Julio 19, 2026 -HC-

Análisis de la nueva política impositiva de China que favorece a las baterías de iones de sodio y de litio de estado sólido


Domingo 19 de Julio de 2026, 9:30am




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Por años, vengo siguiendo la evolución de la tecnología de baterías de litio. Prácticamente todas mis contribuciones sobre el tema, algunas más técnicas que otras, se pueden encontrar en Seeking Alpha[1], uno de los sitios web bursátiles más importantes de Estados Unidos y el mundo. Este artículo está dirigido a sintetizar mis argumentos sobre una noticia publicada el viernes, 17 de julio de 2026[2] en torno al tópico del título.

A continuación, resumo esta importante pieza de información.

  1. A partir del 01 de septiembre de este año, China introducirá una nueva carga impositiva del 2% sobre las baterías de iones de litio, concluyendo una exención tributaria que duró 11 años.
  2. Tanto las baterías de iones de sodio somo las de litio de estado-sólido serán liberadas de dicho impuesto, lo que significa que la nueva política industrial está enfocada en la innovación tecnológica.
  3. Además de las baterías de sodio y de litio de estado sólido, el nuevo incentivo alcanzará a pilas de combustible (hidrógeno), así como a diferentes celdas fotovoltaicas (perovskitas, tándem y arseniuro de galio).  
  4. El nuevo impuesto de consumo aplicable a baterías de iones de litio aumentará a 4% desde el 01 de septiembre de 2027, mientras que la exención, extendida también a pilas de combustible, estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2028.
  5. En paralelo, el desincentivo a celdas fotovoltaicas tradicionales arrancará el 01 de abril de 2027 con un 2%, subiendo al doble al año siguiente, en tanto que la exención a celdas fotovoltaicas caracterizadas por una elevada eficiencia energética terminará, al igual que en el caso anterior, el 31 de diciembre de 2028.

En los siguientes puntos, paso a desmenuzar las diferentes implicaciones de la aprobación de esta importante medida de política industrial en China, en lo que se refiere específicamente a baterías de litio y sodio.

En primer lugar, las baterías de iones de sodio ya están listas para su comercialización, mientras que las de litio de estado sólido (especialmente las de ánodo de litio metálico) aún se encuentran en fase piloto o de producción a pequeña escala. Esta diferencia de madurez es importante porque las baterías de iones de sodio están ahora en posición de ganar cuota de mercado a las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) en segmentos sensibles al precio.

En segundo lugar, la idea de que la preocupación por la demanda de litio es exagerada[3] porque las baterías de estado sólido todavía usan litio es solo parcialmente correcta. Las celdas de estado sólido de litio metálico usan significativamente más litio por kWh que las baterías de iones de litio convencionales (aproximadamente el doble en las configuraciones más avanzadas). Esto respalda la demanda sostenida de litio si la producción en estado sólido se expande, pero también destaca que esta tecnología representa una vía de mayor rendimiento que podría eventualmente reemplazar a las baterías del tipo LFP en aplicaciones de alta gama.

En tercer lugar, el nuevo impuesto al consumo crea un claro y creciente incentivo económico para abandonar las baterías de iones de litio (incluidas las LFP). Las baterías de litio estarán sujetas a un impuesto del 2 % a partir del 1 de septiembre de 2026, que aumentará al 4 % a partir de septiembre de 2027. Las baterías de iones de sodio y de estado sólido estarán totalmente exentas hasta finales de 2028. Esta ventaja diferencial comienza siendo modesta, pero se vuelve más significativa con el tiempo; precisamente el tipo de presión externa que puede acelerar la transición de las LFP hacia las baterías de iones de sodio y las tecnologías de estado sólido de próxima generación.

En cuarto lugar, es posible que los responsables de política industrial en China crean que las LFP están protegidas a corto plazo por la enorme ventaja de escala de CATL y BYD, los mayores fabricantes de baterías de litio de la Tierra. Esta visión es comprensible dada su actual posición dominante, pero subestima la rapidez con la que los costos y los incentivos políticos pueden erosionar incluso posiciones sólidas una vez que las alternativas alcanzan la viabilidad comercial.

En quinto lugar, lo más interesante es que esta política podría ir directamente en contra de los intereses de CATL y BYD[4]. Su estrategia aparente ha sido durante mucho tiempo dominar el mercado de las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) y de iones de sodio, controlando al mismo tiempo el ritmo de introducción de las baterías de estado sólido. Al otorgar a las baterías de estado sólido la misma exención fiscal que a las de iones de sodio, el gobierno está creando las condiciones que podrían acelerar el desarrollo y la comercialización de las baterías de litio-metal y de estado sólido, precisamente porque la competencia de las baterías de iones de sodio ahora cuenta con un respaldo político explícito. Esto coincide con la idea de que la llegada al mercado de las baterías de iones de sodio, junto con una política específica, acortará el período de dominio de las LFP e impulsará el desarrollo de las baterías de litio de estado sólido a un ritmo acelerado.

Los argumentos anteriores requieren una examinación cautelosa, particularmente en relación con Bolivia. Se debe tener en cuenta que este país posee los mayores recursos de litio y sodio en salmueras continentales concentrados en un solo sitio geográfico del planeta. En efecto, mientras que el dato certificado por la firma especializada SRK en 2017 señala que el Salar de Uyuni cuenta con 21 millones de toneladas métricas de recursos identificados de litio (de contenido metálico), diferentes estimaciones conservadoras demuestran que en el mismo lugar existirían entre 2.500 y 2.100 millones de toneladas métricas de sodio (también de contenido metálico). Invito, por ahora, a mis lectores a sacar sus propias conclusiones sobre estas cuestiones, mientras preparo un nuevo aporte dirigido a su esclarecimiento, junto con nuevas ideas que acaban de aparecer en el tintero.     

 

 

 

 

* Una versión preliminar de este artículo se publicó en X.com, en fecha 18 de julio de 2026 (veáse: https://x.com/jczuleta/status/2078337105822966138?s=20).  

Juan Carlos Zuleta es analista de la Economía del Litio

 

[4]  Aquí, uno podría preguntarse también si detrás de esta política industrial no existen otras motivaciones, por ejemplo, geopolíticas. Sin embargo, esta problemática va mucho más allá del alcance del presente trabajo, por lo que la dejaré pendiente para un próximo estudio.