Julio 19, 2026 -HC-

¿Quién dijo que el tercer lugar no importa? El partidazo de 10 goles, una verdadera final


Domingo 19 de Julio de 2026, 9:45am




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En el fútbol, casi nadie se acuerda del tercer lugar. Pero el partido de hoy entre Francia e Inglaterra nos calló la boca a muchos que pensábamos así. ¡Diez golazos! Un ritmo constante, un resultado insospechado, un partido para la historia.

Kylian, a pesar de su desazón evidente, no defraudó. Bellingham, tampoco. Los demás, de ambos bandos, nos dieron un espectáculo VIP. 

Francia comenzó el Mundial con su fútbol despampanante. Y una mayoría ya la veía sino como campeona, al menos como finalista. Pero le ocurrió como los fuegos artificiales. Brilló y destelló con intensidad en el arranque, provocando admiración, pero ese fulgor luego se fue apagando, hasta quedar solo diminutas chispas en medio de la noche. La derrota contra España pareció haber apagado por completo esa poca lumbre que le quedaba. Los rostros amargados del capitán y su tropa lo decían todo. Se desmoronaron por completo ante los ojos del mundo, dejando una de las postales más tristes del Mundial. Incluso hoy, hasta finalizar el primer tiempo, la desmotivación era indisimulable. Yo estuve tentado de dejar de ver el resto del partido con el 4-0. Pero vino el descanso, para hidratarnos todos. Ese lapso sirvió acaso para recibir un putazo de Didier Deschamps, que cierra su ciclo… o para escuchar su última arenga de inspiración. Como sea, Francia regresó reluciente otra vez, como en el inicio del torneo. No solo recuperó algo de ese resplandor despampanante que hacía gustar, sino que, a medida que fueron encajando los goles, arrancó aplausos y orgullo de su buena hinchada, esa que no abandona. Incluso pudo haber llegado al empate de no haber sido por el penal maldito de Malo Gusto. Inglaterra, por su lado, hizo lo que venía haciendo, excepto con Argentina: ganar como sabe hacerlo, a toda costa.

Los cuatro goles de Francia hoy también sirvieron para firmar una capitulación en toda regla con su público. Se pactó el perdón implícito que tanto esperaban los jugadores desde la derrota contra España y se les entregó el boleto anímico que necesitaban para caminar más tranquilos hacia el próximo mundial. Tienen la venia. Hoy no decepcionaron, a pesar de la derrota.

Francia e Inglaterra brindaron un fútbol extraordinario, ese que hacía tiempo no veíamos, y rompieron ese mito del infame tercer lugar. Ese que muchos aborrecían. A partir de ahora, ya no será tal, porque fue extraordinario, y de acá a unos años, con seguridad, lo recordaremos con nostalgia, como si hubiera sido la verdadera final del Mundial.

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