Abril 28, 2026 -HC-

El que tenga oídos, que oiga


Martes 28 de Abril de 2026, 9:45am




...

La gira por cuatro países africanos en 11 días, en el marco del tercer viaje apostólico del papa León XIV, además de histórica, ha tenido un alto impacto por el tono más directo y claro de sus mensajes sobre las problemáticas sociales de la región, más allá de lo meramente diplomático.

En sus 25 intervenciones —entre discursos, saludos y homilías—, el agustino, prudente y reservado, ha logrado hacer oír su voz en un continente donde muchos pueblos siguen siendo escenario de diversas formas de pobreza, opresión, esclavitud y explotación. Sin embargo, también es una región que, a los ojos de la Iglesia, representa el “nuevo continente de la esperanza”, por la abundancia de vocaciones que surgen para la Iglesia Católica.

León XIV ha facilitado la comprensión de sus mensajes pronunciándolos en cuatro idiomas: francés en Argelia, inglés y francés en Camerún, portugués en Angola y español en Guinea Ecuatorial. Para bien de muchos y el mal de pocos, el Papa ha presentado una propuesta concreta para la construcción de la justicia, la estabilidad social y la convivencia entre los pueblos ante miles de africanos que lo han acompañado en cada parada de su gira.

El primer destino fue Argelia, país mayoritariamente musulmán, donde el Papa manifestó la importancia del diálogo interreligioso como un hilo conductor para construir puentes de paz y la reconciliación al igual que lo hizo San Agustin en su tiempo. Además, durante su visita a la Gran Mezquita, exhortó a vivir en el respeto y la armonía, y construir un mundo de paz, porque “todos tenemos el mismo Padre en el cielo”.

 Avanzando en el itinerario, siguió Camerún, donde, ante una importante presencia de lideres religiosos, afirmo que la paz es posible si las distintas partes están dispuestas a dialogar realmente, dejando de lado los fundamentalismos y reconociendo la diversidad de las comunidades religiosas promoviendo así una inculturación auténtica. En la Universidad Católica de África Central en la ciudad de Doula, el Papa, dirigiéndose al mundo universitario, dijo que una sociedad no prosperará a menos que esté fundada en conciencias rectas, educadas en la verdad e invitó a los jóvenes a no irse de su país, sino a permanecer para contribuir al desarrollo de sus conciudadanos.

Luego fue el turno de  Angola, donde al dirigirse a los políticos y representantes de la sociedad civil, habló del conflicto y la división como una preocupación que atañe a todo el continente.  Destacó el crecimiento de la comunidad católica en este país, que llega casi al 50% y  subrayó la valentía de religiosos y religiosas al denunciar las consecuencias de la guerra y el apoyo a poblaciones atormentadas por este flagelo.

Cerrando la gira llegó a Guinea Ecuatorial donde se observó a un papa León más desenvuelto -quizás por la familiaridad con el idioma español-,  allí ante las autoridades y cuerpo diplomático habló sobre la nueva forma de injusticia social que es la exclusión y animó a promover los valores compartidos como la formación de conciencias y la centralidad del bien común.

Un total de 25 discursos entre mensajes, homilías y saludos; más de 14 vuelos internos; y miles de africanos que acompañaron la visita en cada celebración y encuentro dejan como balance una estampa elocuente: la de un pastor que se ha manifestado con claridad, firmeza y caridad; un pastor que ha salido al encuentro de los más pequeños en hogares de acogida, hospitales y cárceles; un pastor que se ha dirigido con sencillez y claridad a gobernantes, lideres religiosos, civiles y diplomáticos;  un pastor que, con gestos concretos y palabras precisas, ha puesto en el centro la dignidad humana y la esperanza de un continente llamado a levantarse con voz propia.

 

///