Agosto 05, 2026 -HC-

¡Orgullosamente bolivianos!


Miércoles 5 de Agosto de 2026, 7:45am




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Desde el nacimiento de nuestro hogar común, los bolivianos hemos sido afectados por enfermedades crónicas nacionales. Tan críticas que, como si fuese un síndrome, nos quedamos hablando solo de esos males. Hoy les propongo, desde esta columna, que cuando menos por las fiestas patrias dejemos de pensar en aquello que nos divide, que hagamos a un lado a esos sujetos que solo piensan en sí mismos y en el poder y en quienes no dudan en hacerle daño a nuestro país para beneficio propio.

Bolivia es mucho más grande y fuerte que esos intereses mezquinos y vale la pena destacar esas actitudes, inspiraciones, tradiciones, hechos y personajes que nos hacen fuertes en la adversidad, que nos ponen orgullosos de haber nacido en esta bendita tierra.

Empecemos por esa fama que tenemos los bolivianos lejos de nuestra tierra. Mujeres y hombres son reconocidos por su entrega al trabajo. Las excepciones son las que confirman la regla. Y a ello habrá que sumar ese talento por el acabado fino en aquello que llega a las manos de los bolivianos. Como no recordar a los sastres connacionales con talleres en diferentes capitales del mundo.

Compositores e intérpretes como Favio Zambrana, los Kjarkas o Kalamarca son un ejemplo de que la música boliviana es global y despierta el disfrute de millones y millones. La plástica tiene grandes cultores, como Rosmery Ventura, acuarelista que exhibe en grandes salones internacionales. Las artes despiertan muchísimos sueños y grandes inspiraciones en el país. Como no recodar a grandes escritores que ponen su acento en la literatura internacional. ¡Tenemos con qué!

Los bolivianos si no tienen oportunidades, las crean. Ahí están los ejemplos vivos de miles y miles connacionales que viven en El Alto y Santa Cruz, donde convirtieron la adversidad en progreso y crecimiento. Y por iniciativa propia. Esa poderosa energía autónoma ha conquistado mercados externos o ha posicionado a la región como referente internacional.

La gastronomía nacional es la mejor expresión de nuestra diversidad, el mejor testimonio de que las diferencias unen. Desde la marraqueta, hasta el majadito, desde el chicharrón cochabambino hasta la k’ala purka o desde el saice tarijeño hasta el chairo paceño, son el fiel testimonio de la bolivianidad. ¿Quién no ha destacado fuera de nuestras fronteras la salteña, la única empanada del mundo con jigote? Y, ¿cómo no destacar el café de los yungas o de los llanos nacionales? Esta naturaleza pródiga y la dedicación de los productores nos permiten disfrutar del único singani del mundo o del vino de altura. ¡Salud por todo eso!

Esa mano de obra tan apreciada fuera de nuestro país se ha transformado en talento por la tecnología. Jóvenes de ambos sexos, de diferentes regiones, exponen ideas, presentan proyectos o demuestran iniciativas vinculadas con la tecnología, la robótica o las ingenierías. Precisamente los hechos negativos que afectan al país impiden ver a estos bolivianos. Lo mismo ocurre en el deporte, donde figuras como Héctor Garibay y otros de su estirpe se han abierto paso por si solos.

Y cómo no sentirnos agradecidos con la naturaleza que nos ha dado a los bolivianos regiones con atractivos singulares, con un hábitat diverso que convierte a Bolivia en el seno de especies de flora y fauna sin igual. Ahí está el Madidi paceño o los misteriosos chacos del sur este nacional. Insisto, solo como ejemplos.

Esa disputa política que nos atraviesa por décadas nos impide expresar que los bolivianos somo con orgullo mineros y agropecuarios. Asumamos lo que somos y con satisfacción. El subsuelo de la única Potosí tiene para aportar por muchos años más y los cultivos y hatos ganaderos de oriente y altiplano deben llevarnos a expresar agradecimiento por esta tierra bendita.

Cuando menos relativicemos por hoy aquellas mezquindades para destacar la resiliencia nacional. Las adversidades cíclicas nos han fortalecido y nos permiten sacar lo mejor de nosotros, en el peor momento. Es como la señora Verónica, nos dijo: ¡Aguante collita!

Insisto, hay muchos ejemplos para sentir orgullo por nuestra tierra o por los hijos de Bolivia que trabajan con compromiso y honestidad. Viva Bolivia.

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