Edmand Lara, sin muchas dificultades, logró transformar en decepción las expectativas que circunstancialmente despertó entre varios sectores, los cuales se vieron sin opciones en las elecciones generales de 2025. Desde que inició el gobierno de Rodrigo Paz (Doria Media y la agroindustria) no solo fue arrinconado, sino que prácticamente fue anulado. En esa situación su “respuesta política” ha sido jugar el papel de tiktoker “quejón”, hecho que solo hunde su imagen entre quienes en su momento votaron por él.
Fue la “pieza clave” del triunfo del PDC en primera vuelta por azares de la “guerra interna” del Movimiento Al Socialismo (MAS). Rodrigo Paz estaba tan sorprendido por los resultados que, en la emoción del momento y al improvisar un acto la noche de la misma jornada electoral, no se percató que le robaron el celular. Sin embargo, tras el triunfo del PDC en segunda vuelta (con el apoyo de quienes en la primera vuelta votaron nulo), Paz tuvo muy en claro con quiénes iba a manejar el poder y con quiénes no. Así armó un gobierno con aquellos que perdieron las elecciones, desechando a quienes le dieron el triunfo al PDC, entre ellos el propio #EdmandLara.
Ya desde los actos de posesión, el tiktoker vicepresidente fue ninguneado “de frente”, lo cual simplemente era el inicio de la “operación gobernar sin Lara”. Desde entonces lo han “changueado” de manera recurrente, por ejemplo, con la creación del Viceministerio de Coordinación Legislativa, el “gobierno electrónico” (D.S. 5367) o, más recientemente, con la “transferencia de tareas” de la vicepresidencia al ministerio de la presidencia (D.S. 5552). Claramente, Paz solo lo quería para la foto.
Lara solo atinó a quejarse por Tik Tok, expresando cosas como “Rodrigo Paz, no te entregamos el poder para que protejas narcotraficantes” o "Soy oposición". En cierto momento incluso creyó que su “estrategia” estaba funcionando y afirmó: “A Rodrigo lo he tenido cagando todos los días… lo tengo de los huevos”. Pero también, con aires de resignación ante el cerco con en el que lo encerraron (sin dificultades) y mostrando su “gran capacidad” de análisis, aseveraba: “Dios, al que le tengo mucha fe, me dará la oportunidad de ser presidente de este país, le cueste a quien le cueste, le duela a quien le duela”.
Lara no fue rival para el gobierno. El tiktoker vicepresidente, sin experiencia política ni compresión de las formas de organización de los sectores que votaron por él, no supo hacerle frente a Paz. Y es que ser popular en Tik Tok no es igual a ser hábil en política. El que Lara haya logrado muchas visualizaciones entre determinados segmentos no lo convierte automáticamente en un “jugador sagaz” en esas canchas. Eso quedó más que claro cuando tuvo la oportunidad de perfilar un liderazgo en relación a los sectores que se movilizaron contra el D.S. 5503, pero no asumió el desafío, no estaba a la altura.
Al mirarse al espejo debe creer que está viendo la personificación de la grandeza humana, dejando de lado cualquier consideración seria sobre las condiciones que lo hicieron “canalizador” circunstancial del voto popular. Deambula perdido entre su egolatría y su inexperiencia política. Por ello, Paz no tuvo que esforzarse mucho para anularlo. Además, ha acumulado más de 20 años de experiencia en vivir del Estado y tiene un padre que es experto en el asunto. Rodrigo Paz sabe cómo funcionan los arreglos políticos y sus mañas en distintos niveles y no le resultan extraños, por ejemplo, temas de contratos lesivos al Estado (caso del puente 4 de Julio, Tarija). Un tipo con esa trayectoria personal y familiar no tiene ningún problema en usar la Constitución como papel de baño, menos aún le resulta problemático ningunear a su vicepresidente o, usando palabras de Felipe Quispe, en desecharlo “como condón usado”.
Lara ha mostrado que se atreve a cantar (mal) “Ojo de tigre”, pero también ha mostrado que es inepto a la hora de afrontar desafíos políticos. Solo se queja por Tik Tok y, a ratos, a la hora juntarse con “las bases”, parece actuar como un remedo del patético David Choquehuanca. Mientras se consuela creyendo que Dios le dará la oportunidad de gobernar Bolivia, quienes votaron por él ya están buscando otras opciones que canalicen sus demandas y expectativas. Tal vez en adelante logré algo de madurez, tal vez no. Pero lo que ha logrado hasta ahora es que su circunstancial electorado, tras conocerlo “en cancha”, lo vaya desechando (“como condón usado”).
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