Junio 25, 2026 -HC-

La IA generativa ya impulsa la productividad global


Jueves 25 de Junio de 2026, 11:00am




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Un estudio reciente publicado en Structural Change and Economic Dynamics revela que la inteligencia artificial generativa (gen‑AI) ya está produciendo efectos medibles en la productividad laboral a escala global. La investigación, desarrollada por Raúl Katz y Juan Jung (2026), analiza datos de 67 países entre 2017 y 2025 y constituye uno de los primeros esfuerzos por cuantificar el impacto macroeconómico real de esta tecnología utilizando indicadores directos de adopción, como el tráfico a plataformas de IA.

Los autores emplean un modelo de producción CES de dos niveles para evaluar cómo la gen‑AI modifica la productividad de distintos grupos laborales y si genera sustitución entre ellos. La innovación metodológica radica en medir la adopción mediante visitas a herramientas como ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Copilot, Claude y Perplexity, lo que permite observar efectos inmediatos sobre el desempeño económico.

El estudio concluye que la gen‑AI incrementa la productividad de prácticamente todos los grupos de trabajadores, independientemente de su nivel educativo, tipo de contrato o vulnerabilidad. “La gen‑AI contribuyó a aumentar la productividad de la mayoría de los trabajadores”, señalan los autores, destacando que esta tecnología es más accesible y transversal que innovaciones previas como la robótica o el machine learning.

Pese a ello, no se identifican señales de sustitución masiva de empleo. Las elasticidades de reemplazo entre grupos laborales permanecen estables, lo que sugiere que la gen‑AI actúa como complemento y no como sustituto directo del trabajo humano.

A nivel agregado, el efecto sobre el PIB sigue siendo limitado. Entre 2022 y 2025, el aporte promedio de la gen‑AI al crecimiento económico fue de apenas 0,008%. Los investigadores explican que la tecnología se encuentra en una fase temprana de adopción y que su impacto aumentará conforme más países superen un umbral crítico de uso.

Ese umbral —entre 75 y 125 visitas trimestrales a plataformas de gen‑AI por cada 100 habitantes— marca un punto de inflexión: los países que lo alcanzan registran incrementos de productividad entre 2,5% y 5,7%.

Bolivia forma parte de la muestra analizada, pero su realidad digital plantea desafíos significativos. La conectividad limitada, la brecha urbano‑rural y los costos elevados de acceso restringen la adopción masiva de herramientas de IA. El país se encuentra muy por debajo del umbral de uso identificado por el estudio, lo que reduce la posibilidad de obtener beneficios macroeconómicos inmediatos.

Sin embargo, la estructura laboral boliviana —marcada por una informalidad superior al 70%— podría beneficiarse especialmente de la gen‑AI. La investigación demuestra que la tecnología potencia a trabajadores vulnerables, autoempleados y con baja calificación, un perfil predominante en el mercado laboral nacional.

Sectores donde Bolivia podría avanzar de inmediato:

  • Educación. Tutorías personalizadas, generación de contenidos y apoyo docente podrían reducir brechas de aprendizaje.
  • Salud. Sistemas de triage, apoyo diagnóstico y gestión automatizada de datos mejorarían la eficiencia del sistema público.
  • Pymes. La IA permitiría automatizar tareas administrativas, mejorar ventas y profesionalizar la atención al cliente.
  • Estado. La digitalización de trámites, la interoperabilidad y el análisis predictivo fortalecerían la gestión pública.
  • Sector productivo. Optimización de procesos, mantenimiento predictivo y análisis de datos impulsarían la competitividad.

El estudio deja un mensaje claro: la gen‑AI ya está generando productividad, pero su impacto depende de la escala de adopción. Para Bolivia, esto implica avanzar en conectividad, alfabetización digital, incentivos para pymes y modernización del Estado. Instituciones como FUNDETIC Bolivia tienen un rol clave en articular esfuerzos y acelerar la transformación digital en los diferentes sectores y ámbitos de la sociedad boliviana.

La inteligencia artificial generativa no es una amenaza, sino una oportunidad histórica para democratizar capacidades, cerrar brechas y construir un modelo de desarrollo más competitivo e inclusivo. El mundo ya inició la carrera tecnológica. Bolivia aún está a tiempo de subirse al tren.

El desafío es grande, pero también lo es el potencial.
El país puede elegir ser espectador… o convertirse en protagonista.