Ningún funcionario desde una palestra institucional puede negar o invisiblizar los logros y el sacrificio de las mujeres que han decidido maternar La alocución de Andrea Blanco, directora de Igualdad de Oportunidades y hoy además viceministra interina, fue absurda y nefasta. No solo por el bajísimo nivel expositivo —apenas lograba hilvanar una idea— sino por el contenido profundamente ideologizado de sus afirmaciones.
Intentó presentar una propuesta sobre corresponsabilidad en el cuidado de los hijos en los hogares, aunque hasta ahora su contenido real no es público. Por lo tanto, más allá de la propaganda oficial, aún no existe nada concreto que analizar.
Lo que sí quedó claro fue el carácter militante y progresista de su discurso. Llegó incluso a sugerir que para realizarse como profesionales las mujeres deben renunciar a la maternidad, poniéndose ella misma como ejemplo. Esa es una decisión personal respetable, pero convertirla en una especie de regla social es una falta de respeto a millones de mujeres bolivianas que estudiaron, trabajaron y criaron a sus hijos al mismo tiempo.
Peor aún fue escucharla insinuar que los feminicidios ocurren cuando las mujeres deciden ir a la universidad. Una afirmación absurda y sin ningún sustento estadístico que trivializa un problema gravísimo.
También afirmó que la generación de nuestras madres no tuvo oportunidades. Otra generalización desconectada de la realidad. En Bolivia miles de mujeres de esa generación fueron y siguen siendo médicas, profesoras, abogadas y profesionales que estudiaron mientras criaban a sus hijos. Una de ellas mi madre que estudió dos carreras a falta de una.
Todo esto revela algo preocupante: un discurso militante progresista repetido sin haber sido contrastado con la realidad boliviana.
Resulta además una dulce ironía que ella esté supliendo de manera interina a su propia jefa. Es decir una mujer que ha llegado más lejos que ella, que ocupa un rango superior y que, en los hechos, encarna exactamente lo contrario de lo que su discurso pretende instalar: una profesional sólida, respetada y, además, madre de una adolescente. A veces la realidad tiene maneras bastante elocuentes de desmentir relatos ideologizados.
El gobierno de Rodrigo Paz Pereira necesita funcionarios coherentes con sus políticas y principios, que trabajen con respondabilidad y hablen basados en datos, no con consignas de militancia ideológica progre desde cargos institucionales.
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