En el debate público sobre violencia de género suele exigirse una evidencia tangible: una marca, un golpe, un parte médico. Sin embargo, existe un tipo de violencia que avanza sin ruido, sin señales visibles y que, paradójicamente, genera algunas de las heridas más profundas y persistentes: la violencia psicológica. Hoy, especialistas en salud mental advierten que esta forma de agresión —invisible, insidiosa y muchas veces normalizada— necesita ser colocada en el centro de la agenda social y sanitaria.
La violencia emocional opera en un terreno difícil de denunciar: el de las palabras ambiguas, las omisiones calculadas, la manipulación afectiva y la distorsión de la realidad. Su manifestación más conocida, el gaslighting, consiste en convencer a la víctima de que sus percepciones son erróneas o imaginarias. Investigaciones recientes indican que este mecanismo no es un fenómeno aislado, sino una estrategia asociada con rasgos narcisistas y psicopáticos en vínculos íntimos (March et al., 2023). En otras palabras, no se trata de simples “malentendidos de pareja”, sino de prácticas sistemáticas que desestabilizan la identidad emocional de quien las padece.
Un agresor psicológico, la mayoría de las veces hombre, pero también existen casos de mujeres, rara vez recurre a la violencia física; no la necesita. Le basta con una combinación de idealización inicial —el conocido love-bombing—, seguida por críticas veladas, frialdad súbita e invalidación emocional. Este ciclo, documentado en estudios sobre abuso narcisista, erosiona progresivamente la autoestima de la víctima. En contextos así, la persona afectada suele experimentar ansiedad, confusión, deterioro cognitivo leve, pérdida de autoconfianza y síntomas compatibles con estrés postraumático. Pese a ello, el maltrato permanece en la sombra: sin golpes no hay titulares, sin gritos no hay alarma.
El problema se agrava porque muchos agresores con rasgos narcisistas o psicopáticos manipulan también la percepción social. Hacia afuera se muestran carismáticos, racionales, incluso víctimas de una pareja “inestable”. Hacia adentro despliegan control, desprecio y tácticas de dominación emocional. Esta doble cara dificulta no solo el reconocimiento de la violencia, sino también el acceso de la víctima a redes de apoyo. El entorno tiende a minimizar: “no será para tanto”, “tal vez lo interpretaste mal”. Así, la violencia psicológica se vuelve doblemente invisible: para quien la sufre y para quienes deberían ayudar.
Desde una perspectiva de salud pública, esta invisibilización es alarmante. Las consecuencias del abuso emocional no son subjetividades pasajeras: generan daños psicológicos medibles, afectan la funcionalidad diaria, aumentan el riesgo de trastornos depresivos y ansiosos, pueden derivar en conductas autolesivas y hasta el suicidio. De hecho, instituciones dedicadas a la investigación de la violencia de género ya proponen integrar protocolos formales para identificar indicadores clínicos de manipulación emocional y coerción psicológica.
El desafío, entonces, no es únicamente jurídico o cultural: es sanitario. La violencia psicológica debe ser reconocida como una forma de daño real, verificable y potencialmente devastador. Requiere políticas públicas, formación profesional específica, campañas educativas y sistemas de contención que permitan a las víctimas reconocer lo que viven sin temor a ser cuestionadas.
Visibilizar estas violencias no es un gesto simbólico: es una urgencia. En una época que promueve el bienestar emocional, resulta contradictorio que aún persistan formas de maltrato que desestructuran la salud mental sin recibir el mismo nivel de atención que la violencia física. El primer paso para combatir lo invisible es nombrarlo. El segundo, creerle a quien lo vive. El tercero, actuar.
Bibliografía
- Kabiraj, A. (2025). The Gaslight Effect: Emotional Manipulation and Cognitive Dissonance in Close Relationships. Wisdom Vortex International Journal of Social Science and Humanities.
- March, E., Kay, C. S., Dinić, B. M., Wagstaff, D., Grabovac, B., & Jonason, P. K. (2023). “It’s All in Your Head”: Personality Traits and Gaslighting Tactics in Intimate Relationships. Journal of Family Violence.
- Ruiz, P. (2023). Luz de gas: la violencia psicológica invisible y sutil. Universitat Oberta de Catalunya.
- “Tríada oscura”. (2024). Wikipedia.
- “Abuso psicológico”. (2024). Wikipedia.
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