2 de noviembre (Urgente.bo).- Estamos ante una de las noticias científicas más extraordinarias del año. Un hallazgo que hasta ahora parecía reservado a las películas de Jurassic Park o a un mañana de tecnologías futuristas pero que hemos tenido el privilegio de presenciar aquí y ahora.
Según desvela un estudio publicado este lunes en la revista científica 'PNAS', un equipo internacional de investigadores ha encontrado las "primeras pruebas químicas inequívocas" de sangre de dinosaurio fosilizada hace más de 100 millones de años. Un logro que hasta hace poco parecía impensable, ya que se creía que moléculas como las que forman parte de la hemoglobina no podían resistir el paso de tantos millones de años.
Sin embargo, contra todo pronóstico, el análisis de los huesos de las patas traseras de un dinosaurio brasileño que vivió hace 115 millones de años ha desvelado la presencia de "glóbulos rojos mineralizados" y "restos moleculares" de la sangre que un día circuló por su organismo. Y esto, según afirman los científicos responsables del descubrimiento, supone una verdadera revolución científica que podría transformar el estudio de la vida misma dentro y fuera de nuestro planeta.
El trabajo, presentado en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, desgrana el análisis de los fósiles de un ejemplar de 'Aratasaurus museunacionali', un dinosaurio terópodo que vivió hace unos 115 millones de años en lo que hoy conocemos como noreste de Brasil. Los científicos utilizaron una combinación de técnicas de microscopía, espectroscopía y análisis moleculares para examinar, entre otros, los diminutos canales vasculares hallados en el interior de las patas traseras de animal.
Y fue ahí donde, contra todo pronóstico, descubrieron numerosas estructuras esféricas cuya forma y disposición recordaban a las de los glóbulos rojos justo por donde había circulado la sangre del animal cuando estaba vivo. Al estudiar su composición química, los expertos detectaron la presencia de una molécula esencial de la hemoglobina, así como otros compuestos derivados de su degradación. Algo que hasta ahora se creía imposible ya que se daba por hecho que estas moléculas orgánicas se descomponían con el pasar del tiempo y jamás sobrevivirían al paso de millones y millones de años.
Una cápsula del tiempo
En 2015, un equipo del Imperial College de Londres encontró rastros de proteínas de la sangre en un fósil guardado en un museo de la ciudad. En 2017, un equipo español encontró garrapatas fosilizadas en ámbar con restos de lo que se cree que fue sangre de dinosaurio. Y el año pasado, científicos de EEUU también anunciaron el hallazgo de lo que parecía hemoglobina en fósiles de un ejemplar de T-Rex.
Pero, según explican los responsables de este nuevo trabajo, liderado por paleontólogos de Australia, EEUU y Japón, los resultados presentados este lunes no solo son los más convincentes hasta la fecha sino que, además, destacan como los más antiguos. "Anteriormente solo se habían reportado tejidos y moléculas orgánicas conservadas en fósiles y, en algunos casos, con una interpretación controvertida. Esta es la primera prueba química directa e inequívoca que tenemos de glóbulos rojos fosilizados de dinosaurios", afirma el equipo.
¿Pero cómo es posible que estos restos de sangre hayan conseguido sobrevivir hasta nuestros días cuando hasta ahora se consideraba prácticamente imposible que moléculas tan delicadas resistieran semejante paso de millones de años?
La respuesta, según explican los investigadores, podría encontrarse en una extraordinaria combinación de circunstancias que convirtió aquellos huesos en una auténtica "cápsula del tiempo". Los análisis, de hecho, indican que los glóbulos rojos fosilizados estaban mineralizados con hausmannita, un óxido de manganeso que habría contribuido a "estabilizar las células" y "proteger sus componentes moleculares" frente a la degradación natural. A esto se le suma el hecho de que, según indica el estudio, el dinosaurio quedó sepultado rápidamente después de su muerte en un entorno pobre en oxígeno y con abundante actividad microbiana, unas condiciones que habrían favorecido este excepcional proceso de conservación.
Revolución científica
La importancia de este descubrimiento va mucho más allá de haber encontrado restos de sangre de un animal extinto hace millones de años. Se trata de algo que, en opinión de los especialistas, obliga a reconsiderar los límites de la conservación molecular y abre la posibilidad de recuperar información biológica de fósiles mucho más antiguos de lo que se creía posible.
Según argumenta Kliti Grice, investigadora de la Universidad de Curtin y autora principal del estudio, estamos ante un "descubrimiento histórico" que "no solo amplía el registro fósil conocido de la sangre sino que también ofrece una ventana molecular directa a la fisiología de animales extintos y nos permite comprenderlos mejor a ellos y al mundo en el que vivieron". No para "revivir" dinosaurios al más puro estilo de Jurassic Park, sino, por ejemplo, para entender mejor cómo era su sangre, su metabolismo, sus niveles de actividad física y todos sus secretos biológicos hasta ahora desconocidos. //El Periódico//



