9 de febrero (CNN en español).- En poco más de 13 minutos de música, estrellas y simbolismo, la superestrella puertorriqueña Bad Bunny reescribió lo que significa ser estadounidense en un momento de tensión.
Durante meses, sectores conservadores —desde el Presidente hacia abajo— lo han retratado como antiestadounidense. Anoche, Bad Bunny planteó otra pregunta: ¿y si yo soy el verdadero estadounidense?
Bad Bunny —quien se presentó con su nombre completo real, Benito Antonio Martínez Ocasio— llevó la iconografía de la cultura puertorriqueña a su presentación del show de medio tiempo del Super Bowl, un espectáculo jubiloso y de alta energía que celebró la isla donde nació y su lugar dentro de la historia de Estados Unidos.
El artista no rehuyó el simbolismo político explícito y cerró la presentación, auténtica y segura, con una nota de unidad.
Tras interpretar algunos de sus mayores éxitos, Bad Bunny miró fijamente a la cámara y habló en inglés por única vez durante el espectáculo para decir: “God Bless America”.
Luego, continuó con una lista de más de 20 naciones de América del Norte, Centroamérica y Sudamérica, mientras bailarines lo seguían mostrando las banderas de muchos de esos países, con las de Estados Unidos y Puerto Rico más visibles directamente detrás de él.
Mientras que en Estados Unidos suele usarse la palabra “America” para identificarse como un solo país, muchos de sus vecinos la emplean para referirse a un continente unificado más amplio, un punto que Bad Bunny subrayó cuando lanzó un balón de fútbol americano que llevaba la frase “Together we are America”, antes de dar paso a su himno nostálgico “DtMF”.
El mensaje fue claro: Bad Bunny se declaró un patriota estadounidense en el sentido más amplio del término y no cree que sea una visión que deba dejarse al azar.
Mientras interpretaba “NUEVAYoL” —una canción considerada un homenaje a los inmigrantes y a la diáspora puertorriqueña en Nueva York—, se vio a Bad Bunny entregando una estatuilla del Grammy a un niño que, segundos antes, observaba el momento en el que el músico ganaba el premio en televisión, junto a dos adultos.
El niño fue interpretado por un actor infantil llamado Lincoln Fox Ramadan, quien fue elegido por su parecido con un Bad Bunny joven. El segmento buscaba simbolizar al artista entregándole un Grammy a su yo más joven, dijo el domingo a CNN un representante de la agencia de talentos de Ramadan, W Group.
Wendy Woods, agente de talentos, propietaria y directora ejecutiva de The W Group Artists and Entertainment Group en Florida, dijo que quedó “impresionada” por la actuación de Ramadan y que se sintió “honrada” de ayudarlo a subir al escenario con Bad Bunny.
Por un breve momento, en internet circularon rumores de que el niño era Liam Conejo Ramos, el menor de 5 años que fue puesto bajo custodia de ICE en Minneapolis y ubicado con su padre en un centro de detención familiar en Texas, antes de ser liberado a comienzos de este mes mientras su caso sigue su curso.
Aunque finalmente no era cierto, el momento pudo interpretarse como un mensaje de apoyo a los inmigrantes en todo Estados Unidos, al evocar la noche en que Bad Bunny se alineó con quienes pedían el fin de la ofensiva inmigratoria sin precedentes del Gobierno de Trump.
Un momento de boda
A lo largo del espectáculo, Bad Bunny celebró pasatiempos muy arraigados en Puerto Rico, desde el dominó hasta el boxeo, así como a las familias y generaciones que conforman la vida en la isla.
En un momento de su presentación, se vio a un hombre proponiéndole matrimonio a una mujer; más tarde, ambos aparecieron vestidos de blanco, casándose. Era la historia de las nupcias de esta pareja contada a lo largo del show.
Una vez que la multitud se apartó tras la ceremonia de boda, Lady Gaga hizo una aparición sorpresa para cantar una versión de inspiración latina de su colaboración ganadora del Grammy con Bruno Mars, “Die With a Smile”, actuando como la cantante de la boda de la pareja, que luego fue vista cortando un pastel nupcial de varios pisos y compartiendo un largo beso.
Este fue otro momento en el que el espectáculo subrayó con claridad su mensaje sobre la libertad y la búsqueda de la felicidad, al tiempo que dejaba en claro que celebrar el matrimonio y los hijos no es una aspiración exclusivamente conservadora.
El show hizo constantes referencias a la cultura puertorriqueña y también contó con numerosos “bailarines de respaldo” famosos, entre ellos Jessica Alba, Karol G, Cardi B y Pedro Pascal, además de una presentación sorpresa de Ricky Martin, quien interpretó “Lo que le pasó a Hawai”, una advertencia sobre el costo de la gentrificación.
Bad Bunny cumplió su promesa de que los espectadores no necesitaban aprender español para disfrutar su show de medio tiempo.
Fue una fiesta de baile con mensaje, uno que se proyectó en inglés en una pantalla del Levi’s Stadium cuando cerró su presentación: “The only thing that is more powerful than hate is love” (“La única cosa más poderosa que el odio es el amor”).


