Octubre 19, 2026 -HC-

¿Ochenta mil por avioneta?


Lunes 19 de Octubre de 2026, 6:30am






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La política boliviana es hoy una tomadura de pelo. Un mal chiste matinal. Un cúmulo de absurdos. Un lugar para el noimportismo. El mejor sitio para que los medios de comunicación hegemónicos demuestren de que están hechos, es decir, de igualación de la importancia de los acontecimientos que se suscitan todos los días. La información resulta del aplanamiento de lo noticioso: Da lo mismo una balacera por ajuste de cuentas que la fumigación de un mercado para erradicar la mugre y las ratas que amenazan con la calidad de los alimentos que compramos.

Con este panorama, estamos viviendo de la igualación de los acontecimientos hacia abajo. Nadie se mosquea. Nadie se alarma. Peor todavía, nadie entiende nada, todo sea porque el fantasma del MAS y de Evo Morales terminen siendo un viejo y mal recuerdo, y ya nunca más el inminente retorno del nacional populismo que acabó hecho astillas, en primer lugar, por obra y gracia de su mismísimo caudillo mayor, ese que sumaba el 50-60 por ciento del electorado boliviano que creyó en él casi ciegamente entre 2005 y 2015.

Como si no pasara nada, como si se tratará de una rutina irrelevante, Samuel Doria Medina le ha contado a Maggy Talavera (streaming “Periodismo sin photoshop”, 17 de octubre de 2026) estar enterado que en tiempos de los gobiernos masistas, se cobraba una tarifa de 50 mil dólares para autorizar despegues de avionetas cargadas cada una de 500 kilos de cocaína, pero que ahora, en el actual gobierno, una “senadora beniana” habría averiguado que la tarifa para tales permisos, ha subido a 80 mil dólares. Como dírían algunas señoras jailonas: ¡O sea hello!  

Doria Medina refirió el hecho con ese tono tan característico suyo en el que se advierte la combinación del aburrimiento con la resignación, considerando que se lo comentó al presidente Paz Pereira en varias oportunidades, quién no le habría dado ni quinto de bolilla. Luego de escuchar el breve relato, con la conductora del programa preocupada porque se le acababa el tiempo para seguir conversando, no resulta difícil llegar a la conclusión de que Bolivia está hoy atrapada en un estado de somnolencia e impostura, porque si así no fuera, el jefe nacional de Unidad, debió haber movido cielo y tierra con su bancada parlamentaria para demostrar consistencia en lo referido a su desvinculación del gobierno de la triple Bolivia: la patria, la corrupción y el Estado narcotizado. En este trayecto fueron cayendo importantes Doria Medina boys: El Ministro de la Presidencia, el Ministro de Economía y el Viceministro de Régimen Interior, Fortalecimiento y Transparencia Policial.

Con tono de conformismo y cansancio, Doria Medina denunció algo de suma gravedad sobre todo para quienes están convencidos de la legitimidad de los combates al narcotráfico. Si se hubiera tratado de Evo y el MAS, seguro que por lo menos hubiera intentado armar algo de revuelo, pero como se trata del gobierno del hijo de su exjefe político y exempleado de SOBOCE, cuando era accionista mayoritario, no habría por qué hacer mucho escándalo, si al final ¿para qué nos vamos a hacer los vivos si de cojudos estamos bien?

El contexto es disparatado: El gobierno tiene toda su frágil y artificial fortaleza sustentada en el Escudo antinarcoterrorista comandado por el Secretario de Estado del gobierno estadounidense, Marco Rubio, quién ha expresado cierre de filas y otorgación de confianza plena a su vasalla socia Bolivia, en los esfuerzos por controlar el crimen organizado fundamentalmente vinculado a la salida de cocaína de pistas clandestinas, esas a las que se refiere Doria Medina, mientras la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) expresa a través de su representante en La Paz, Mónica Mendoza, que el país se ha convertido en un “centro de expansión de carteles” y el ex Ministro de Gobierno, Carlos Romero, anticipa que nuestro typical país podría posicionarse como “hub del crimen organizado”, algo así como otra Sinaloa: En lo que va del año, 62 personas han sido asesinadas en Santa Cruz por presuntos ajustes de cuentas.

Paralelamente en la programación habitual de los simulacros opositores, tenemos, mientras tanto, las críticas en forma de retahilas o rimas elementales a cargo de Tuto Quiroga que comparece ante los medios, hegemónicos y no hegemónicos, en plan hermano mayor contrariado, porque el más chico, el inexperto y desprevenido sentado en la silla presidencial, no hace los deberes con coherencia, pero la cosa no pasa de ahí porque mientras Washington siga expresando cariño y confianza por el gobierno, no es posible ir mucho más allá. Y Samuel Doria Medina, ya sabemos, dice cosas sin rasgarse las vestiduras, luego de no dejar de intentar ser Presidente desde hace veintiún años.

Bolivia vive en este último tiempo, la política como mera puesta en escena: Unos están más a la derecha que otros y esos son los que mandan. Con una oposición así, Rodrigo Paz puede dormir tranquilo.

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