaparecidos por el descarrilamiento de un tren que chocó contra otros vagones en España. El hombre es buscado por sus familiares tras la tragedia que dejó al menos 41 muertos.
Osiris cuenta que ella y Víctor regresaban justo este fin de semana de Nicaragua, de donde ella es original y a donde habían viajado para pasar las fiestas navideñas junto a familiares. El regreso a España fue en vuelos separados: Víctor llegaba antes a Madrid y Osiris al día siguiente, domingo.
La intención era encontrarse de nuevo en Sevilla, donde Víctor llegaría primero en tren y la esperaría. De ahí, seguirían juntos hasta Huelva, donde residen desde hace unos años, según cuenta CNN en español
Pero los planes se vieron truncados. La última vez que se vieron fue el sábado, cuando ella lo despidió en el aeropuerto, en Nicaragua. Por delante solo queda la angustia de la espera hasta recibir detalles.
Al igual que ellas, decenas de personas se acercaban este martes hasta el Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba (España) punto habilitado por las autoridades para atender a familiares de víctimas del accidente. Allí esperab recibir información sobre aquellas personas que todavía no han aparecido y recibir atención psicológica.
Osiris explica a los medios que ella “venía desesperada. En Madrid pagué un taxi para que me trajera hasta aquí y vine a las once de la noche (de este lunes)”, detalla Osiris. “Me costó 614 euros (US$720)”.
Para facilitar el trabajo a las autoridades, Osiris detalla que este lunes se acercó hasta el Centro Cívico el hijo de Víctor, de 7 años y fruto de un matrimonio anterior, que ofreció una muestra de ADN por si llegara a ser necesario para una posible identificación.


