Julio 14, 2024 [G]:

San Juan: Tradición y destrucción, urgente llamado a la acción medioambiental


Domingo 23 de Junio de 2024, 12:45pm






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Confucio, filósofo de la China antigua, se hizo famoso por sus cuatro consejos para que la humanidad sobreviva en paz y seguridad; primero, extinguir las deudas; segundo, extinguir las enfermedades; tercero, extinguir las plagas y cuarto extinguir los incendios.

A un paso de la festividad de San Juan, que se recuerda el 24 de junio, urge reflexionar siguiendo el último consejo de Confucio porque lamentablemente en Bolivia, quienes dicen sostener la tradición de encender fogatas en realidad aprovechan para hacer daño con el chaqueo u otras prácticas como la pirotecnia que luego se convierten en fuegos destructivos.

Según el sitio web www.bolivia.com el origen de esta conmemoración remonta a ritos paganos previos a la implantación del cristianismo, relacionados con la celebración del solsticio de verano. “La fiesta cristiana coincide con el nacimiento de San Juan Bautista, seis meses antes del nacimiento de Jesucristo el 24 de diciembre. Se encendía una hoguera con el propósito de dar más fuerza al sol, que iba acortando los días hasta la llegada del solsticio de invierno”, señala.

Al igual que en diferentes culturas alrededor del mundo, el solsticio también era venerado especialmente por los incas, quienes con una celebración con antorchas y fogatas le daban fuerza al dios sol, quien guiaba sus tiempos para la cosecha y recolección, por eso para los días en que finalizaba el mes de junio, su investigación y análisis cósmico les indicaba que el astro rey alcanzaba su mínima y máxima posición sobre el cielo, haciendo de la noche la más larga o la más corta del año.

En medio de una gran fogata del "fuego nuevo", cada fogón de cada casa era encendido con el fuego de esta hoguera y con el paso de los años, la tradición se extendió, y con muchos cambios hoy se mantiene.

Cuando los españoles llegaron a territorio inca, lo dominaron, y al no poder acabar con esta costumbre, decidieron transformarla en una fiesta con el carácter de su propia religión, la misma que impusieron radicalmente, entonces aprovechando el 'Día de San Juan', decidieron conmemorarlo en el marco de la milenaria tradición indígena.

Con el paso de los años la fiesta tuvo transformaciones y adquirió un carácter mucho más festivo porque ha servido de justificación para que grupos de familias y amigos se reúnan para pasar una noche divertida con comida típica y unas copas de licor.  

Hace varias décadas atrás, era permitido el encendido de piras en calles, patios de casas así como terrenos de todo tipo que se encuentran en las periferias de las ciudades e incluso en varios barrios de todas las zonas. Al calor del fuego se podía libar algunos ponches, comer algo caliente y bailar hasta la madrugada. Esos tiempos felizmente se van perdiendo en beneficio del medio ambiente y la salud de los seres vivos.

La quema de grandes cantidades de madera, vegetación y otros materiales (muebles, papeles e incluso llantas) durante esta festividad genera una considerable emisión de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono y metano, que contribuyen al calentamiento global. De acuerdo a la Cooperación Internacional para el Medioambiente, estas fogatas liberan partículas finas y otros contaminantes del aire, como monóxido de carbono, compuestos orgánicos volátiles e irritantes, que afectan la calidad del aire.

Adicionalmente, la acumulación de basura y restos de materiales quemados también dañan el suelo y el agua cercanos. En áreas naturales, el riesgo de incendios forestales se incrementa significativamente, poniendo en peligro la biodiversidad local y los ecosistemas.

Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, advierten constantemente contra los fenómenos del smog y la capa de ozono que se debilita con la contaminación y los incendios, dando lugar a que el intenso calor del sol comience a derretir los nevados del mundo con el peligro de que la escasez de agua vaya diezmando a la humanidad.

Desde hace un tiempo atrás el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas del gobierno nacional aprueba, año tras año, una resolución que establece la prohibición de las fogatas, quemas y el uso de pirotecnia en todo el país durante la festividad de San Juan con el objetivo de preservar el medio ambiente y la salud pública. Adicionalmente, las alcaldías y gobernaciones ejecutan tareas de control e incluso proceden con las medidas sancionatorias que correspondan a quienes hacen caso omiso de la normativa y recomendaciones.

Sin embargo y a pesar de las multas y acciones de supervisión, la Ley 1171 de uso y manejo racional de quemas, del 25 de abril de 2019 en lugar de fortalecer las medidas de protección contra incendios, permite la práctica “controlada” de quemas, lo que incrementa el riesgo de propagación de incendios no controlados. Así, la permisividad en la realización de quemas, bajo el amparo legal, termina socavando de alguna manera los esfuerzos de prevención y control, exponiendo a las áreas forestales y agrícolas a mayores peligros y complicando la lucha contra los incendios.

En nuestro país se practican chaqueos y quema indiscriminada de bosques en esta época argumentando que es para ampliar la frontera agrícola, pero está comprobado que ese fenómeno con su denso humo no sólo provoca daños irreversibles en los ecosistemas sino en las vías respiratorias de los seres humanos y que en muchos casos, puedes ser fatales.

Se debe abogar para que las autoridades pertinentes sostengan la prohibición de encender fogatas, quemar arbustos, talar árboles y chaquear en el área rural y en las laderas, aspectos que causan graves daños perdurables a la naturaleza y a la salud de la población. No es posible que mientras en todo el mundo se procura preservar el medio ambiente, en Bolivia se lo ataque con acciones irracionales.

En la actualidad, la festividad de San Juan ha visto una evolución en sus tradiciones, incluyendo  el consumo de salchichas (hot dogs) como parte de las celebraciones. Esta adición gastronómica parece inofensiva y festiva; pero no puede dejar de lado lo fundamental que es recordar el llamado urgente a la acción medioambiental prohibiendo y denunciando las prácticas destructivas que dañan los ecosistemas y la salud pública.

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