En tiempos de renovada convulsión social, de alteración de la vida cotidiana, de urgencias producto del hartazgo y la decepción, de haber regresado en un abrir y cerrar de ojos hacia la Bolivia anterior a 2006 desde la lógica de las prácticas gubernamentales, pero que no es más esa Bolivia desde el empoderamiento ciudadano de las clases subalternas, hay que preguntarse cuáles son los saberes del presidente en ejercicio del Estado, cuáles sus habilidades técnico-profesionales y cuál su conocimiento y comprensión de esta Bolivia convertida en eslogan repetitivo, de esta patria también resignificada desde la repetición de arenga que en el fondo es nada más una apelación a las emociones que buscan emparentar la identidad nacional con el compromiso ciudadano.
Según pude conversar con Rodrigo Paz Pereira el 12 de febrero de 2025 (“Cable a tierra”, radio Éxito Bolivia, 16:30 a 17:30), sus intenciones de ser candidato presidencial –en ese momento no tenía sigla para inscribirse—pasaban por la experiencia que le había significado viajar hacia más de 200 municipios desperdigados por todos los territorios altiplánicos, vallunos, de las llanuras orientales, de la Amazonía y del Chaco. Un político viajero en contacto con la gente, pintaba con un perfil distinto y mejor que el de los candidatos de escritorio, algunos hipocondriacos, aterrorizados de contraer covid en 2020.
Paz Pereira nos dijo entonces que había que cambiar el manejo del Estado en manos del partido de gobierno que prácticamente lo había sustituído. Que era necesario eliminar el “Estado tranca”, insensible e inservible para el ciudadano. Que era imprescindible partir los recursos económicos en su administración, reduciendo a la mitad el manejo a cargo del gobierno central y liberando la otra mitad a las regiones. Que se debía eliminar la Aduana, entidad pública de alta concentración de tráfico de influencias y corrupción. Entonces no tenía partido, ni candidatos para conformar las planchas para la Asamblea Legislativa. Contaba solamente con un puñado de amiguetes y operadores que le hacían el aguante y potenciaban su ilusión de llegar a la candidatura y luego a la presidencia.
Transcurrido el tiempo, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), sigla con la que Paz Pereira alcanzó el triunfo, ha perdido su personería jurídica debido a su raquítico rendimiento en las últimas elecciones subnacionales, lo que significa que los candidatos del oficialismo fracasaron rotundamente y a estas alturas tenemos un gobierno que ejerce tareas con la prescindencia de sectores rurales que le permitieron ganar en segunda vuelta y como dijo el vicdpresidente Lara, con el que Paz no habla desde enero de este 2026, cuenta con una mayoría de ministros que jamás hicieron campaña por el binomio y con algunos otros invitados de tiendas adversarias como la de Samuel Doria Medina.
Continué en la tarea indagatoria para detectar alguna expertiz que figure en el CV del Presidente, y sólo pude recordar que trabajó junto a su hermano mayor Jaime, en los comienzos de su vida independiente, en la Sociedad Boliviana de Cemento (SOBOCE), contratados por Doria Medina. Fue entonces que decidí recurrir al archivo que nunca miente para establecer comparaciones y encontré los registros de personalidades de la generación del Chaco: Víctor Paz Estenssoro, tío abuelo de Paz Pereira, trabajó como interventor de la Contraloría General en el frente de batalla durante la guerra. Capitalizó el descontento posguerra para fundar el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en 1942. Hernán Siles Zuazo combatió en el frente y fue herido en combate en la batalla de Cañada Strongest. Se convirtió en uno de los principales ideólogos civiles del cambio social. Juan Lechín Oquendo vivió el impacto de la posguerra y canalizó la frustración minera para crear la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), uniendo la fuerza obrera a la causa de esta generación. Wálter Guevara Arze fue uno de los teóricos y ensayistas políticos más brillantes del grupo, encargado de redactar el "Manifiesto de Ayopaya", documento pilar de la ideología del MNR.
El legado histórico de este grupo de líderes transformó las demandas de justicia social de la Generación del Chaco en acciones concretas. Una década después de organizarse, dirigieron la Revolución Nacional de 1952, logrando hitos históricos que refundaron Bolivia, que todavía tienen vigencia en la vida del país y que encuentran conexión con transformaciones producidas en la primera parte del gobierno de Evo Morales entre 2006 y 2015.
Sin pensamiento, sin ideología --no soy de derecha ni izquierda” dice Paz Pereira-- y consecuentemente sin visión de país, no hay proyecto neoliberal, nacional popular o populista que pueda entregarle certezas a la ciudadanía acerca de hacia dónde pretende direccionarse el sentido existencial de la patria, la patria, la patria.
Paz Estenssoro es un líder histórico. Banzer desde su formación militar anticomunista y nacionalista de derecha, también. Paz Zamora formó un partido para combatir a la dictadura, aunque luego se abrazaría con Banzer para gobernar. Tuto Quiroga, hijo de un embajador de la dictadura banzerista, se hizo tecnócrata y yuppie financiero. Sánchez de Lozada era empresario minero y expresión de la nueva generación emenerrista, el delfín de Paz Estenssoro. Mesa es producto de la modernización del nacionalismo revolucionario de los 50 – 60 hacia el neoliberalismo de los 90. Rodríguez Veltzé llegó desde la Corte Suprema de Justicia para hacer una presidencia temporalmente mínima y auténticamente transitoria. Evo acumuló experiencia en el sindicalismo agrario y la lucha social. Áñez fue la víctima propiciatoria para la consolidación de la sucesión inconstitucional de 2019. Arce fue el candidato puesto a dedo por Evo Morales, al que luego el mismísimo Evo le dio una patada en el trasero. Paz Pereira no se sabe hasta ahora qué es como presidente y qué es lo que realmente busca para sus tres bolivias. O cuatro. O nueve. Según lo dicté su estado de ánimo a la hora de alguna alocución.
La presidenciología, neologismo adoptado por la ciencia política para estudiar los comportamientos de quienes asumen el primer cargo electivo de un país, nos provee la información de que a la vida de Bolivia todavía no ha llegado el conductor capaz de amalgamar lo originario con lo cívico, lo ancestral precolombino con lo moderno neocolonial. Los que más cerca estuvieron de reunir esas condiciones son Paz Estenssoro con cuatro presidencias y Evo Morales con tres, pero pudieron más sus liderazgos carismáticos que aplastaron la continuidad programática con sucesión. Las consecuencias son conocidas y nefastas: Paz Estenssoro dio paso a 18 años de dictaduras militares en 1964 y Evo Morales comenzó la autodestrucción del MAS – IPSP el 21 de febrero de 2016.



