Todos escuchamos las mismas preguntas en las filas de las gasolineras: ¿por qué no dejan que cualquiera importe combustible? ¿Por qué no bajan los impuestos? Aquí va una explicación simple, sin tecnicismos.
1. Bolivia consume más de lo que produce
Cada día el país necesita 13 millones de litros de diésel y gasolina para que funcionen los buses, camiones, tractores y fábricas. El problema es que Bolivia ya no produce suficiente petróleo propio, así que tiene que comprar afuera cerca de 10 millones de litros diarios, casi las tres cuartas partes de todo lo que consumimos.
El caso más grave es el diésel: 9 de cada 10 litros que usamos vienen del extranjero. Con la gasolina la situación es algo mejor, pero igual más de la mitad también es importada.
2. El verdadero problema no es el combustible, son los dólares
Para traer ese combustible, el Gobierno necesita pagar a las empresas internacionales en dólares en efectivo, no en bolivianos. Y ahí está el nudo: se necesitan aproximadamente 12 millones de dólares cada día (unos 360 millones al mes) para completar esas compras.
El problema es que Bolivia ya no genera suficientes dólares, porque las exportaciones de gas natural cayeron mucho. Como el Estado no siempre tiene ese dinero disponible al contado, se ha ido atrasando en los pagos, y ya acumula una deuda de cerca de 800 millones de dólares con sus proveedores. Por eso los barcos y camiones cisterna a veces quedan esperando en puertos como Arica: no es que no haya combustible en el mundo, es que no hay dólares listos para pagarlo.
Esto también hace que, cuando el combustible escasea a nivel mundial, las empresas prefieran vender primero a países que pagan al contado, y dejen a Bolivia "al final de la fila".
3. ¿Y los impuestos?
Aquí hay una sorpresa: ya no se cobra el IVA (13%) ni aranceles a la importación de diésel y gasolina desde inicios de 2026, justamente para abaratar el combustible. Lo que sí se sigue cobrando es un impuesto llamado IEHD, que cambia cada semana según lo que decida la Agencia Nacional de Hidrocarburos, y que sirve para equilibrar los precios.
4. ¿Por qué YPFB pierde dinero vendiendo diésel?
YPFB compra el diésel a un precio internacional que equivale aproximadamente a 15 bolivianos por litro, pero lo vende congelado a solo 9,80 bolivianos en los surtidores. Esa diferencia la paga el Estado como subsidio, y cada vez cuesta más sostenerla.
5. ¿Por qué no importa el sector privado si ya se puede?
El Gobierno sí abrió la puerta para que empresas privadas importen su propio combustible sin pagar impuestos de importación. El problema es que, al hacer cuentas, no sale a cuenta revender ese combustible al público:
● Si una empresa trae una cisterna de diésel para su propio consumo, el litro le termina costando alrededor de 18 bolivianos, casi lo mismo que el precio oficial para grandes consumidores.
● Pero si alguien quisiera revender ese diésel importado en una gasolinera privada, tendría que sumarle el IVA de venta y el IT, y el litro subiría a más de 20 bolivianos. Nadie pagaría eso, teniendo el diésel subsidiado de YPFB a 9,80 bolivianos.
Por eso, quienes importan por su cuenta son sobre todo empresas mineras o agropecuarias que necesitan asegurar su abastecimiento, aunque les salga caro, y no negocios que buscan revender al público.
En resumen
La escasez no se debe a que falten permisos para importar, ni principalmente a los impuestos (que en gran parte ya se eliminaron). El fondo del problema es que al país le faltan dólares para pagar puntualmente el combustible que necesita, y que el subsidio que mantiene el diésel barato es cada vez más difícil de sostener para el Estado.
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