Febrero 27, 2026 -HC-

¿Qué es una capacidad? Reflexiones en torno a la pedagogía del sujeto


Viernes 27 de Febrero de 2026, 10:00am




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El eje de la educación debe ser el desarrollo de sus capacidades. Una educación que, desde el orden del sujeto como actor y objetivo del proceso, promueva el desarrollo de sus capacidades y su talento, con miras a afianzar su papel como sujeto-en-el-mundo que se siente responsable de sí mismo y de la sociedad.

La concepción más importante que propone la pedagogía del sujeto está ligada a una redefinición de los órdenes en el que se han fundamentado la enseñanza y el aprendizaje desde su concepción más fuerte y permanente: la transmisión de conocimientos y la despersonalización del sujeto. La pedagogía del sujeto propone que se modifiquen sustancialmente estas figuras históricas de la educación, sustituyéndolas por una educación que tome en cuenta al sujeto y lo prepare para la libertad y la creación, desde el desarrollo de sus capacidades.

La educación debe preparar al sujeto: niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres y adultos, para la libertad y la afirmación de su papel creador, en contra de las formas hegemónicas e inconclusas de la transmisión. Desde una pedagogía del sujeto, que afirme su capacidad de creación y participación de la obra personal, social y colectiva. Una pedagogía en que los órdenes y productos de la razón y la ciencia, no se le muestren antagónicos a su identidad y sus referentes socioculturales, sino que permita la afirmación de los mismos. Una pedagogía, que lo reconoce y promueva como sujeto de derechos, y su afirmación como principios de aceptación universal que rigen las normas de convivencia humana, tanto en el plano moral y ético, como en el plano jurídico.

La educación debe desarrollar las capacidades del sujeto como el umbral hacia la libertad y la creación. Una capacidad es el desarrollo mental integral del sujeto (razón y afecto), por el cual es capaz de alcanzar la construcción (adquisición) de nuevos conocimientos (nociones, ideas, categorías, datos, cifras, etc.), y la habilidad para aplicarlos a la resolución de problemas y su conexión a diferentes esferas de la actividad creativa y la producción de ideas.

De modo que el sujeto es perfectamente capaz de alcanzar un aprendizaje racional (el mundo es lo que es, mientras la ciencia no establezca lo contrario), a la par del desarrollo de un conjunto de herramientas intelectuales de orden cognoscitivas. Pero también es capaz de alcanzar un aprendizaje divergente (el mundo siempre es algo más de lo que es), y en función de ello desarrollar un conjunto de herramientas vinculadas a la imaginación y la creatividad. Ambos procesos conforman una unidad, se complementan y retroalimentan, e implican la participación inherente del sujeto en el aprendizaje.

El aprendizaje, por tanto, posee un doble vínculo: la función convergente y la función divergente.

*Estas reflexiones son fragmentos de la obra “Pedagogía del Sujeto. Transitar de la transmisión al desarrollo de capacidades”.

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