El texto de una canción sobre una crisis de pareja, escrita y grabada por Charly García (1984) para su álbum “Piano bar”, puede aplicarse a lo hecho por el gobierno de Rodrigo Paz en estos nueve meses de gestión de la que podemos dar cuenta, en los últimos días, de unas disculpas dirigidas al país porque “algunas cosas tal vez (?), no están saliendo tan rápido como quisiéramos” (13 de agosto de 2026) y de la compra de un auto eléctrico por parte del ministro que maneja las finanzas que en el mercado internacional tiene un precio que oscila entre los 40 y los 120 mil dólares según el modelo Q4 de Audi con sus distintas variantes, que aquí ha sido declarado para el pago de impuestos con tres precios distintos y que no alcanza, cada uno de ellos, a los 30 mil dólares. En un país serio, ese ministro ya tenía que haber presentado su dimisión, pero las señales informan que no tienen con quién sustituirlo.
Entre las disculpas presidenciales y las justificaciones de José Gabriel Espinoza han surgido condiciones para afirmar sin temor a equivocaciones que lo ofrecido por el binomio Paz-Lara a Bolivia en tiempos de campaña electoral han sido promesas sobre el bidet, si miramos con riguroso ojo crítico y sin relativizaciones justificatorias, la insultante brecha entre las ofertas electorales y las decisiones gubernamentales hasta aquí tomadas, todas ellas manchadas por escandaletes de distintos grosores acerca de hechos reñidos con la transparencia y la honestidad funcionaria: Maletas que pasan sin control ni revisiones, avión que se desploma y del que vuelan billetes serie B, apertura y desaparición de relojes de cajas fuertes de la residencia de un narcotraficante capturado, intento de contrabando de oro, cocaína impregnada en madera de exportación, y un largo etcétera de incidentes producidos cuando todavía faltan tres meses para alcanzar el primer año de gestión.
“Porque me tratas tan bien, me tratas tan mal/Sabes que no aprendí a vivir/A veces estoy tan bien, estoy tan down/Calambres en el alma/Cada cual tiene un trip en el bocho /Difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo” dice uno de los fragmentos de la canción de Charly. Cualquier semejanza con la realidad gubernamental boliviana es mera coincidencia, diría el lugar común, pero vaya qué coincidencia.
El listado de promesas –sobre el bidet—del candidato Paz Pereira es frondoso. Suficiente con mencionar la patética contradicción de no acudir al FMI para no seguir endeudando al país (27 de agosto de 2025) y terminar pidiéndole 5 mil millones de dólares que el organismo crediticio respondió con solamente mil 900 millones, justo el día en que su jefa máxima, Kristalina Georgieva, estaba sentada con su equipo de trabajo en la mesa de ministros de Javier Milei en Buenos Aires (27 de julio de 2026), para conversar in situ acerca del soporte de 20 mil millones a 48 meses que le ha asignado a Argentina, monto que incrementa a 45 mil millones de dolares la deuda contraída desde la Casa Rosada con la poderosa multilateral. Cada país tiene un peso específico negociador y merece la atención de acuerdo a su gravitación internacional. Bolivia en el mundo. Argentina en el mundo.
Habría que mirar con detenimiento y profundidad qué hacer desde una imprescindible reforma de la ley electoral con las candidaturas que prometen cielo y tierra en campañas, haciendo uso de todas las estrategias y dispositivos de persuasión habidos y por haber para convencer a los votantes, para que estas puedan someterse a reglas de juego que erradiquen los engañosos espejitos de colores con los que logran alcanzar el primer lugar del podio: Palabra empeñada, palabra devaluada.
No es admisible que millones de votantes decidan apoyar a un candidato que contrae compromisos para hacer un determinado tipo de gobierno, y que este, una vez encaramado en el poder, se desentienda de lo ofertado en la publicidad y en los debates, y peor, termine haciendo todo lo contrario como está sucediendo con la actual administración gubernamental que hasta ahora no ha sabido como modificar, por ejemplo, el modelo de importación de combustible que tantos dolores de cabeza y desesperación está generando en estos últimos quince días: Dos ministros de Hidrocarburos y tres presidentes de YPFB en nueve meses de gobierno, dicen con claridad en que niveles de inestabilidad y hermetismo informativo se maneja el gobierno de la patria al cubo.
La evolución de la higiene personal dice que el bidet tradicional, ese de porcelana que tenían instalados nuestros abuelos, ha dejado de usarse, primero porque los cuartos de baño se diseñan más pequeños y segundo, porque ahora hay lo que se llaman inodoros inteligentes que suplen con practicidad al viejo artefacto, sobre el que por supuesto, se pueden hacer metafóricamente todas las promesas posibles, esas que nunca serán cumplidas.
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