Febrero 22, 2024

Xavier Albó, el indianismo y el katarismo


Sábado 28 de Enero de 2023, 7:30pm






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El deceso del sacerdote y antropólogo Xavier Albó conmocionó a sectores en nuestro país, en especial intelectuales y políticos de la clase media. Sorpresivo, sin embargo, el silencio en sectores sociales objeto del interés de Xavier: campesinos e indígenas. En las redes se lee que el aporte del antropólogo jesuita consistió en ayudar a “entender al mundo aymara”. Es pues correcto que los reconocidos sean quienes “no entienden” ese mundo y que como el conocimiento es poder, ello pueda servir a algunos.

La CSUTCB, en gran parte hechura de Xavier Albó, fue silenciosa y en sus exequias brillaron por su ausencia aymaras favorecido con los trabajos y activismo de Albó. Los medios de comunicación reprodujeron pésames. Por ejemplo, el periódico Correo del Sur publica en su edición del 20 de enero las condolencias de personalidades, instituciones y ex presidentes –incluyendo a Evo Morales–. Brillan por su silencio otros, como Víctor Hugo Cárdenas y David Choquehuanca.

Ciertamente, Xavier Albó destacó en el mundo intelectual y político boliviano. Su influencia fue determinante en la definición de conceptos, caracterización de procesos y elaboración de políticas públicas. El soporte de todo ello fue su interpretación del mundo indígena. Pero, ¿cómo se generó esa interpretación y qué resultados produjo?

Mi relación con Xavier estuvo matizada con una afable pero firme discrepancia. Lo conocí cuando todavía era Javier. Con ese nombre firmó sus primeras obras en Bolivia. Ese Javier era filo marxista y su enfoque social campesinista. El nombre de la institución que fundó es, justamente, el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado. Recuerdo la vez que le hice notar la influencia de la cultura en lo económico. Tomé como ejemplo la diversidad de cultivos del aymara en sus parcelas. Con sorna me señaló que si el aymara sembraba un pedazo de papa al lado de otro de cebada y de diferentes productos, no era porque reproducía la wiphala o amaba la diversidad, sino porque no dominaba el clima y la tecnología, no disponía de recursos ni insumos: era un recurso de sobrevivencia; así, algo podía cosechar. Observación cierta, que moderaba la sobreestima de lo cultural en el indianismo naciente. Sin embargo, ese Javier pronto se permutó en Xavier. En esa nueva calidad se volvió culturalista y pachamamista extremo, reafirmando su desencuentro con los indianistas, que para nada eran posmodernos.

La perspicacia de Xavier Albó le hizo percibir las diferencias entre indianistas y kataristas. Ambas corrientes empezaron a perfilarse a partir de los años 60. A pesar de su identidad común, su diferenciación ideológica los convirtió en feroces antagonistas. El indianismo se centraba en la urgencia del gobierno indio con identidad propia que pudiera instaurar un modelo de gobierno fuera de los esquemas de derecha e izquierda de entonces. Como el indianismo era receloso del dominio colonial, era esquivo a la relación con partidos y corrientes ideológicas criollos. El katarismo, por el contrario, buscaba articular con las fuerzas políticas criollas, cualesquiera que fueran y no tenía preocupación por desarrollar modelos propios, económicos, sociales y políticos. Abiertamente Albó apostó por el katarismo, lo que le valió la animadversión indianista.

La posición ideológica del progresismo boliviano en esa época era el marxismo. Ahí derivó el narco teórico inicial de Xavier. Su poder conceptual y organizativo, CIPCA y las ONGs en Bolivia, se orientó a vincular el movimiento indígena con la izquierda. En 1979 operaron en la creación de la CSUTCB.  El primer fracaso ostensible de Xavier Albó se dio cuando su fruto político, la CSUTCB, a través de su mejor exponente de entonces, Víctor Hugo Cárdenas no se alió con la izquierda, sino que fue candidato a vicepresidente del neo liberal Gonzalo Sánchez de Lozada.

Paulatinamente se hizo sentir en Bolivia las consecuencias de la caída del Muro de Berlín de 1989. Los paradigmas de la izquierda mundial terminaron destrozados. Tomando lecciones del colapso del socialismo real, Albó contribuyó a estructurar la nueva izquierda boliviana. Se hizo una reingeniería de lo indígena tomando elementos del indianismo aderezados con los esquemas posmodernos y culturalistas de moda. Se proyectó la experiencia katarista para alentar lo que culminó siendo el MAS.

En ese trance influyó el catalanismo de Albó (no en vano cambió Xavier por Javier), propugnando lo que sería el plurinacionalismo, consagrado luego con la victoria electoral del MAS. Nuevo fracaso de Albó. Terminó renegando de su flor más preciada, Evo Morales. Es conocido su discurso cuando fue condecorado por Evo y García Linera con el Cóndor de los Andes el año 2016.

Albo escogió la vertiente katarista a la indianista. ¿Fue ello un error, un despiste? Quizás quienes estamos inmersos en la urdimbre y trama no contemplamos el diseño final, como seguro lo hace el diseñador del tejido, ¿cómo saberlo?

En todo caso, en nuestro criterio solo se pueden catalogar como fiascos esos resultados objetivos del pensamiento y actividad de Xavier. Curiosamente, en sus fracasos, Albó promueve cambios impensados. Las ONG ya no son omnipotentes; la fuerza de dictado de los teóricos –mejor si son extranjeros–, ya no son tan absolutas como antes. Tampoco el poder de los intelectuales cortesanos locales. Las ONG jugaron papel importante en el ascenso del MAS y Evo Morales, fue ese mismo gobierno quien les cortó las alas. La palabra de Albó en ese medio era antes ley absoluta. Cuando les dictó en su discurso de agradecimiento por la condecoración, a Evo y García Linera lo que debían hacer: olvidarse de toda pretensión reeleccionaria y poner tapiz rojo a las ambiciones de David Choquehuanca, ellos le escucharon gentilmente e hicieron todo lo contrario... Con las consecuencias que todos conocemos. Después de todo quizás sea cierto eso de que: “Dios escribe derecho con reglones torcidos”.

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