Bolivia derrotaba de forma contundente y definitiva en los campos de Ingavi a la invasión peruana del generalísimo Agustín Gamarra que buscaba la desmembración del territorio boliviano.
El departamento La Paz y su ciudad estuvieron cercada por las tropas peruanas luego de las derrotas previas sufridas por el ejército boliviano en medio de peleas políticas internas.
En un acontecimiento extraordinario de unidad nacional, todos los actores políticos como Miguel de Velasco, Andrés de Santa Cruz y el joven general José de Ballivián decidieron poner fin a sus rivalidades políticas y conformar un gran ejército compuesto por toda la bolivianidad conocida en ese momento: "el pueblo en armas".
Si Bolivia perdía esta crucial batalla, perdía la guerra y con seguridad el lago Titicaca en su totalidad, la ciudad de La Paz, provincias del norte paceño, Colonias (hoy Pando) y parte del Beni, por lo que ya no serían hoy territorios bolivianos, y esta debacle hubiera despertado el apetito por más territorios bolivianos de otros países vecinos.
Esta fecha, sin duda alguna es posiblemente la más grande (junto a la gran batalla de Villamontes) dentro de los fastos y glorias nacionales; pero para vergüenza nuestra no la conocemos cuando en justicia debería ser, al menos feriado nacional.
En la batalla de INGAVI participan todos los bolivianos, desde las montoneras de Achacachi y Omasuyos, las tropas llegadas de todos los rincones, hasta las mujeres que envenenaron con peras a las tropa invasoras; y finalmente (como raras veces en nuestra historia) los políticos se unieron y renunciaron a sus aspiraciones personales por lograr un objetivo común: LA UNIDAD BOLIVIANA EN MOMENTOS DE ADVERSIDAD.
Años después de este evento estelar en nuestra historia, el presidente Belzu (conocido por su odio a Ballivián por asuntos políticos y personales) hizo demoler el obelisco conmemorativo a Ingavi, construído en Viacha para que esta gran batalla se perdiera en la memoria. Y en realidad, hizo lo que casi todos los gobiernos entrantes hicieron desde 1826: enlodar los logros del anterior gobierno y magnificar sus errores.
Por eso, tampoco no nos debe extrañar que hoy (martes 18 de noviembre) no sea un día de fiesta nacional; como tampoco debe extrañarnos que las derrotas de Calama, el Alto de la Alianza o Boquerón si las recordemos con "bombos y platillo", como la sociedad boliviana que somos, amantes de la autoflagelación, y que sólo recordamos y desfilamos por las derrotas pero no conocemos nada de nuestras victorias y los grandes logros que hemos conseguido.
Así como los individuos, también las sociedades sufren de lagunas mentales producto del odio, la inmadurez y el desconocimiento de su pasado.
El día en que los bolivianos recordemos con la misma intensidad nuestras sombras, pero también nuestras luces, sin duda seremos un mejor país y más justos con nosotros mismos.
Fotografía (coloreada) del vencedor de Ingavi y presidente de Bolivia, Mariscal José de Ballivián y Segurola.
Esta fotografía en su versión original fue una de las primeras tomadas a un presidente boliviano dentro de Bolivia.
Cómo homenaje al triunfo de Ingavi se compondría la "Canción Patriótica" (hoy nuestro himno nacional) y se crearía el departamento del Beni.
Ballivían moriría sólo, pobre y en el exilio (Río de Janeiro). El presidente entró a gobernar siendo muy rico, proveniente de una familia acaudalada y terminó muy pobre.
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