30 de octubre (Urgente.bo).- Los cinco hermanos Mamani se reúnen en el horno ubicado en la zona Satélite de la ciudad de El Alto que les dejó su padre Enrique hace cuatro años para continuar con el negocio familiar y hacer las tradicionales "Tantawawas", sarnitas y batallas para Todos los Santos.
A pesar de que cada uno tiene una profesión, los hermanos vuelven a reunirse durante esta temporada para trabajar juntos, como su padre les inculcó.
“Nosotros siempre nos hemos dedicado desde pequeños en esta actividad. Gracias a mi padre, que está hace varios años, cuatro años que nos dejó y seguimos con el trabajo. Por él también hemos aprendido este oficio, porque a veces él decía: si no trabajamos, nadie nos va a regalar un boliviano, hay que trabajar de lo que se pueda’”, relató a hija mayor Juana Mamani en entrevista con Urgente.bo.
Cuando tenía 15 años y aún estudiaba en el colegio, Juana comenzó a ayudar a su padre en el horno. Recordó que él preparaba las masas desde las tres de la tarde y ella llegaba a las seis y media para continuar trabajando hasta las cuatro o cinco de la madrugada.
“Alguna vez no podía y ya estaba cabeceando en la puerta del horno. ¡Ya vas a trabajar!, o cosas así nos gritaba, pues”, expresó la hermana mayor.
Actualmente, los cinco hermanos se organizan para sacar adelante la producción de pan para las fiestas. Algunos se encargan del horneado, otros de preparar la masa, mientras Juana trabaja principalmente en la mesa haciendo la forma de la "Tantawawa". La jornada puede extenderse hasta la madrugada, algunos días la labor terminó a media noche y otros días su hermano salió cerca de las 2:30.
Para Melania Mamani, otra de las hijas de Enrique, el horno es el vínculo que conserva con sus padres y una manera de mantenerlos presentes.
Al igual que Juana, Melani empezó a trabajar desde muy joven en el horno familiar. A sus ocho años aprendió a prepara masitas junto a su padre y afirmó que siente gratitud hacia él por enseñarle a trabajar.
“Yo agradezco a mi papá infinitamente porque él es mi mentor, es mi maestro. Entonces todo lo que he aprendido es de él”, expresó.
Melania incluso faltaba a sus clases del Gobierno para ayudar a su padre. Ahora ejerce la profesión de abogada y en ocasiones aún pide permiso en su trabajo para ayudar en la panadería.
“Para mí es una segunda profesión. Pero con mucho cariño, con mucho sacrificio, lo realizo y lo hago y considero que hasta Dios me dé vida, lo voy a seguir haciendo”, afirmó.
Tradiciones y costumbres en la preparación del pan
Juana dijo que su padre les enseñó a tener cuidado con el horno y a preparar una mesita en honor a la Pachamama.
Por su parte, Melania destacó que el secreto para un buen pan está en trabajar con dedicación. “Dedicarles mucho amor a las masitas porque se trata de una profesión, porque prácticamente es una profesión la panadería, aunque muchos no lo valoren”, expresó.
Sin embargo, las hermanas afirman que no ha sido sencillo mantener el negocio. El incremento en el precio de los insumos y la crisis económica provocó que la cantidad de personas que acuden a los hornos baje.
Melania dijo que antes los vecinos llegaban a los hornos con quintales de harina; no obstante, ahora solo llevan una o dos arrobas. “Ha disminuido, pero continúan haciendo las masitas”, señaló la hermana.
A pesar de las dificultades, los hermanos continúan abriendo las puertas del horno e invitan a las personas a que sigan pasando para que la tradición prevalezca.



