Enero 02, 2026 -HC-

El boliviano Pedro Lima fue expulsado de los jesuitas tras denunciar casos de pederastía


Domingo 7 de Mayo de 2023, 2:00pm






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07 de mayo (El País de Madrid).- El año 2002 se subió a un autobús en la estación de Sucre, con muchos recuerdos terroríficos en su mente y un único objetivo. Viajar a Oruro para reunirse con el provincial de los jesuitas, el español Ramon Alaix y denunciar que los sacerdotes españoles Alfonso Pedrajas, Luis Tó y Antonio Gauss Capdevila abusaban sexualmente de decenas de menores y de los novicios de la orden. El provincial, cuenta Lima, fue despotico. “Me expulsaron de la orden cuando denunció los abusos. Él lo sabía todo y esa fue respuesta. “Un día después de su encuentro con Alaix, Lima recibió una carta que oficializaba su salida de la congregación.

“No has salido por voluntad propia, hubieras preferido seguir en la Commpañia de Jesús y así me lo has reiterado. Con todo, hemos visto conveniente que nos dejes”.

En la carta de despido a la que ha tenido acceso El País, los jesuitas se comprometieron a financiar sus gastos académicos de matrícula y créditos para que pudieron estudiar la carrera de Teología con el fin de optar a la ordenación sacerdotral. Lima acepto y asegura que también recibió 3.000 dólares de la mano del catalán Marcos Recolons, por entonces un alto cargo de la orden en Bolivia que unos años más tarde llegaría a la cúpula de la orden en el Vaticano.

“Un año y medio después me llamó Recolons por teléfono para decirme que la compañía me sancionaba y me cortaba la financiación (de los estudios) porque seguía hablando de los casos de pedofilia. Fue una forma de acallarme. Me dijo: ‘No voy a permitir que hables (mal) de mis hermanos jesuitas”, narra por teléfono desde Paraguay, donde vive actualmente

Lima desvela este episodio, 22 años después, animado por el escándalo de pederastía que esta semana ha sacudido a Bolivia.

Este exjesuita no solo afirma que la Compañía encubrió de manera sistemática todos los casos de abusos que se conocieron, sino que también sancionó y acalló a las personas que lo denunciaron.

Lima fue jesuita entre 1992 y 2001. Pasó como novicio y maestro por varias ciudades (Oruro, Cochabamba y Sucre). En todas ellas relata que fue testigo de los abusos que cometieron Pica y Luis Tó –otro jesuita que la orden trasladó en 1992 hasta Bolivia por una condena de pederastía en España- y acusa de los mismos delitos a Antonio Gausste Capdevila, alias Tuco, un prestigioso sacerdote catalán que desarrolló su carrera eclesiástica en Bolivia y que hasta ahora no había sido acusado públicamente por pederastía.

Este último caso fue el que finalmente provocó que Lima acudiera en 2001 a denunciar los abusos a sus superiores. Los abusos que presenció sucedieron a finales de los años noventa en Sucre, cuando Lima era docente de la orden. Gausset, detalla Lima, tenía una enfermedad degenerativa que le impedía caminar. “Por ello, otro jesuita catalán le conseguía niños indígenas y de familias vulnerables para que le ayudasen. Y de estos niños él abusaba. Yo vivía con ellos en la misma comunidad, relata Lima. Gausset fue capellán de la Corte Suprema de Justicia y un colegio de Sucre lleva su nombre en su honor.

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La carta que Pedro Lima recibió luego de haber denunciado casos de pederastía

Tanto Alaix como Recolons siguen vivos y son dos de los ocho exaltos cargos jesuitas que la orden ha suspendido cautelarmente mientras investiga si encubrieron los delitos confesados por Pica en su diario. Ambos aparece en dicho documento como dos de los superiores a los que éste informó de sus delitos y le protegieron. Este periódico ha intentado contactar con ambos para conocer su versión sobre las acusaciones de Lima, pero no ha sido posible.

Recolons es uno de los personajes clave que aparece en el diario de Pica, que lo cita en varias ocasiones como un amigo confesor y compañero. En el documento aparece que ambos tuvieron una relación muy estrecha desde los años noventa hasta la muerte del pederasta. También convivieron entre 1997 y comienzos de los años 2000 en La Paz. Después de ser provincial (entre 1993 y 1999), la carrera de Recolons lo llevo hasta el Vaticano. El superior general de los jesuitas en Roma, Adolfo Nicolás Pachón, le nombró asistente regional de América Latina en 2004 y lo elevó a consejero en 2008, cargo que lo situó en la cúpula de poder de la congregación a nivel mundial.

De hecho, Pica le hace una visita alló en 2005, que describe en su diario. “Una semana en Roma. Lo más valioso: la amistad de Marcos Recolons”. Según las memorias del pederasta, es durante los últimos años de su vida cuando más denuncias de víctimas llegan a los jesuitas en Bolivia. Periodo en el que Recolons ejercía esos puestos de poder dentro de la orden y que, lejos de sancionar a Pica por los abusos, permitió que ocasionalmente ejerciera como viceprovincia de la orden en Bolivia. En la última entrada que Pica dedica a Recolons también escribe sobre una denuncia por abusos:

“En El Paso (Bolivia), 16 de diciembre de 2007:

Sigo enormente decepciona de Ramón (Alaix), el provincial. En meses completos es incapaz de llamarme por teléfono para saludar o interesarse alguito por mi salud. No me contestó nada acerca de su comprometida reunión con el denunciante… En general los siento a todos (los jesuitas), lejanos, metidos en sus mundos personales, que no son el reino ni mucho menos. Aunque quién sabe. Una pequeña luz, quizás la única, es Marco Recolons”

Lima entró en la orden en 1992, procedía de una familia humildad de Oruro. Movido por “una vocación a una vida de servicio” visitó a los jesuitas de su ciudad para ingresar en la orden. “Me recibió el maestro formador de los jesuitas, padre Alfonso Pedrajas. Fue muy cariñoso y expresivo en la bienvenida. Cuando le dije que quería ser jesuita, me dio un abrazo”, recuerda. Durante las pruebas de selección, en una casa de la orden en Taquiña (Cochabamba), fue la primera vez que escuchó que Pica “era un abusador”

Lima es uno de los nombres que aparece en el diario de Pica. Figura como uno de sus novicios durante los años 90. En 1993, Lima cuenta que Recolons, por entonces provincial, llegó al noviciado para que todos conocieran a un nuevo profesor: Luis Tó. “Nos lo presentó como un jesuita catalán que estaba haciendo ‘mucho bien’ en la ciudad de El Alto. Esa semana Pica nos dijo que Tó sería nuestro profesor de ética y moral sexual”, dice.

A finales de los noventa, Lima fue destinado a Sucre como profesor. Hizo amistad con un jesuita joven con el que iba al gimnasio después de dar clases. “Un día le pregunté sobre Pica y él no me dijo nada, solo se puso a llorar. Cinco o 19 minutos después en la plaza 25 de mayo de Sucre, me comentó que Pica abusó de él. Quise preguntar más cosas y su respuesta fue: ‘No me hables más del tema, por favor’. Esta víctima se ha suicidado este año. No puedo imaginar cuánto habrá sufrido”, relata Lima.

Pica, subraya Lima, no solo abuso de menores, “también de novicios de unos 18 o 19 años, pero personas vulnerables al fin y al cano”. Esta víctima aparece citada en el Diario de Pica, donde este afirma que en 2005 mantiene una “permanente correspondencia con ella”.

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