26 de agosto (Urgente.bo).- Paulina Lovira a sus 83 años continúa recorriendo las calles de La Paz vendiendo dulces y conseguir dinero para sostenerse. Este miércoles, cuando se conmemora el Día del Adulto Mayor, su jornada transcurrió como de costumbre, trabajando en medio del frío y dependiendo de las ventas del día para llevar recursos a su hogar.
Paulina aseguró a Urgente.bo que puede vender entre Bs 20 y 50 por día; sin embargo, afrimó que a veces no logra alcanzar ese monto.
Explicó que trabaja como vendedora ambulante desde hace aproximadamente tres años y que necesita salir a las calles porque, si no lo hace, no tendría ingresos. “Que sea un puestito en un buen lugarcito”, pidió la adulta mayor y aclaró que tener un puesto le permitiría trabajar con mayor seguridad y protegerse del frío.
En ese sentido, Paulina indicó que cuando el clima empeora en la urbe paceña usa un nylon para protegerse y suele retirarse entre las 16:00 y 17:00.
Pese a su edad y a las dificultades, Lovira afirmó que continúa trabajando también porque necesita sostenerse. Vive en Callapa y ocupa un cuarto en la vivienda de uno de sus hijos, pero asegura que debe generar sus propios ingresos.
“¿Quién también me va a dar? Pues, ni un peso no tendría, pues, si no salgo”, manifestó.
En esa misma línea, Tomás Cancheiro, de 59 años, también trabaja como vendedor ambulante de batanes y recorre distintos sectores de la ciudad. Además, aseguró que este trabajo forma parte de su vida desde pequeño.
Cancheiro relató de una las dificultades que enfrentan los adultos mayores es la subida de precios en la cansta familiar y es por eso que deben trabajar.
Asimismo, otro adulto mayor, de 73 años, encontró en la venta de helados una alternativa para continuar generando ingresos después de que las oportunidades laborales comenzaron a cerrarse debido a su edad.
Indicó que lleva seis años con este emprendimiento y recorre a pie diferentes sectores del centro paceño vendiendo sus helados.
Actualmente, sus ingresos dependen de las ventas diarias. En una buena jornada puede obtener entre 100 y 150 bolivianos; no obstante, aseguró que sus ventas redujeron por la crisis económica. “Ahora creo que un poquito de la plata están cuidándose, entonces casi no hay mucha venta”, señaló.
El adulto mayor indicó que tiene cuatro hijos independientes que viven lejos y lo apoyan, pero él trabaja para contribuir al sustento de su esposa.
“Por no estar pidiendo a mis hijos la platita, tengo que caminar siempre para poder mantener a mi esposa”, afirmó.
Todos los días recorre la zona Tumusla, la plaza San Francisco y el Hospital General con su carrito de helados y pide a las autoridades es contar con mayores facilidades para los adultos mayores que trabajan en las calles.
“Yo, como adulto mayor, nos dejaría así ambular unos cuantos media horita parar en las plazas. Eso yo pediría”, manifestó.



