La digitalización de los servicios públicos avanza en América Latina, pero su impacto sigue siendo profundamente desigual. El reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo, “¿(Des)conectados? Servicios públicos digitales y el reto de la equidad”, expone una realidad que no podemos ignorar: la revolución digital está dejando atrás a quienes más necesitan ser incluidos. Y Bolivia no es ajena a este desafío.
El BID advierte que las brechas actuales “pueden minar la gran promesa democratizadora de la digitalización”, especialmente para personas con baja escolaridad, adultos mayores, poblaciones rurales, indígenas y personas con discapacidad. Aunque siete de cada diez ciudadanos realizaron un trámite el último año, solo el 14% logró completarlo totalmente en línea. La región —y nuestro país— enfrenta el riesgo de consolidar una nueva forma de desigualdad: la exclusión digital.
Como presidente ejecutivo de FUNDETIC Bolivia, he visto cómo estas brechas se traducen en barreras reales. En Bolivia, el 97% de las matrículas escolares aún exige presencia física, afectando sobre todo a mujeres y familias de bajos ingresos. Y aunque un trámite digital puede resolverse en minutos, quienes más podrían beneficiarse de esa eficiencia son quienes menos acceden al canal digital. La digitalización no puede convertirse en un privilegio urbano; debe ser un derecho habilitador para todos.
El informe del BID es claro: no basta con digitalizar. Hay que incluir, acompañar y garantizar acceso universal. Y Bolivia necesita una hoja de ruta que combine evidencia, gobernanza y visión estratégica. Desde FUNDETIC hemos impulsado durante 15 años una agenda de innovación que hoy se vuelve más urgente que nunca. La creación de un Ministerio de Innovación y Tecnología (MINTIC), la construcción de una Agenda Digital Nacional con enfoque de equidad, la interoperabilidad, la identidad digital, la expansión de la fibra óptica, la estrategia 5G y la formación en habilidades digitales no son aspiraciones: son necesidades impostergables.
El BID plantea que todos los servicios públicos deben estar disponibles tanto en línea como presencialmente, con diseño accesible, ligero y compatible con celulares. Esto implica adoptar estándares internacionales, simplificar la navegación, reducir el peso de las páginas y ofrecer versiones en idiomas originarios. También exige escuchar a quienes históricamente han sido excluidos: adultos mayores, personas con discapacidad, poblaciones rurales e indígenas. No se puede diseñar para todos sin escuchar a todos.
La equidad debe convertirse en el principio rector de la transformación digital del país. Esto significa establecer metas claras: cuántos trámites serán 100% digitales, cuántas personas de grupos vulnerables usarán el canal digital, cuántos ciudadanos conocen el portal único del Estado y qué nivel de satisfacción tienen con los servicios. Sin métricas no hay política pública; sin política pública no hay transformación.
Bolivia necesita un ente rector empoderado, con capacidad normativa y técnica para liderar esta agenda. Necesita coordinación con telecomunicaciones, educación, ciberseguridad y gobiernos locales. Necesita atención personalizada para quienes enfrentan mayores barreras: invitaciones proactivas, asistencia uno a uno, centros comunitarios, líneas telefónicas y agentes virtuales. FUNDETIC ha demostrado el impacto de este enfoque con programas como Despega tu Negocio, Bus InnovaTIC y la Plataforma Nacional de Teletrabajo.
La inversión en conectividad, dispositivos, alfabetización digital y campañas de concientización debe priorizarse para quienes menos acceso tienen. Y, como advierte el BID, eliminar el canal presencial sería un error. Debemos fortalecerlo, consolidar oferta, mejorar accesibilidad, simplificar procesos y acercar los servicios al territorio.
Bolivia está ante una oportunidad histórica. La digitalización puede convertirse en el mayor ecualizador social de nuestra generación, pero solo si se diseña para incluir. Desde FUNDETIC Bolivia reafirmamos nuestro compromiso con un país donde la tecnología no sea un privilegio, sino un derecho habilitador para todos. La evidencia está sobre la mesa. El momento de actuar es ahora.
Luis Sergio Valle, presidente de la Fundación FUNDETIC Bolivia
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