25 de febrero (Urgente.bo).- El 17 de febrero, Rossana Marín fue víctima de intento de feminicidio, cuando su esposo Erick Perez Valdez, con quien llevaba 11 años de matrimonio, le disparó en la cabeza. Desde entonces, la artista se debate entre la vida y la muerte.
En 2012, Rossana cumplió uno de sus mayores sueños al representar a Bolivia en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, en Chile. Compitió con dos composiciones propias y dos de su madre, Roxana Piza. De más de 200 representantes de distintos países que participaron ese año, solo cinco fueron seleccionados, y entre ellos estaba la artista boliviana.
Ingeniera electrónica titulada con honores de la Escuela Militar de Ingeniería (EMI), docente universitaria y con servicio premilitar cumplido, Rossana también es especialista en percusión, toca guitarra y piano, y cuenta con 26 años de trayectoria artística en Bolivia.
Su historia musical comenzó cuando se integró como vocalista principal del grupo folclórico Voces Morenas, donde desarrolló una voz “muy peculiar, muy dulce, muy agradable”, describió su madre a Urgente.bo. En cada presentación, el público pedía “una más”, especialmente cuando interpretaba canciones románticas. “Lo hace con el corazón”, afirmó Roxana.
Rossana no solo destacó como intérprete, sino también como compositora. Su tema Cenizas, grabado incluso en versión mariachi en México, se convirtió en una de sus cartas de presentación. “Es un tema bastante romántico, se ha acomodado a cualquier ritmo”, explicó su madre.
Su participación en Viña del Mar estuvo marcada por una dificultad médica. Rossana tiene un trasplante de córnea en el ojo derecho y una reconstrucción en el izquierdo. Durante el certamen sufrió complicaciones debido al cambio de altitud. “La córnea empezó a ponerse en punta y tuvimos que volver a Bolivia directamente a una cirugía”, recordó Piza.
Su talento la llevó a escenarios internacionales en México, Chile, Perú, Argentina, Las Vegas y Los Ángeles, donde obtuvo reconocimientos como discos de Oro y Platino. Además, trabajó junto al compositor boliviano radicado en Brasil, Néstor Aramayo. “Somos más culturales que comerciales, de aporte a nuestra cultura”, remarcó su madre.
Rossana es una mujer multifacética que no solo dedicó su vida a los escenarios, sino también a la ingeniería. Según su madre, “es la única mujer especialista en electromedicina en Bolivia”. Se encarga del mantenimiento de tomógrafos, ecógrafos y quirófanos completos. Trabajaba en la Caja Nacional de Salud con contrato recurrente desde hace nueve años y también ejercía la docencia universitaria.
“Mi hija no tiene ningún vicio. Todo el mundo la conoce. Nunca van a decir que tomaba o fumaba. Era de casa. A ella le encantaba estar en su burbuja: su esposo, sus hijos y ella”, manifestó Roxana.
Sin embargo, su matrimonio atravesaba una crisis profunda desde hacía tiempo. Rossana y su esposo estuvieron juntos diez años antes de casarse y llevaban once años de matrimonio. “En los últimos años ha habido un problema de infidelidad por parte de su esposo y eso ha hecho que el matrimonio se vaya fragmentando cada vez más”, relató.
La madre aseguró que existieron agresiones psicológicas. “La ha apartado de la familia, era difícil hablar con ella. Yo notaba los cambios. Al último estaba andando como un zombi, muy triste. Le preguntaba y no me decía nada”.
La violencia escaló el martes 17 de febrero, martes de challa de Carnaval, cuando su esposo le disparó en la cabeza delante de sus dos hijos. “Ellos han visto todo el suceso. Han estado de frente, eso es lo que más me duele”, dijo la abuela.
Hoy, Rossana permanece en terapia intensiva, mientras sus hijos reciben atención psicológica.


