Julio 12, 2026 -HC-

El "Súper Niño" y el cambio climático adelantan el crudo invierno en Bolivia e impulsan la crisis hídrica


Domingo 12 de Julio de 2026, 1:30pm




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12 de julio (Belén Salas/Urgente.bo)- Actualmente, Bolivia vive uno de los inviernos “más crudos de los últimos años”, tras adelantarse a principios de mayo cuando normalmente toma fuerza en junio. Según especialistas, esta alteración es provocada por el cambio climático y el fenómeno del “Súper Niño”, una combinación que genera heladas fuera de temporada, sequías prolongadas y lluvias que ponen en riesgo la producción agropecuaria.

El cambio climático está relacionado con el incremento de gases de efecto invernadero, que son producto de la quema de los combustibles fósiles, explicó el científico Roger Carvajal e indicó que en Bolivia el impacto principal está en la “desaparición” de los glaciares, tanto de la cordillera oriental como occidental, que provoca la sequía en los valles y en el oriente.

Esta crisis climática tiende a llevar al calentamiento global; sin embargo, el aumento de la frecuencia de los frentes fríos que llegan hasta el Ecuador causa el incremento del ingreso de los frentes fríos polares hacia Sudamérica. Es decir, el aire caliente es sustituido por el aire frío que viene del sur.

En consecuencia, el cambio climático está generando eventos extremos, en algunos lugares llueve muy fuerte mientras otros hay serias sequías.

En ese sentido, Carvajal indicó que uno de los efectos locales del cambio climático en el altiplano es el aumento de las heladas. Este comportamiento preocupa principalmente a los productores de los municipios altiplánicos, quienes aseguran que las heladas ya no ocurren solo en el invierno, sino también en la temporada agrícola.

Afectación a los productores

El técnico del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) Calamarca, Luis Mamani, explicó que durante la campaña agrícola ocurrieron varios eventos climáticos fuera de lo normal. En febrero de este año se suscitaron fuertes heladas cuando los cultivos estaban en etapa de crecimiento, afectando tanto la agricultura como la ganadería.

Al inicio del año, durante la época de floración, cayeron dos heladas que provocaron la pérdida del 50 al 80% de la producción de la papa y el abandono de las parcelas.

Asimismo, las granizadas evitaron el almacenamiento del forraje, el alimento para los animales, para la temporada seca, explicó el técnico de CIPCA Julián Cari. Además, aseguró que aproximadamente el 90% de los productores del altiplano sufrió algún tipo de afectación.

Tres heladas durante una sola campaña agrícola

El responsable de la Unidad de Desarrollo Territorial de CIPCA Altiplano, Edil Choque Calle, explicó que durante la pasada gestión agrícola se registraron tres heladas.

Los productores sembraron en septiembre, cayó una helada; volvieron a sembrar en octubre, cayó otra y sembraron nuevamente en noviembre. A raíz de este temporal el 90% de los cultivos de papa comercial, como la Huaycha, se perdió. Sin embargo, las variedades nativas resistieron mejor al fenómeno climático.

Luis Mamani explicó que las bajas temperaturas también afectaron el crecimiento de los forrajes, que se quedaron a la mitad de su desarrollo, y actualmente muchas familias prevén vender su ganado porque no tendrán suficiente alimento para mantener.

Crisis hídrica

Bolivia es el país que provoca más deforestación por incendios en el mundo. Los incendios forestales generan carbón negro que provoca deshielo y por lo tanto la pérdida de los glaciares; sin embargo, estos nos son los únicos efectos. Ya que la pérdida de los bosques está reduciendo la formación de las lluvias, que abastecen a la cordillera.

"La sequía provoca que no se generen nubes en el oriente, esas que tienen que llegar por los vientos a la cordillera ya no llegan. Por lo tanto, no hay agua para que pase al altiplano", aseveró Carvajal.

El 35% de la energía se genera por el agua y el otro 65% y si ambos recursos se están acabando por el cambio climático y otros factores, es posible que más delante haya una crisis energética en Bolivia, según el especialista.

