La expectativa crece, los preparativos se intensifican y la atención mediática internacional estará puesta en el desarrollo del primer viaje del papa León XIV a Sudamérica. Uruguay, Argentina y Perú son los tres países que recorrerá, sociedades que la Santa Sede reconoce como profundamente transformadas y en las que considero que el papel de la Iglesia es no solo necesaria, sino también interpelada por los nuevos desafíos sociales, culturales y políticos.
La primera parada será Uruguay, un país donde, según los obispos locales, “la evangelización llegó tarde y la secularización llegó temprano”. El 33 % de la población católica es practicante. La secularización ha modificado incluso el lenguaje de las celebraciones religiosos como la Semana Santa que se denomina Semana de Turismo o la Navidad que se llama el Día de la Familia. Sin embargo, pese a la histórica tradición laica de Uruguay, el presidente Yamandú Orsi, quien se reconoce agnóstico, parece estar impulsando una nueva forma de relacionamiento y cooperación entre el Estado y las confesiones religiosas. Una aproximación que reconoce, de alguna manera, la función social de las comunidades de fe y su contribución a la convivencia, el bien común y la atención de los sectores más vulnerables de la sociedad uruguaya. Es una iniciativa interesante, cuyo alcance y resultados habrá que observar con atención. En ese contexto, la visita del papa León XIV podría convertirse en una oportunidad de reconocimiento para la comunidad católica uruguaya y, quizás, en un impulso para repensar su lugar y su contribución en una sociedad cada vez más secularizada.
Luego el turno es de Argentina. Esta visita es una asignatura pendiente heredada de Francisco y el ambiente político y social están impregnadas por esta visita. Los medios argentinos fieles a su estilo despliegan coberturas con un amplio abanico de interrogantes, especulaciones y posibles reacciones por la presencia del Pontífice y los mensajes que se pronuncien en un país que atraviesa transformaciones sociales, tensiones políticas y relaciones algo complejas entre iglesia y estado.
La prensa argentina calificaba como el “primer milagro” de la visita papal el acuerdo parlamentario entre peronistas y libertarios para aprobar una nueva ley para el sistema de protección y financiamiento para el sector de la población con discapacidad, ¿fue un gesto hacia el Papa con el beneplácito de Milei? Lo cierto es que el gobierno estará atento en lo que respecta a las palabras que pueda pronunciar León XIV en especial a las cuestiones económicas y sociales.
Y, por último, esta Perú: el regreso a su casa, que seguramente dejará escenas de mucha cercanía y significados personales. ¿que Perú encontrará León XIV y que espera el Perú de un Papa que la conoce por dentro? Robert Prevost residió varias décadas en esta tierra: llegó como misionero agustino y salió como obispo.
El Perú es una sociedad de contrastes, donde las cifras del crecimiento económico y su potencial desarrollo son opacadas por sus problemas estructurales de pobreza, incremento de la violencia y la inseguridad, corrupción. En este contexto, León XIV regresa a una patria que reconoce su pontificado. Es previsible que encuentre un recibimiento cargado de afecto y emoción, pero también de expectativas. El Perú no espera únicamente la visita de un Papa que conoce su historia y su gente, sino la palabra de alguien que ha vivido sus contradicciones desde dentro. Seguramente tendrá un mensaje que ofrecer, posiblemente crítico y exigente, pero sustentado en el conocimiento directo de su realidad, sus desafíos y las esperanzas de su pueblo.
///




