Febrero 26, 2026 -HC-

Freddy Mamani Silvestre, candidato a la alcaldía de El Alto


Jueves 26 de Febrero de 2026, 6:15am




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Las elecciones subnacionales de 2026 no será otra elección más en el nuevo contexto nacional-regional-local. Aquí se definirán el apoyo o no, por ejemplo, al actual gobierno de Rodrigo Paz, o el surgimiento de nuevas alternativas frente al sistema político desgastado o la persistencia del evismo. En Santa Cruz, se plantea que entre José Luis Camacho y Juan Pablo Velasco es para su lanzamiento a nivel nacional, tan añorada por sus elites, y no sólo en lo regional. Dada en la lucha entre Rodrigo Paz y Tuto Quiroga, aunque uno de ellos es del occidente y el otro del sur del país.

En el caso de la ciudad de El Alto se juega también esos juegos político-culturales con perspectiva nacional y regional. Se ha dicho y con razón que la ciudad de El Alto es la antípoda de la visión de las elites cruceñas. Puesto que efectivamente es el eje político nacional porque aquí se definen varios aspectos de la democracia boliviana en una línea más abierta hacia lo indígena-qamiri-popular frente a un Santa Cruz de la Sierra definido entre élite-camba-kolla con su eje económico. 

En este juego geopolítico electoral hay un candidato a la alcaldía de la ciudad de El Alto, que si bien no ocupa los primeros lugares en algunas encuestas, es un personaje muy reconocido en los medios nacionales e internacionales. Se trata del Arquitecto Freddy Mamani Silvestre, el creador de los famosos cholets, construcciones llamadas neoandinas. En efecto, si buscamos en Google, Mamani aparece como el más encumbrado con 251.000 resultados frente, por ejemplo, a Eliser Roca de sólo 26.800 o Tahuichi Quispe (ex miembro del Tribunal Supremo Electoral) con 116.000 o el más bajo Balladares con 28.600.

Freddy Mamani llama la atención en nuestro análisis porque no sólo es el más nombrado, sino es un icono boliviano a nivel internacional. Pues es uno de los padres de la creación de la nueva imagen urbana y arquitectónica de la ciudad de El Alto. Mamani tiene más cien cholets construidos en Bolivia y en el exterior (entre ellos Perú y Brasil). Para convertirse en lo que es hoy resignificó, o mejor reinventó el Tihuanaku al momento contemporáneo mediante figuras y colores del mundo Andino y con inspiración en movimiento de la chakana o el circular que son referentes de dichas construcciones. Esta creación es admirada en el mundo exterior porque es algo muy propio como lo podría ser Las Vegas escrita por Venturi y Scott en Estados Unidos. También se ha inspirado en los colores de los tejidos andinos y aymaras resaltado en sus colores en contraste y sus degradaciones de lo más fuerte a los más tenue. En esa relación tiene seguidores en la ciudad de El Alto por haber puesto en cuestión los moldes de la arquitectura tradicional boliviana funcional modernista y de tipo europeo. Aquí hay toda una construcción imaginativa, artísticas y creativa. Aunque algunos han expresado su desacuerdo con dichos diseños al ser tratado de “cuetillo” por sus múltiples coloridos; hasta provocó enojo como lo escrito por Ricardo Bajo en 2020. Tal vez más por racismo que por el arte.

Él expresa que no requiere de una computadora o pizarra para exponer a los obreros de cuál es el diseño de un nuevo edificio. Lo hace en marcha usando una pared con tiza o papel, aunque es claro que ya antes fue definido de cómo va ser una nueva obra en coordinación con los dueños de esas edificaciones. Ésta es una manera diferente de hacer obras civiles con un equipo de 200 obreros que conocen muy bien la filosofía de las obras de Mamani. En 2024 lo vi realizando él mismo el trabajo de las decoraciones en una de sus construcciones.  

En 2025 presentó en Paris, Francia, una exposición con la Fundación Cartier para mostrar estas obras arquitectónicas o realiza conferencias en Brasil, Estados Unidos, Alemania y otros lugares. También en la Universidad Pública de El Alto.  

Freddy Mamani Silvestre es uno más de esos miles de alteños y alteñas que han migrado de muy joven a esta ciudad junto con su padre quien se desempeñaba como albañil. Él mismo empezó su proyecto de cholets siendo albañil para auto sustentarse en sus estudios en la Facultad Técnica de la Universidad Mayor de San Andrés, luego en la Facultad de Ingeniería en la misma universidad y la carrera de arquitectura en la Universidad Pública de El Alto. Ha nacido en la comunidad de Katavi de la provincia Arona del departamento de La Paz: una historia de vida bien expuesta por Samuel Hilari en su artículo: “Entrevista con el arquitecto Freddy Mamani Silvestre” publicado en Bolivia Studies Journal, Revista de Estudios bolivianos publicado en Estados Unidos.

Por esto, Mamani es un candidato bastante llamativo del conjunto de 18 candidatos a la alcaldía de la ciudad de El Alto. Con ello no desmerecemos a los otros candidatos porque también ofrecen sus perspectivas del gobierno municipal de 2026 y 2031. Así el verdadero desafío de Freddy Mamani, en ese contexto, no es sólo gestionar y ejecutar bien el programa de gobierno municipal, sino también impulsar un nuevo modelo de gestión y ejecución de obras con visión de futuro. Además de construir una nueva visión de la ciudad de El Alto abierta al mundo. Es un desafío frente a posiciones que piensan que el aymara está en decadencia cuando aquí este pueblo y el mundo andino-amazónico florece con su propia identidad, su dinámica urbana y económica, sus sentido político e histórico del país y de la región norte de Bolivia (la ciudad de El Alto también es amazónica porque aquí se conoce chima o motacú, palmera tropical). Además, el desafio de Freddy es ordenar la ciudad en perspectiva del siglo XXI como capital multidimensional del mundo andino y de la vida social urbana y apoyar el desarrollo del departamento de La Paz.

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