Romer Saucedo, hasta ayer presidente del Tribunal Supremo de Justicia, hizo ruido a su paso por el Órgano Judicial. Ni bien llegó se puso el parlante para llamar la atención y se va también en polvareda.
Antes de que fue electo como magistrado, pocos sabían que tenía una condena penal que lo llevó a la cárcel. Y tras su juramento optó por las declaraciones políticas, por las poses regionalistas, cuando su papel era dirigir el órgano de administración de justicia.
Y encandilado por el poder se acercó al gobierno de Rodrigo Paz. Luego a las principales autoridades de Santa Cruz.
Con el intento de asesinato de la activista Nadia Beller, puso en evidencia su cercanía con la expareja del argentino Fernando Cerimedo.
Viajero consumado del mundo, el exmagistrado optó por la discreción mediática ni bien estalló el caso de Róger Mariaca, hoy sin visa, recluido en la cárcel más fría del país y huérfano del poder que ostentaba.
Y con el contexto de que casi 20 de los 28 ‘desvisados’ bolivianos son parte del sistema judicial, Saucedo llegó sugerir que la Justicia Boliviana coordine con la DEA para la lucha contra el narco y los corruptos.
Ahora no se sabe con certeza dónde está, pero el fiscal general interino revela que hay expedientes abiertos contra el exmagistrado. Y este miércoles, el exministro de Defensa, Fernando López, reveló que fue víctima de Saucedo y que éste es multimillonario.
Saucedo desaparece en polvareda, lo que es una pista de que sus huellas no serán complicadas de hallar.
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