Abril 13, 2026 -HC-

Bolivia frente al 5G: entre la oportunidad histórica y el riesgo de quedar rezagados


Lunes 13 de Abril de 2026, 8:15am




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Bolivia se encuentra en un punto de inflexión tecnológico. Mientras más de 70 países ya despliegan redes 5G a escala comercial, nuestro país avanza con pasos cautelosos, aún sin una implementación plena ni un ecosistema preparado para aprovechar esta tecnología que redefine la competitividad global. La pregunta ya no es si debemos adoptar 5G, sino cuándo y cómo lo haremos para no quedar fuera del nuevo orden digital.

El 5G no es simplemente “más velocidad”. Es la plataforma que habilita industrias inteligentes, telemedicina avanzada, logística autónoma, minería conectada y ciudades capaces de gestionar energía, transporte y seguridad en tiempo real. En un país con vocación productiva y grandes desafíos de integración territorial, esta tecnología podría convertirse en un acelerador del desarrollo. Sin embargo, su despliegue enfrenta barreras que hoy frenan su masificación.

En el plano técnico, Bolivia aún no cuenta con la densidad de infraestructura necesaria. La banda de 3.5 GHz —la única asignada hasta ahora— exige más antenas, fibra óptica robusta y modernización del core de red. A esto se suma la baja penetración de dispositivos compatibles, lo que limita la demanda inicial.

Las barreras operativas también pesan. Solo un operador tiene espectro asignado ENTEL S.A., mientras que la licitación para Tigo y Viva sigue sin fecha definida. Sin competencia, no habrá cobertura nacional ni innovación comercial. Además, los pilotos existentes no han escalado a proyectos de impacto que permitan validar modelos de negocio.

El componente político-regulatorio es quizá el más determinante. Bolivia aún no cuenta con un Plan Nacional de Frecuencias actualizado para 5G, ni con normativas para network slicing, IoT masivo o compartición activa de infraestructura. La región avanza hacia marcos flexibles y colaborativos, mientras nuestro país mantiene procesos lentos y centralizados.

En lo financiero, el desafío es evidente: el despliegue de 5G requiere inversiones millonarias en un mercado pequeño, con predominio de usuarios prepago y bajo consumo de datos. Sin una estrategia país, el retorno de inversión es incierto.

Finalmente, la dimensión social no puede ignorarse. La brecha digital persiste y gran parte de la población aún opera en 3G. Sin alfabetización digital ni casos de uso visibles, el 5G corre el riesgo de ser percibido como un lujo, no como una necesidad estratégica.

Si el país quiere evitar quedar fuera del ecosistema digital regional, necesita una hoja de ruta clara y urgente:

  • Actualizar el marco regulatorio para habilitar bandas bajas, medias y milimétricas, y permitir modelos modernos de compartición de infraestructura.
  • Lanzar una licitación transparente y competitiva que incorpore a todos los operadores y garantice cobertura nacional.
  • Impulsar pilotos sectoriales en minería, salud, educación y logística, articulados con universidades y empresas.
  • Fortalecer la fibra óptica nacional como columna vertebral del 5G.
  • Promover la adopción de dispositivos compatibles mediante incentivos y homologación eficiente.
  • Desarrollar una estrategia de alfabetización digital que prepare a la ciudadanía para los servicios del futuro.

Bolivia tiene la oportunidad de integrarse al ecosistema 5G con visión estratégica. No hacerlo significaría perder competitividad, limitar la innovación y retrasar la modernización del Estado y del sector productivo. El momento de actuar es ahora.

Desde FUNDETIC Bolivia reafirmamos nuestro compromiso con un país donde la tecnología no sea un privilegio, sino un derecho habilitador para todos. La evidencia está sobre la mesa. El momento de actuar es ahora.

Luis Sergio Valle, presidente de la Fundación FUNDETIC Bolivia

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