Enero 17, 2026 -HC-

‘Resolución absoluta’: Venezuela y el tutelaje de Trump


Lunes 5 de Enero de 2026, 10:30pm


El rápido operativo militar de Estados Unidos en Caracas que terminó en la captura y exfiltración del ahora expresidente de Venezuela Nicolás Maduro ha sido un mensaje muy elocuente de lo que Donald Trump busca para los intereses de Estados Unidos en América Latina y es un precedente para los líderes que terminan convirtiéndose en autoritarios. Es la actuación de una potencia mundial en contra de la soberanía de un país que día a día se acercaba hacia el precipicio y que sigue con la utopía del retorno de la democracia.

Y es el resultado de la anomia de un estado dominado por reducidos grupos que por más de un cuarto de siglo se apropiaron del país para enriquecerse en nombre de un proyecto ideológico, para conculcar derechos de la ciudadanía a favor de los suyos. En suma, el escenario ideal para los propósitos de Trump.

Los sucesos ocurridos desde la madrugada del sábado, cuando fue detenido Maduro y su esposa Cilia Flores pasando por las declaraciones de Donald Trump, hasta este lunes, con la juramentación del Delcy Rodríguez como la nueva mandataria chavista, constituyen la nueva narrativa del presidente de Estados Unidos sobre la ejecución de la doctrina de seguridad de Washington, que el año pasado fijó a América Latina como parte de sus prioridades.

Y también es una pauta de lo que podrían ser las futuras operaciones militares de Estados Unidos en aquello que considere sus objetivos, más recordando los fracasos y tropiezos que tuvieron en Afganistán, Irak y otras latitudes. La columna vertebral de la política de Trump fue “primero Estados Unidos” y evitar las guerras, en lugar de alentarlas. Lo de Venezuela no ha sido una invasión, como en los tiempos de los Bush. Ha sido una operación de alta precisión ejecutada en pocas horas. Líderes mundiales cuestionaron la actuación de Estados Unidos en Venezuela, pues fue un hecho que atenta contra la soberanía de un país y el orden internacional.

“Resolución absoluta” fue el nombre de la operación militar monitoreada por Trump, como si fuese una puesta en escena de reality show. Ahora vemos que dicho sustantivo abarca los hechos sucesivos que incluyen el reemplazo de Maduro por una chavista como Rodríguez, quien ha cambiado de discurso en menos de 24 horas y se ha definido por aceptar la tutela estadounidense. Es el inicio de lo que dijo Trump: “nosotros estamos a cargo". Ergo, la resolución absoluta se aplica para la transición política y el nuevo periodo en el que los socialistas del siglo XXI aceptan las condiciones de Washington.

La tutela será condicionada para acciones y medidas que luego veremos, entre ellos las relacionadas con el petróleo venezolano, que hoy es poco importante para el mercado de Estados Unidos, como para la lucha contra el narcotráfico y el inicio de una nueva relación económica que incluirán el control de recursos naturales.

Así ha sido la doctrina imperialista de Estados Unidos, Europa y más recientemente China y Rusia, con la diferencia de que Trump no duda en afirmarlo y buscarlo. Ahí está su papel en la guerra entre Rusia y Ucrania. Hoy, en el inicio del segundo cuarto de siglo del milenio, vemos la puesta en marcha de la doctrina de seguridad de Trump para América Latina. No tengamos dudas. Habrá más noticias suyas en las Américas, las controversias se multiplicarán, como sus acciones afectarán más la vida de los latinoamericanos y de los bolivianos.

En esta parte del mundo, en especial, unos bolivianos se rasgarán las vestiduras por lo que acaba de hacer el republicano en Venezuela, pero otros lo celebrarán. La alegría tiene que ver con la captura del chavista que es responsable de la crisis de un país hermano, del éxodo de millones de venezolanos hacia la región y por las políticas antidemocráticas, como violatorias de derechos humanos ejercidas en la patria de Simón Bolívar.

Los países en general, pero en especial las potencias, se dejan llevar por los intereses más que los principios. Y precisamente por ello es necesario recordar que la democracia no ha vuelto aún a Venezuela. No se sabe cuándo ocurrirá aquello. Mientras tanto, Trump gobernará a través de los chavistas.

Considerando la experiencia de la que acabamos de salir los bolivianos, es indispensable construir instituciones fuertes e independientes, que el estado de derecho sostenga al poder político y que la democracia como la lucha contra la corrupción dejen de ser una muletilla para atraer votos o para atornillarse en el poder. Y… para evitar que la impunidad sea cada vez más apestosa, que la justicia boliviana actué como corresponde. Somos un país pequeño, nuestro reto es crecer en todo sentido, para hacernos más fuertes.

En vista de lo ocurrido, ese es nuestro camino, si es que no queremos tutelas como las que se acaban de iniciar en Venezuela o proyectos políticos que luego se degeneran. Resolución absoluta no es una operación para verla con emociones, sino analizarla para obtener lecciones por el futuro de nuestra patria y el nuestro mismo,

//

 

.