27 de mayo (Urgente.bo).- Fabio J. A. C., un joven de 23 años que padece epilepsia y trabaja como guardia de seguridad, relató a Urgente.bo cómo un grupo de bloqueadores lo agredieron en Senkata el pasado sábado. Aún con dolores en el brazo y la cabeza, asegura que teme que las secuelas del ataque puedan agravarse con el tiempo.
“Me dieron una piedra y un palo. Pero dos golpes fuertes me dieron en la cabeza”, recordó y explicó que el ataque ocurrió cuando volvía de cerrar un contrato de alquiler y decidió detenerse a comprar una sopa en inmediaciones del punto de bloqueo en El Alto..
Fabio indicó que no había almorzado, llevaba su comida en una bolsa y caminaba cerca del puente cuando una mujer le advirtió que se retirara del lugar. “Una señora me dice: ‘Retírate joven, te van a herir’”, dijo, pero él no creyó que la situación pudiera terminar en violencia.
“Yo dije: ‘No creo que sean tan malos así. Yo no estoy de ningún lado’”. Segundos después, aseguró que una mujer de pollera le lanzó una piedra que impactó cerca de su rostro. Cuando fue a reclamarle, la situación escaló muy rápido.
“Después me chicotean. Y ahí me empiezan a jalar, a golpear”, cuenta. Entre la confusión, Fabio identifica a un joven encapuchado y a un hombre con látigo entre sus agresores y otras personas se sumaron cuando cayó al piso. “Me han tumbado y ya no sé cuántas personas me golpearon”, mencionó.
Durante el ataque, Fabio comenzó a presentar síntomas de una ataque epilaptico, se le empezaron a entumecer las manos y los dedos. Mientras intentaba mantenerse consciente se repetía mentalmente que debía seguir moviéndose, durante la golpiza.
“Debo hacer ejercicio, debo hacer ejercicio. No debo echarme, debo parar, tengo que respirar”, pensaba mientras los bloqueadores lo atacaban.
Un médico que se encontraba en el lugar le prestó primeros auxilios antes de que llegara una ambulancia. Posteriormente fue trasladado a un hospital, donde recibió oxígeno y atención de emergencia.
Sin embargo, Fabio aseveró que hasta ahora no tiene un diagnóstico claro sobre las lesiones en su brazo y cabeza. Debe realizarse radiografías y continuar evaluaciones médicas, pero asegura que los conflictos y la ausencia de médicos complicaron su atención en el Hospital del Norte, de la urbe alteña.
“Si está grave, si hay fractura o tengo que hacer fisioterapia, todavía no sé”, lamentó el joven y añadió que el dolor persiste en su brazo y la cabeza, y su mayor temor es que las consecuencias aparezcan con los años.
“He conocido personas que por un pequeño golpe tienen un gran tumor en su cabeza. A mí me dieron una pedrada fuerte y eso se puede desarrollar con los años”, afirmó y aseguró que no quiere aprovecharse de la solidaridad de las personas que comenzaron a ayudarlo económicamente tras conocerse su caso. Dice que utilizará el dinero para cuidar su salud y continuar sus estudios o emprender un negocio.
“Quiero agradecerles de todo corazón (por la ayuda económica). Yo más bien pido que me puedan ayudar con oraciones”, dijo.
Favio desde adolescente trabajaba vendiendo periódicos y gelatinas para apoyar en casa. Dice que incluso en los momentos más difíciles siempre trató de ayudar a otros. Vive solo con su gata y asegura que una de sus mayores metas es colaborar algún día con niños enfermos o en situación de abandono.
“Diosito me ha ayudado en mis peores momentos (...) Por eso soy un soldado de Dios”, sostuvo y aseguró que así como recibió mensajes y de respaldo de las personas, también recibió "textos de gente mala".


