En el Foro de Davos de enero 2026, se reunieron las “elites globalizadas” y se presentó el 21° Informe sobre Riesgos Globales. En realidad, fue una encuesta en la que se preguntó a más de 1.300 expertos del ámbito académico, empresarial, gubernamental, de organismos internacionales y de la sociedad civil, sobre los riesgos más probables que la humanidad pueda afrontar en los próximos dos años y en la siguiente década.
El primer riesgo que aparece en la encuesta es la “confrontación geoeconómica”; el uso de herramientas económicas como las sanciones, aranceles, controles a la inversión, restricciones tecnológicas, subsidios estratégicos, que son instrumentos de poder entre Estados. Este riesgo afectaría al comercio, a las cadenas de suministro, a la estabilidad financiera y aumentaría el riesgo de fragmentación del sistema económico global.
El segundo riesgo es el de la “desinformación y manipulación informativa”, entendida como la difusión masiva de información falsa o engañosa, potenciada por la inteligencia artificial y las redes sociales, que erosionan la confianza pública, distorsionan los procesos electorales y dificultan la gestión de crisis sanitarias. En otras palabras, vendría a ser una especie de guerra híbrida, en la cual tiene un rol central la llamada ciberguerra.
El tercer riesgo de corto plazo es la polarización social que se manifiesta por la profundización de divisiones políticas, culturales e identitarias dentro de las sociedades, debilitando la cohesión social, la gobernabilidad y la capacidad de construir consensos en políticas públicas. Es un riesgo más político que social, es en realidad una confrontación político-ideológica que se desarrolla con intensidad también en las relaciones internacionales.
Los eventos climáticos extremos, ocupa el cuarto lugar en la encuesta. Se entiende por estos las olas de calor, inundaciones, sequías, tormentas e incendios a gran escala que generan impactos inmediatos sobre la infraestructura, la producción de alimentos, la salud y los sistemas energéticos. Este tema que era dominante la década pasada, hoy en día pierde prioridad frente a la confrontación geoeconómica y geopolítica.
Los conflictos armados entre Estados ocupan el quinto lugar. Vienen a ser las guerras de baja intensidad con capacidad de escalar regional o globalmente, afectando mercados energéticos, comercio internacional, flujos migratorios y estabilidad política. Parecería un tema subestimado; sin embargo, es el máximo riesgo de enfrentamientos militares desde el final de la II Guerra Mundial y el mayor incremento del gasto militar desde entonces.
De acuerdo a los resultados de la encuesta, parece que a los líderes mundiales les preocupa más los riesgos geoeconómicos y geopolíticos que los conflictos armados entre Estados. Es cierto que lo económico y lo político están llevando al mundo a una polarización muy peligrosa que podría desencadenar en una gran crisis económica mundial de consecuencias devastadoras para la humanidad.
Sin embargo, la proliferación de armas nucleares hoy en día es el mayor riesgo que enfrenta la humanidad entera. Ya en el año 2024 un alto ejecutivo de una firma bancaria al respecto decía lo siguiente: “No es el cambio climático, es la proliferación nuclear” y en ese mismo año, el electo presidente de los Estos Unidos de Norte América, Donald Trump, aseguraba que “Estamos muy cerca de una catástrofe global”.
Tal vez previendo esa “catástrofe global” el presidente Donald Trump presentó en Davos su proyecto “Consejo para la Paz”. Una coalición de países paralelo a la ONU que busca establecer la paz y la seguridad en el mundo. El riesgo que podría significar hoy la transformación que está generando Donald Trump y su proyecto por la paz y seguridad mundial, no ha sido considerado un como un riesgo importante por la “elite globalizada”.
La idea de crear un Consejo para la Paz, no es nueva. Recordemos que al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se creó la Liga de las Naciones que fue la primera organización intergubernamental establecida para promover la cooperación internacional y lograr la paz y seguridad mundial. La Liga de las Naciones fue creada en 1920 y duró hasta 1945, cuando fue reemplazada por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La ONU fue creada el 24 de octubre de 1945 por 54 países tras la firma de la Carta de las Naciones Unidas. La ONU es la mayor organización internacional intergubernamental, integrada hoy por 193 estados miembros. Su objetivo principal es el de mantener la paz y seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre las naciones, promover los derechos humanos y el desarrollo sostenible de todos los pueblos del mundo.
Si bien desde la finalización de la II Guerra Mundial en 1945 hasta el presente la humanidad no ha vuelto a tener otra guerra mundial; sin embargo, a lo largo de estos más de 80 años de una aparente paz global, se han producido varias guerras de diferente intensidad y la carnicería humana no cesa. Pese a todos los esfuerzos que ha hecho el hombre por evitar las guerras, sus acciones e intenciones por alcanzar la paz, han fracasado rotundamente.
¿Por qué el hombre no ha podido encontrar el camino de la paz? Parece que la respuesta no está en la búsqueda de ese camino, sino en eliminar de la mente humana el afán de poder y dominio. El filósofo francés Michel Foucault, al respecto dijo lo siguiente: “Donde hay poder hay resistencia” y el rey Salomón, un gobernante del antiguo Israel sentenció: “El hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo”. La catástrofe parece inminente.
(Ramiro F. Rodríguez Ibáñez, analista e investigador)
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