Agosto 21, 2026 -HC-

Qué difícil es amar a Nadia


Viernes 21 de Agosto de 2026, 12:30pm




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Los eslogans pasan facturas a la imagen familiera matriarcal del presidente Rodrigo Paz Pereira. Herencia de Oscar Eid dirán los memoriosos. Genética con golpes de efecto del carismático Jaime, su padre, dirán sus nostálgicos fans, antes de que un atentado aéreo (02 de junio de 1980) le provocará quemaduras incurables en las facciones originales de su rostro.

Eran tiempos de abogangsters, mirsubishis, país campamento, narcovínculos, errores no delitos, país de ganadores, que difícil es amar a Bolivia y el origen para tan profusa acumulación de rasgos gubernamentales epidermicos es el “triple empate” con el que Paz Zamora llegó a la presidencia, luego de haber quedado tercero en las elecciones de 1989. Eid, el autor de tamaña maniobra envolvente, era creativo. Les decía a sus conmilitantes que la política es el arte de mamar. De mamar a la gente, se entiende. De hacerle creer cosas para conseguir objetivos de alcanzar el poder, conservarlo y sostenerlo, enseñanza que por lo menos en esto, hace de Rodrigo un buen alumno.

Jaime tenía muy buenas relaciones con la social democracia europea, especialmente la española. Rodrigo no tiene nada más que un besamanos con el rey Felipe VI el día de su posesión. Jaime tenía un asesor internacional muy discreto y conocedor de los códigos diplomáticos, que guardaba las formas y nunca osó intentar sobresalir públicamente. De nacionalidad francesa y de nombre Benoit Turcat, se han tenido recientes noticias sobre su existencia en el municipio de Porongo, Santa Cruz, en el que ha estado para dirigir un conversatorio sobre diplomacia mundial. Muy a contracorriente del estilo discreto y respetuoso de Turcat, Rodrigo decidió intentar convertir al asesor de su hija Catalina en campaña electoral, en el non plus ultra de la historia de los asesores extranjeros en la política boliviana.

La primera vez que le preguntaron al presidente Paz Pereira por Fernando Cerimedo, este dijo que se trataba del “profesor de su hija” (octubre de 2025). Un mes después, el argentino derechoso ya se encontraba instalado en el piso 23 de la Casa Grande, con oficina situada a pocos metros del despacho presidencial.

Los hijos cercanos al poder a los que se les entegan licencias para operar desde muy arriba, han demostrado ser en este último tiempo, las bombas de tiempo en la estabilidad funcionaria de sus padres. Se le puede preguntar a Luis Arce Catacora al respecto. Y ahora también se lo puede hacer con Rodrigo Paz, un ganador convencido de la prodigiosa labor de su hija mayor junto a su “profesor” para obtener el primer lugar en la primera segunda vuelta de la historia electoral de Bolivia. Para contradecir ese convencimiento vale apuntar que no tiene mérito propio alcanzar el triunfo con los votos prestados de la Bolivia profunda y rural, que acudió a las urnas con lógica comunitaria y con la clara intención de interceptar al rival del balotaje, pichón de la dictadura banzerista.

Dice Paz Pereira que el no es de derecha ni izquierda montado en ese eslogan hueco como todos sus eslogans de los que destaca especialmente “Capitalismo para todos”. Pero Cerimedo si tiene ideología: Es la expresión del neofascismo del siglo XXI. Es un libertario devoto y asociado a los Milei, Bolsonaro, Asfura, y vinculado a Maga de Trump. Es experto en fake news, en generación de granjas de bots, en campañas sucias que hacen de la mentira un arma eficaz de triunfo, pero antes que eso, es un sentenciado por la justicia argentina por haber vendido un apartamento dos veces, a dos compradores distintos. Si los cercanos al presidente de Bolivia, Bolivia, Bolivia –no de Bolivia—no googlearon esta data, significa que otra de las consignas detrás bambalinas seguramente decía “amarás a tu asesor por sobre todas las cosas.” Y con esa ciega confianza, no mirando el prontuario del asesor, así le va al gobierno, pulverizado ahora por el libertario que así como odia a los zurdos con toda la fuerza de su corazón, había sido todo un as de la seducción, habilidad que lo ha llevado a la extrema situación de estar a punto de quedar detenido preventivamente, para comenzar, por seis meses.

Qué difícil debe ser amar a Nadia, sobre todo si uno se pretende amador serial y poligámico. “Te amaré hasta matarte” podría ser el título de esta película, inspirada en la comedia negra de Lawrence Kasdan (1990).

Cerimedo está en Bolivia, pero de la casa de gobierno ha pasado a manos de la Policía y el Ministerio Público, acusado de tentativa de homicidio contra Nadia Beller, abogada activista que comenzó su trayectoria con el MAS, cruzó la vereda para trabajar con Luis Fernando Camacho, continuó transitoriamente con el gobierno de Jeanine Áñez y luego apareció, dicen que como consultora externa y amiga íntima de Cerimedo al que le armó escenas de disputa amorosa con Natalia Basil, la esposa y madre de los hijos del asesor de asesores, residente en Buenos Aires, también acusada por presuntos hechos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacitados (ANDIS) que involucra a los hermanos Milei.

Esta columna se va escribiendo con noticias en desarrollo que vuelan. En los reportes suman los allanamientos a viviendas en las que se han encontrado millones en moneda boliviana, dólares y dicen que algo de euros con alguna placa de reconocimiento entregada por la Policía Boliviana, completando la escenografía (fotografiada por Beller) y con un oficial militar custodio de los billetes destinado a lavanderías que escapó por una azotea.

Todos los caminos conducen a Cerimedo y el abogado de la Beller, Jerjes Justiniano hijo, ha expuesto información resultante de una pericia practicada en el celular del todopoderoso en el que quedó registrado un texto sobre la necesidad de eliminar a su amiga, ex amiga, socia o ex socia, según se entienda desde cada esquina ciudadana, y también una conversación con un oficial policial a través de la que se informa que “ya le dispararon”.

Benoit Turcat, el asesor francés de Jaime Paz jamás excedió sus funciones. Sabía para qué estaba, pero sobre todo para qué no debía estar. Fernando Cerimedo, el asesor principal de Rodrigo Paz, saltó de la comunicación política a las operaciones e incidencia en otros ámbitos del aparato gubernamental gracias a las alas presidenciales con las que fue empoderado en exceso. Lo que el Presidente no sabía es que Cerimedo había decidido desde el poder, mezclar las operaciones non sanctas con las bajas pasiones, descomunal imprudencia.

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