Agosto 03, 2026 -HC-

El libro sobre el terror eclesial


Lunes 3 de Agosto de 2026, 7:00am




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Como ex alumno de colegio jesuita, sigo a la espera de que algunos de los ex compañeros se pronuncien acerca de la aterradora conducta de curas catalanes y bolivianos, practicantes de una pederastia que ha desgraciado la vida de mujeres y varones que primero fueron niñas y niños. 

Esta espera se inició en abril-mayo de 2023 cuando Julio Nuñez, periodista de El País de España, destapó esta historia que hasta entonces era secreta, con el desempolvamiento de un diario en el que un cura jesuita o ignaciano –“Alfonso Pedrajas, apodado “Pica” -- canalizó sus monstruosos niveles de autosatisfacción escribiendo sus experiencias violatorias con alumnos del colegio Juan XXIII de Cochabamba. Las tropelías de “Pica” se extienden desde los años 70 hasta principios principios del nuevo siglo.  Murió el 05 de septiembre de 2009.

También sería bueno saber qué piensan algunos periodistas, o convencidos de que alguna vez fueron periodistas, que trabajaron durante lapsos considerables en medios de comunicación de propiedad de la Iglesia Católica. Especialmente aquellos que han ido por la vida impartiendo lecciones de moralidad y ética.  Y qué dicen los alumnos y alumnas que se salvaron de caer en las garras de estos depredadores que funcionaron durante por lo menos tres décadas privilegiando sus criminales erecciones pasándose por el forro, así  de literal, la palabra de Dios , y toda la doctrina católica con la que por si fuera poco, se manipuló a niños, niñas y adolescentes con un detallado protocolo de “asuntos internos”, para que hicieran silencio y la Compañía de Jesús, preservara su aura de misión religiosa, educativa y de compromiso social, cuando vistas las cosas hoy se puede decir sin margen de error que funciona como una corporación de intereses empresariales con la bendición de Dios Padre todopoderoso que seguramente dormía placidamente mientras esta secta de facinerosos sexuales perpetraron sus desmanes a las sombras facilitadas por las noches silenciosas y las luces apagadas. 

Los que no han callado son los componentes de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes que decidieron publicar “Las puertas del infierno, lo que esconde la Compañía de Jesús en Bolivia, abuso sexual eclesial infantil.” (Mayo, 2026). Se trata de un libro definitivo e irrebatible, firmado por Edwin Alvarado Terrazas, Wilder Flores Jaldín y Pedro Lima Salazar con información sobre las conductas de violadores y encubridores, todos ellos sacerdotes formados por las rigurosas escuelas jesuiticas caracterizadas por su disciplina militar, casi todos varones con la excepción de la monja Amparo Carvajal que decidió sacar cara por Ramón Alaix y Marcos Recolons, (los tres de origen español), cuando estos fueron sentenciados por la justicia boliviana por haber hecho la vista gorda y haber consolidado institucionalmente, el silencio cómplice, la negociación a escondidas, conducta tipificada como encubrimiento (sentencia condenatoria 066/2025 del 05 de septiembre con un año de privación de libertad, exactamente 16 años después de la muerte de “Pica”).

Con semejante antecedente, Amparo tendría que llamarse Desamparo. Esta defensora de grupos irregulares violentos y racistas (2019 – 2020), continúa como Presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), exhibiendo impunidad con la que vinieron actuando por décadas sus amigos curas, pederastas y cómplices. Cabe recordar que el pasado 20 de noviembre (2025), el Presidente Rodrigo Paz, dicho sea de paso, bachiller del San Ignacio (antes San Calixto Seguencoma), le “devolvió” la sede de la institución en un acto con olor a homenaje.

En la página 39 del libro se puede leer: “Estos sacerdotes jesuitas, encaramados como directores y subdirectores en sus proyectos educativos, han cometido distintos delitos relacionados al derecho humano a la libertad sexual: abuso sexual, violación, padecimientos sexuales, estupro, además de abuso de poder, abuso de conciencia, abuso de autoridad, violencia física, psicológica, espiritual; privación del derecho al acceso a la educación de calidad (cuando expulsaban a quien cuestionaba, denunciaba o expresaba disconformidad). Lo han hecho impunemente por casi 40 años.”

