16 de febrero (El Clarín)- Una encuesta publicada esta semana reveló un dato sorprendente en medio del tenso presente sociopolítico de los Estados Unidos: los ciudadanos se sienten más representados por el artista puertorriqueño Bad Bunny que por el propio Donald Trump.
El sondeo, realizado por la consultora YouGov para Yahoo! News, encuestó a 1.704 adultos estadounidenses entre el 9 y el 12 de febrero y planteó una pregunta poco convencional: “¿Quién representa mejor a Estados Unidos hoy?”. Ante ese interrogante, un 42 % de los encuestados eligió al músico, frente a un 39 % que respondió que el presidente Trump lo hace mejor.
Los resultados se produjeron en medio de un contexto cultural y político intenso, apenas días después de la impresionante actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.
Su presentación, íntegramente en español y con un fuerte componente celebratorio de la cultura latina, atrajo a más de 128 millones de espectadores y generó reacciones polarizadas en todo el país.
La encuesta también refleja la marcada división política que atraviesa Estados Unidos. Entre los votantes que se identifican como demócratas, la aprobación hacia Bad Bunny es abrumadora: un 78 % considera que el artista encarna mejor los valores estadounidenses, mientras que solo un 7 % opina lo contrario.
Entre los republicanos, la tendencia se invierte completamente: apenas el 12 % ve a Bad Bunny como representante del país, frente a un 70 % que prefiere a Trump. Entre los independientes -un grupo clave en cualquier elección nacional-, la brecha favorece con claridad al cantante: un 46 % lo elige por sobre un 27 % que opta por el mandatario.
Estos datos se interpretan como un reflejo, no sólo de una valoración cultural, sino de una pelea simbólica sobre qué significa ser “estadounidense” en 2026. La actuación de Bad Bunny, en español y con referencias a sus raíces puertorriqueñas y a la diversidad cultural del continente, fue vista por muchos como un acto de inclusión.
En contraste, el discurso de Trump y de amplios sectores conservadores estuvo marcado por posturas rígidas sobre inmigración y el papel del inglés como lengua dominante, lo que según algunos analistas contribuyó a la polarización.
La reacción de Trump no se hizo esperar. Tras el Super Bowl, en su red social Truth Social calificó el medio tiempo como “terrible” y “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, cuestionando la elección de Bad Bunny y sugiriendo que el espectáculo no representaba los valores tradicionales del país.
Aun así, el sondeo muestra que un 44 % de los encuestados aprueba la elección de Bad Bunny como figura estelar del descanso del Super Bowl, frente a un 35 % que desaprueba esa decisión. Además, solo un 11 % consideró inapropiado que la actuación fuera mayoritariamente en español, lo que sugiere que un segmento significativo de la población valora la diversidad lingüística como parte de la identidad estadounidense.
En un país profundamente dividido, estos resultados no sólo interrogan sobre la popularidad de dos figuras tan distintas, sino sobre las narrativas culturales que compiten por definir el alma de los Estados Unidos.


