Marzo 10, 2026 -HC-

Posible impacto económica en Bolivia por la guerra en Medio Oriente


Martes 10 de Marzo de 2026, 7:30am




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El impacto principal no es militar ni político, sino energético y fiscal, porque Bolivia importa gran parte del diésel y gasolina que consume.

a) Subida del precio internacional del petróleo

El conflicto ha disparado el precio del petróleo a más de 100 dólares por barril debido al riesgo de interrupciones en la oferta global.

b) Impacto directo en Bolivia

Para Bolivia el efecto se transmite por 4 canales (al menos):

1. Mayor costo de importación de combustibles

Bolivia importa gasolina y diésel a precio internacional y luego los vende internamente. Pero, en diésel importa el 90% y en gasolina el 50% de lo que consume en su mercado interno. Ahora, bajo un DS, el país desea importar crudo para producir carburantes en sus refinerías.

Si el petróleo sube, el costo de importación también de este sube y de sus derivados, y producirlo localmente también.

En sencillas palabras, la guerra del petróleo de este año, puede hacer que continuemos en esa senda de un gasto publico elevado y un déficit fiscal próximo al menos al 10% o más.

2. Presión sobre las reservas de dólares

El país (sector publico y privado) necesita más divisas para importar combustibles, lo que agrava la escasez de dólares. Actualmente las RIN solo tiene 435 millones de dólares en divisas.

Además, a la fecha, por una demanda especulativa (posiblemente) el dólar paralelo en el país ha comenzado a subir, actualmente esta por los Bs. 9,5. Por ende, puede nuevamente haber una presión cambiaria, es decir que se observe una tendencia a la suba en esta divisa.

3. Presión fiscal

Si el Estado quisiera mantener precios internos bajos o los actuales, el esquema de precios congelados de los carburantes podría volver.

Antes de eliminar la subvención, Bolivia gastaba alrededor de 2.700 millones de dólares al año en subvención a carburantes, uno de los mayores gastos fiscales del país. Es posible, si es que la situación del medio oriente empeora, que el país vuelva a ese esquema de subvención, lo cual significaría mayor gasto publico, déficit fiscal, deuda interna y emisión monetaria.

El Estado boliviano podría gastar mas dólares para importar carburantes y mas bolivianos para subvencionarlos (si es que se da el caso). Hay que recordar que el PGE 2026, con seguridad diseño el mismo con un barril de petróleo entre 70 a 80 dólares.

Mayor precio del petróleo=Mayor gasto publico (importación y/o subvención)

4. Inflación

En un escenario poco favorable, si continua el desequilibrio del mercado del petróleo con precios altos, esto producirá en un efecto domino en los demás comodities (no energéticos), encareciendo la producción y el comercio mundial. Bolivia, al ser un país casi netamente importador, puede dar lugar a que se vuelvan a presiones inflacionarias elevadas, tanto internas y externas, donde comprar carburantes caros y tener un dólar mas costoso, es un combo peligros para la economía estatal y de las familias bolivianas.

CONCLUSIÓN:

Una guerra petrolera empeora tres problemas estructurales de Bolivia:

  • Déficit fiscal
  • Escasez de dólares
  • Dependencia de importaciones de carburantes
  • Inflación local e importada
  • Fragilidad ante shocks externos

La guerra en Oriente Medio acelera una realidad que Bolivia ya enfrentaba:

El modelo energético basado en combustibles baratos subsidiados ya no es sostenible. Volver al mismo, seria de alto riesgo macroeconómico e institucional.

El camino económicamente más racional es:

a) Precios internos más cercanos al mercado internacional

b) Subsidios focalizados (no generalizados)

c) Diversificación energética (bioenergía, electricidad, GNV, renovables)

d) Mayor producción interna de líquidos.

Pero para ello ser requieren reformas estructurales y oportunas en lo económico, normativo e institucional. La voluntad política y gobernabilidad son clave. No solo decretos o expectativas, sino acciones concretas.

Estas situaciones, como la guerra y suba del petróleo, revelan la gran fragilidad de Bolivia, de su economía y su estabilidad.