Los incendios forestales golpearon a la región paceña de los Yungas durante las fiestas patrias. El primer hecho ocurrió en el municipio de Yanacachi, otro se activó en Irupana y este domingo se informó sobre otro hecho en Coroico que preocupa a la población debido a la inmensidad del siniestro.
El de Yanacachi se inició el miércoles pasado y fue controlado finalmente este sábado con la participación de brigadas de bomberos enviadas por el gobierno y con apoyo de la población y autoridades de la región
El fuego afectó a las comunidades de Chocana, Santa Rosa, Villa Aspiazu y Chahuara, hasta donde fueron enviados 20 reclutas.
Luego de varios días de fuego, el Alcalde municipal de Yanacachi anunció que gracias al apoyo de los comunarios, personal de bomberos y distintas instancias se pudo controlar el fuego
La Alcaldía de Irupana que, como Yanacachi es parte de la provincia Sud Yungas informó que el incendio. La Unidad de Gestión de Riesgos de dicho municipio dio a conocer a Urgente.bo que el fuego de inició en la comunidad de Rosariuni y los vientos fuertes expandieron al punto que hasta la tarde del sábado continuaban las labores de sofocaión.
Ahora en Coroico
En el municipio de Coroico, comunarios de Cochuna y San Jacinto enfrentan un incendio que se propaga hacia las faldas del cerro Uchumachi. La emergencia pone en riesgo la principal fuente de agua de la región, por lo que las autoridades locales han solicitado apoyo ciudadano urgente para reforzar las tareas de extinción.
El avance incontrolado del fuego representa una amenaza directa para la toma de agua que abastece a varias familias del municipio de Coroico. Ante el riesgo inminente de que las llamas consuman la cobertura vegetal protectora de los cursos de agua, los vecinos de las comunidades afectadas decidieron movilizarse con herramientas y recursos propios para tratar de contener el desastre, informó radio FM Bolivia.
La Alcaldía de Coroico hizo un llamado público para solicitar el apoyo de voluntarios. Se busca sumar esfuerzos y contar con más manos para reforzar el combate directo contra el fuego y evitar que este continúe su expansión hacia zonas más altas y de difícil acceso.
La topografía del cerro Uchumachi complica las maniobras tradicionales de extinción, por lo que los brigadistas se enfrentan a un terreno empinado y con vegetación seca, condiciones que aceleran la propagación de las llamas. Los vientos en la región también han sido un factor determinante en el comportamiento del incendio, empujando el fuego hacia los puntos estratégicos de captación hídrica.
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