El Altiplano y la Amazonía

El investigador Carlos Revilla indicó que desde aproximadamente el año 2010 el régimen hídrico comenzó a modificarse de forma importante.

Actualmente existe una menor disposición de agua para la producción agropecuaria y lechera, sumado a la contaminación en los ríos, varias comunidades se ven obligadas a llevar el agua desde El Alto.

Además, el deshielo de los glaciares afecta directamente a las comunidades ganaderas, ya que no hay suficiente agua para el ganado camélido.

Desde el 2012 el cambio en el comportamiento del clima es más severo. Hacia el 2008 y 2009 varias comunidades de La Paz dispusieron de más agua, pero entre 2012 y 2013 los glaciares disminuyeron y comenzaron a depender del régimen de lluvias.

En ese contexto, el especialista indicó que, a partir del año 2027, Bolivia enfrentará “sequías extremas” producidas por la combinación del fenómeno del Súper Niño con los efectos del cambio climático, esto va a impedir planificar adecuadamente la agricultura, es decir, va a ser más difícil predecir cuando sembrar y cosechar.

En ese sentido, el investigador afirmó que es necesario generar mayor energía fotovoltaica y eólica, para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, que es uno de los problemas de fondo para la crisis climática.

En Cochabamba llueve menos

El director regional de CIPCA Heber Araujo informó que en los últimos 20 años llovió solo el 80% en el Cono Sur de Cochabamba. Mientras que en el valle pasó de 500 milímetros en la década de los 50´s a 400 milímetros en el 2020.

Esta afectación también es provocada por el fenómeno del Súper Niño, que produce el incremento de la temperatura superficial del océano Pacífico. "En el altiplano y los valles se manifiesta con sequías, mientras que en la Amazonía y el oriente se presenta con exceso de lluvias e inundaciones", indicó Araujo.

El Súper Niño

En 1982 – 1983, 1997 – 1998 y 2015 – 2016 fueron los años en los que se suscitaron este fenómeno, donde más de un millón de personas fueron afectadas hubo una migración masiva de la región del altiplano. Entre el 2015 y 2016 fueron afectadas alrededor de 77.000 familias, más de 300.000 personas en 121 municipios, con pérdidas estimadas en 450 millones de dólares.

Estos fenómenos extremos se han ido manifestando con mayor claridad en el país. En La Paz se han registrado temperaturas de hasta ocho grados bajo cero y en el altiplano sur superiores a diez grados bajo cero. En ese sentido, el director de CIPCA advirtió que esta crisis climática tendrá una repercusión directa en la disminución de la producción y el incremento de los productos en el mercado.

Medidas para enfrentar el cambio climático

Los técnicos señalaron que trabajan con prácticas destinadas a aumentar la resiliencia de las comunidades. Entre ellas destacan la diversificación de cultivos y recuperación de variedades nativas, el uso de indicadores climáticos tradicionales combinados con información científica, la aplicación de bioinsumos para reducir daños por heladas, la implementación de carpas solares, la forestación para generar microclimas, y sistemas de siembra y cosecha de agua.

Según Mamani, estas prácticas permiten que las familias sean "más resilientes a los efectos del cambio climático".

Asimismo, los especialistas coincidieron en que el cambio climático ya no afecta únicamente a una región del país, ya que mientras el altiplano enfrenta sequías, heladas y pérdida de glaciares, la Amazonía registra incendios forestales e inundaciones cada vez más intensas.

Por su parte, el investigador Revilla consideró que la principal medida del Gobierno debe centrarse en garantizar agua para el consumo y producción; así como, la construcción de bebederos para animales y el desarrollo de alternativas como bombas eólicas, atrapanieblas y bombeo solar.

Por último, sostuvieron que, si no se fortalecen las políticas de adaptación, la gestión sostenible del agua y la transición hacia energías limpias, Bolivia enfrentará impactos cada vez mayores sobre la seguridad alimentaria, la producción agropecuaria, el abastecimiento de agua y las condiciones de vida de miles de familias rurales.