14 de octubre (Urgente.bo)- Bolivia tiene un tesoro textil libre de plagas más codiciado de la región: el algodón, pero sus productores se están quedando sin incentivos para sembrarlo. La directora ejecutiva del Servicio Nacional Textil (Senatex), Carla Faval, afirma que este producto es un negocio millonario que podría enfrentar a la actividad extractivista en el país.
“La fibra de algodón es un mercado que puede generarle millones a Bolivia”, afirma y explica que, a partir de este cultivo se pueden desarrollar por lo menos tres unidades de negocio altamente rentables.
La primera es la exportación de fibra, ya que se cuenta con una ventaja competitiva clave: Bolivia es el único país libre del picudo del algodonero, un pequeño escarabajo considerado el insecto más destructivo y dañino para este cultivo en América Latina.
“Eso nos convierte en un país altamente rentable y altamente interesante para quienes trabajan con fibra de algodón, sin contar que somos un país georreferencialmente bastante privilegiado para hacer exportaciones”, indica Faval.
El segundo mercado es el aprovechamiento de la semilla de algodón. En departamentos como Santa Cruz y Beni, este subproducto ya es utilizado como suplemento nutricional de alto valor para el forraje de ganado debido a su proteína de hasta 25%, además de su contenido de grasa y fibra, lo que ayuda a abaratar costos en la alimentación del ganado.
El tercero, resalta Faval, es que la semilla es potencial para la producción de biodiésel. Según estudios técnicos, una tonelada de semilla de algodón rinde entre 150 y 200 kilos de aceite crudo, el cual posee una eficiencia de conversión a biodiésel que oscila entre el 90% y 95%.
“Estamos hablando de tres mercados productivos de negocio en los cuales solamente con el algodón podemos ser altamente rentables”, enfatiza la directora ejecutiva.
Para Faval, estas oportunidades deben posicionarse tanto a nivel nacional como internacional. “Que nosotros como país, más allá del extractivismo al que estamos acostumbrados; productivamente, con fortalecimiento a la cadena productiva del algodón, podemos exportar, trabajar y generar millones en bolivianos y también en fuentes de empleo nacionales”, sostiene.
Urgencia por una ley de Alianzas Público-Privadas
No obstante, la titular de Senatex advierte que, para impulsar el aprovechamiento del algodón y tanto a las empresas estatales como a las privadas, se necesita con urgencia la aprobación de una ley de Alianzas Público-Privadas, ya que considera que es el primer paso indispensable para abrir mercados al mundo.
Faval subraya que esta normativa dará certidumbre a los empresarios sobre la seguridad de invertir en el país con un respaldo legal sólido. “Al tener una Ley de Alianzas Público-Privadas, no solamente estamos fortaleciendo el trabajo de los privados en Bolivia, sino también estamos facilitando que empresas privadas a nivel internacional confíen en nosotros porque tenemos una normativa que los respalda”, menciona.
Estándares estrictos en Senatex
Actualmente, Senatex cuenta con tres plantas; una de ellas es la hilandería ubicada en El Alto. Ahí se maneja el material bajo estrictos protocolos, ya que la fibra de algodón no puede ser contaminada ni entrar en contacto con productos químicos, de lo contrario pierde su calidad productiva y comercial.
“Esa planta tiene un sistema de inocuidad que no puede ser contaminado, tiene solamente máquinas específicas de trabajo y no puede pasar nada más en esa planta”, relata Faval, al detallar que el nivel de exigencia es tal que los accesos se cierran herméticamente para evitar cualquier agente externo.
La empresa estatal utiliza 100% algodón boliviano en la fabricación de sus hilos, telas y prendas de vestir, como poleras, buzos, polos y chompas.


