Abril 26, 2026 -HC-

Persecución en las redes


Domingo 26 de Abril de 2026, 9:30pm




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El día en que Samuel Doria Medina decidió hacerse tiktokero, a sabiendas que la lluvia de críticas, ridiculizaciones y expresiones de vergüenza ajena llegaría en algún momento, el otrora industrial cementero y ahora empresario inmobiliario, no sospechaba que su apuesta por sumergirse en las redes sociodigitales se convertiría en bumerán. Prescindiendo del que dirán, a pesar de tantas advertencias y prevenciones, Samuel persisitió como suele hacerlo sólo el y construyó una legión de seguidores con los que, suponemos, estaba convencido de que había logrado acumular un capital social que a continuación se convertiría en capital electoral.

 A Doria Medina lo hicieron pedazos por esos actings que armaba con el propósito de conectar con los que vislumbraba, se convertirían en sus fieles votantes, pero no sospechaba entonces que ese mismo instrumental tecnológico alojado en la enredadera internet, se volvería contra su genio y figura. En efecto, en el tramo final de la carrera por la presidencia en agosto de 2025, los nuevos expertos de la consultoría política sobreentrenados en operaciones electorales cibernéticas que en el pasado se llamaban guerra sucia y hoy se denominan campañas de contraste, se encargaron de meterse con la vida personal del candidato de Unidad que involucra a la familia, amigos, amigas, y trabajadoras que alguna vez prestaron servicios en algunas de sus empresas.

Se trató de una guerra intensa, feroz, despiadada y antiética por donde se la vea, desprovista del mínimo pudor de los autores intelectuales de semejante movida y los ejecutantes expertos en el armado de granjas de bots, lo que generó como consecuencia que quién aparecía casi invariablemente punteando las encuestas, terminara tercero, y quedara afuera de la segunda vuelta: Las redes y su potencia para sumar ciudadanos a un proyecto político se transfiguraron en el arma destructora de las ambiciones y el largo sueño presidencial de Doria Medina.

¿Quiénes estuvieron detrás de tan demoledora estrategia? Por supuesto que los adversarios que necesitaban sacarlo del camino para ganar, o por lo menos para conseguir uno de los dos primeros lugares que conducían al primer balotaje de la historia electoral boliviana.

La persecución en las redes practicada contra Doria Medina no tomó cuerpo en los medios de comunicación donde todavía son personas con intereses basados en agendas predeterminadas las que deciden qué se publica y qué se esconde como basura bajo la alfombra y eso es lo que precisamente le está pasando ahora a la estación televisiva Detrás de la Verdad (DTV) que funciona bajo directrices unipersonales de su propietario-periodista Junior Arias. Por supuesto que lo de Arias no se parece en nada a lo que padeció Doria Medina, porque aquí se trata de una persecución naciente de las necesidades de censura y conculcación de la libertad de informar.

Sucede que Arias, respaldado por fuentes documentales que acreditan sus investigaciones, empezó a develar hechos con olor a gato encerrado: Las 32 maletas llegadas a Viru Viru que pasaron sin revisión, los confusos allanamientos a las propiedades del narcotraficante Sebastián Marcet con objetos que aparecen y desaparecen, los contratos con presunto sobreprecio para la compra de combustible a cargo de la gestión de Yussef Akly como presidente de YPFB.

A diferencia de Doria Medina, la fortaleza de Arias pasa por su ejercicio periodístico en una estación televisiva de la que es dueño. Como resulta imposible bajar la señal televisiva de DTV, algunos geniecillos, serviciales al poder político de turno, buscaron a expertos en hacer desaparecer las páginas de DTV de redes sociodigitales. Los encontraron en México y estos, ágiles y eficaces, le tumbaron cuatro cuentas a la estación televisiva que amplifica y sostiene sus contenidos en Facebook y afines. En las últimas horas se ha sabido que lo mismo les sucedió a las cuentas de María Galindo de Mujeres Creando que tiene su fortaleza en radio Deseo y a Horacio Martínez que difunde a través de streaming “Sin mordaza”. Queda claro que la mordaza digital está funcionando a toda máquina.

La persecución cibernética ha resultado más eficaz que cualquier persecución practicada contra los medios. Cuando se trata de atacar la libertad de expresión, los medios amparados aunque bajo un vetusto ordenamiento jurídico en la materia, exhiben fortaleza para defenderse, pero si el asunto se maneja en las redes de  Zuckerberg y Elon Musk, la vulnerabilidad se multiplica en progresión geométrica.  En la televisión Arias es fuerte. En la radio, Galindo tiene un fortín inexpugnable. En las redes, en cambio, el instrumento amplificador de noticias y hechos, cuando estos se presentan sobre todo oscuros con serios indicios de corrupción, puede terminar pulverizado en cuestión de minutos.

Confirmado: el derecho a la libertad de expresión en las redes sociodigitales en Bolivia, se encuentra ahora bajo ataque y como si esto no fuera suficiente, los tres mexicanos a cargo de estas operaciones andaban buscando jugosos contratos de millones de dólares en oficinas de comunicación vinculadas directa e indirectamente al gobierno de turno para continuar con sus tareas de limpieza.

 

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