Enero 31, 2026 -HC-

Bolivia frente a la revolución de la IA: ¿oportunidad o riesgo de rezago?


Viernes 15 de Agosto de 2025, 10:30am




En un contexto de acelerada transformación digital, América Latina enfrenta una paradoja inquietante: mientras el mundo multiplica su inversión en inteligencia artificial (IA), la región permanece rezagada. Bolivia, como parte de este ecosistema, debe decidir si será protagonista o espectadora de una revolución tecnológica que redefine la productividad, el empleo y la competitividad.

Un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), titulado “Impacto económico de la inteligencia artificial en América Latina”, ofrece una radiografía precisa del estado actual de la IA en la región. El informe, elaborado por los expertos Juan Jung y Raúl Katz, revela que América Latina representa apenas el 1.56% del gasto mundial en IA, a pesar de concentrar el 6.3% del PIB global. Para alcanzar el promedio mundial de inversión en IA/PIB, la región debería cuadruplicar su gasto, pasando de US$ 2,567 millones a más de US$ 10,000 millones.

Aunque Bolivia no figura con datos desagregados en el estudio, los países con economías comparables ofrecen pistas reveladoras. En 2023, Perú invirtió apenas US$ 77 millones en IA, Colombia US$ 136 millones y Argentina US$ 146 millones. En contraste, México y Brasil lideran la región con US$ 656 millones y US$ 1,084 millones respectivamente. Sin embargo, incluso estos líderes están lejos de alcanzar el nivel de inversión proporcional que les correspondería según su PIB.

Más preocupante aún es la brecha en capital humano. Según datos del Banco Mundial citados por la CEPAL, solo el 15% de los adultos en Perú y el 22% en México tienen educación terciaria. Bolivia, aunque no aparece en el cuadro, se estima en niveles similares o inferiores. Esto es crítico, ya que el estudio demuestra que el impacto económico de la IA se canaliza principalmente a través del trabajo calificado. Un aumento del 1% en el gasto en IA se asocia con un incremento del 0.036% en el PIB, pero este efecto se concentra en sectores con alta formación técnica.

El modelo econométrico desarrollado por la CEPAL confirma que la IA mejora la productividad del trabajo calificado, pero no del capital físico. Además, se observa una sustitución entre trabajo calificado y no calificado, lo que podría agravar la desigualdad si no se implementan políticas de formación inclusiva. En países como Argentina, Brasil y Colombia, el gasto en IA incluso se redujo entre 2019 y 2023, lo que limita el impacto positivo en sus economías.

En Bolivia, donde las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) representan más del 90% del tejido productivo, la adopción de IA enfrenta barreras estructurales: baja digitalización, escasa inversión en innovación y limitada capacitación. Sin una estrategia nacional, la IA podría convertirse en una tecnología excluyente, profundizando las brechas entre sectores urbanos y rurales, entre empresas grandes y pequeñas, entre trabajadores calificados y no calificados.

El estudio propone medidas concretas que Bolivia debería considerar:

  • Educación técnica y superior: impulsar políticas agresivas de formación en habilidades digitales, ciencia de datos e IA aplicada.
  • Centros de tecnología sectorial: desplegar unidades especializadas en agroindustria, salud, minería y servicios públicos para promover casos de uso de IA.
  • Capital intangible: fomentar la capacitación de empleados, la reingeniería de procesos y el desarrollo de soluciones locales.
  • Inclusión digital: garantizar acceso a infraestructura y conectividad para que la IA no sea privilegio de unos pocos.

Además, el informe destaca el valor del excedente del consumidor generado por herramientas como ChatGPT. En Estados Unidos, se estima en US$ 50 mensuales por usuario. En América Latina, el uso de estas plataformas está creciendo rápidamente, pero aún no se mide su impacto económico. En Bolivia, donde el acceso a estas herramientas se expande, su potencial para mejorar servicios, educación y comunicación institucional es enorme.

Bolivia se encuentra ante una oportunidad histórica. La inteligencia artificial no es solo una herramienta tecnológica, sino una palanca de transformación económica y social. Para aprovecharla, se requiere liderazgo político, visión estratégica y colaboración multisectorial.

Las universidades deben formar talento; el sector privado debe invertir en innovación; el Estado debe facilitar marcos normativos y financiamiento; y la sociedad civil debe exigir que esta revolución digital sea inclusiva y sostenible.

La IA puede ser el motor de un nuevo modelo de desarrollo para Bolivia. Pero para que lo sea, debemos actuar hoy.

Luis Sergio Valle, es ciudadano boliviano.

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