Septiembre 18, 2026 -HC-

BoA y un viaje de tragos amargos


Jueves 17 de Septiembre de 2026, 8:00am




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Una madre con su hija de 9 años llega con tiempo al mostrador de Boliviana de Aviación (BoA) para viajar a Madrid desde Santa Cruz de la Sierra. El vuelo sale en poco más de tres horas. Las clases de postgrado de la joven profesional comienzan el lunes 21 en Valencia. Mientras tanto familiares y amigos, que fueron a despedirlas al aeropuerto, esperan a pocos metros del mostrador. La joven cruceña le extiende a la funcionaria de BoA los pasaportes visados y en regla para su chequeo de rutina. Una vez revisados los documentos, comienza a generarse el respectivo pase a bordo y el pesaje de maletas, en la que una de ellas excedía por 200 gramos los 23 kilos de rigor. Sin embargo, la otra maleta era más liviana por lo que se vieron obligados de reemplazar algunos elementos de una valija a otra para encontrar el equilibrio entre ambas. La funcionaria de apellido Zegarra, de rígida postura, profería movimientos bruscos y tensos. Mientras se desarrollaba el trámite observó que ambas pasajeras no coincidirían en sus asientos y tomó ambos pasaportes, se salió de su asiento y buscó un pasillo interno; no se la vio hasta que volvió de un sector privado interrogando a la pasajera sobre qué iba a ser con el documento roto. La sorpresa de la pasajera en cuestión fue en principio tratar de entender de qué le estaban hablando. Usted puede viajar, pero la niña no, insistió la funcionaria de BoA. “Pero el pasaporte estaba bien, ¿cómo que está roto?” y al hojearlo detenidamente, se vio un pedazo del papel de 1 centímetro, dentro de las hojas. ¡La prueba estaba allí misma, qué casualidad! ¿quién había manipulado en forma incorrecta el documento para ahora aparecer dañado en una punta inferior de una de sus hojas? Ahí comenzó otra historia.

La supervisora de BoA intervino dando una esperanza. Ahora las dos funcionarias atravesaron el pasillo interno y desaparecieron por un buen rato. Los familiares observaron que algo no estaba bien y se acercaron a preguntar. Enterados de lo ocurrido, la tensión se fue apoderando en el entorno. Una mezcla de sorpresa, indignación y pesar rodeó el ámbito más íntimo de las familias afectadas. Desde España el padre de la niña se enteraba del asunto y comenzaba a consultar al consulado español del infame accionar de la compañía aérea. Minutos después ambas funcionarias regresaron y esta vez la supervisora del caso, Verónica Miranda, dijo que habían consultado con Migración Bolivia y Migración España y que ese documento no estaba autorizado para viajar.

Uno de los familiares pidió que le muestren las imágenes de las cámaras de seguridad para comprobar la mala manipulación que ejerció la funcionaria de BoA sobre el pasaporte provocándole el deterioro repentino. Hechas las averiguaciones se dirigieron a las Oficinas de Defensa del Consumidor o del Usuario y Consumidor (ODECO) quienes le indicaron que debían dirigirse a Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol) y a la Policía del Aeropuerto Viru Viru. En la Policía un guardia les remitió a Naabol, según el oficial, ellos no atendían ese tipo de casos. En Naabol dudaron, pero luego reconocieron su competencia para atender el caso, según ellos atienden robos, hurtos y pérdidas, pero no roturas o daños en la documentación y sugirieron hablar con Migración, sin embargos las funcionarias BOA supuestamente habían hecho ese trabajo y como respuesta recibieron la negativa y la imposibilidad del viaje. Mientras algunos familiares de la afectada buscaban soluciones en exfuncionarios y algún fiscal de aeropuerto, pasó Christian, un funcionario de Migración, que fue inmediatamente informado del caso. Respondió que no habían informado nada a Migraciones. Y ahí recomenzó otra historia.

La familia imploró que los atienda en medio de otro trámite también de urgencia, el buen funcionario de Migración se apersonó con parte de los familiares y la madre al mostrador de BoA nuevamente. Ellas seguían ocupadas y no se disponían a escuchar el reclamo, mientras las horas avanzaban y ya casi no había pasajeros del vuelo a Madrid. La noche se incorporaba al drama y a la falta de opciones posibles.

El funcionario de Migración, Christian, advierte que su jefe estaba dentro de las oficinas colindantes el pasillo de las consultas y busca comentarle el caso.

Otro de los familiares en paralelo hace las consultas con una funcionaria de la Autoridad de Telecomunicaciones (ATT) quien se informa del caso y se dispone al mostrador de BoA e inmediatamente se suma al grupo con Migración detrás de los mostradores. Por su parte, otro de los familiares hace las consultas (reclamos) con un ex jefe de aeropuerto quien se contacta con el actual jefe y le da toda la información de lo que está sucediendo. La discusión se hace larga, lenta y agobiante.

Por fin la funcionaria de la ATT sale sola y en voz baja les dice al grupo que éramos una piñata de ilusiones arrugadas, “van a poder viajar”, y sugirió no recriminarles a las funcionarias de BoA.

Las maletas volvieron a pasar, las funcionarias no aparecieron por un buen rato y otro joven funcionario de la compañía, despachó a los pasajeros. Ya en el último llamado, las dos viajeras, entre lágrimas, corridas, abrazos y estrés, pasaron por el escaner permisivo para embarcar a Barajas. En España no tuvieron problemas y ya ingresaron a Madrid.

Esta historia tuvo justicia, pero por insistencia y contactos externos, que la mayoría de la gente no tiene. Lo que no exime la sanción ejemplificadora a dos funcionarias de la empresa aérea bandera del país por su delictuoso accionar (dañar un pasaporte, culpar a otro e impedir que viajen escudriñándose en vulgares mentiras).

Vuelo en BoA, Santa Cruz de la Sierra- Madrid / OB776.

15 de septiembre 2026, hora del vuelo 19;30

PD: Cómo el ruin desempeño de dos funcionarias de BoA podía con tanta liviandad dejar trunco un sueño de dos personas, provocando la compra de otro pasaje (carísimo Bs 40.000), hacer otro pasaporte, hacer una nueva visa y perder un postgrado. Todo eso tiene un costo emocional y material importante e irreparable. Veremos cómo sigue, esto no puede terminar con esa impunidad que pretenden normalizar.