Y para que no queden dudas acerca de las secuelas sufridas por las víctimas, en la página 41 encontramos lo siguiente: “a) Personalidad desestructurada. b)  Sentimientos de vergüenza y culpa. c) Baja autoestima, inseguridades y desconfianza. d) Cambios de conducta, mal humor, agresividad. e) Autosabotaje, escolar, y/o profesional, causando pérdidas y desordenes ec, onómicos.  f) Aislamiento y rechazo a las actividades sociales. g) Percepción distorsionada de la sexualidad, conducente a la precocidad y promiscuidad sexual. h) Castración de la afectividad. Inexpresividad afectiva. i) Confusiones sobre su orientación sexual. j) Alcoholismo y otras adicciones. k) Familias conflictivas, fracaso matrimonial. l) Rechazo a las caricias, abrazos o besos de familiares. m) Depresión crónica, trastornos de ansiedad. n) Trastorno de estrés postraumático, pensamiento suicida.ñ) Estrés crónico con consecuencias somáticas que ha conducido a tratamiento médico y psiquiátrico.”

Con dos infografías provistas de lugares, nombres y fotografías, los autores del libro dan cuenta de la “movilidad de depredadores y víctimas”, y así tenemos que consumaron sus delitos en el colegio Juan XXIII de Cochabamba, en el Hogar Tacata y la Casa Taquiña del mismo departamento, en las minas de Huanuni y Llallagua, en Trinidad Pampas de Los Yungas de La Paz, en los noviciados jesuitas de Pío X de Cochabamba y Oruro; en la parroquia La Merced, la colonia Piraí, y la parroquia Charagua en Santa Cruz. Quienes figuran como responsables de estos centros jesuíticos son los curas Afonso Pedrajas (“Pica”), Jorge Vila, Francis Peris (“Chesco”), Eduardo Cabanach, Lucho y Francesc Roma, Miguel Parrilla, Joan Van Putten, Valentín Fargas, Rafael Puente, Fernando Rojas Silva, Juan Cartelle Deus, Edgar Dávalos, Carlos Villamil (“Vicu”) y Francisco Pifarre.

Con el título “Entorno jesuita”, la segunda infografía clasifica a 49 curas, --mas Amparo Carvajal--, con dos de ellos sin identificación en las siguientes categorías: Círculo verde: Máxima Autoridad Jesuitica. Círculo celeste: Provinciales jesuitas encubridores. Círculo lila: encubridores, cómplices y omisión de tutela: Curia jesuita en Roma, Fe y Alegría y Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB). Círculo rosado: Jesuitas violadores y abusadores.

En el círculo rosado figuran, por ejemplo, Mateo Garau y Pancho Flores, profesores   de los colegios San Calixto y San Ignacio, el comunicador audiovisual Hugo Ara, un antropólogo sin identificación debido a que su víctima no ha querido denunciarlo, Alejandro Mestre que fue Obispo Auxiliar de Sucre, Secretario General de la Conferencia Episcopal de Bolivia, y Obispo Coadjutor de La Paz, (1976 – 1987) y por supuesto que Alfonso Pedrajas (“Pica”), Lucho Roma, abusador de niñas guaraníes y documentalista de su propia pornografía infantil, y Jorge Vila, abusador de niñas en Cochabamba.

En el círculo lila figuran los hermanos Rafael y Alvaro Puente, Carlos Arce, Rafael García Mora que fuera director en La Paz y Cochabamba del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), el periodista José Gramunt de Moragas, director de la Agencia de Noticias Fides (ANF) otra vez Lucho Roma y el mísmísimo Prepósito General de la Compañía de Jesús en el mundo, el venezolano, Arturo Sosa Abascal. A quién ejerce el cargo de este último se le llama popularmente “Papa negro”, denominado así por su histórico poder e influencia con el Papa “blanco”, jefe de Estado de Ciudad del Vaticano.

En el círculo celeste, entre otros, figuran Ramón Alaix y Marco Recolons, primeros y hasta ahora únicos sentenciados por la justicia boliviana, René Cardozo, y Osvaldo Chirveches.

El círculo verde es ocupado por el actual Superior Provincial de la Compañía de Jesús en Bolivia, Bernardo Mercado.

De los sindicados en “Puertas del infierno”, se calcula que entre 15 y 20 ya fallecieron, lo que signfica que partieron de este mundo intocados en su impunidad.

La edición de esta valiente y esclarecedora publicación de 130 páginas se presentará en la trigésima Feria Internacional del Libro de La Paz, el viernes 07 de febrero a las 18:00 en la sala 4 (Campo Ferial Chuquiago Marka).

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