23 de enero (CNN)- El presidente de EE.UU., Donald Trump, está luchando por atraer aliados occidentales a su “Junta de Paz”, pero hasta ahora ha conseguido el apoyo de los monarcas de Medio Oriente, del hombre conocido como el último dictador de Europa y de al menos un líder buscado por presuntos crímenes de guerra.
Trump ha invitado a decenas de países a unirse a la junta que busca resolver conflictos globales, pero su cometido ha alarmado a varios aliados de Estados Unidos, como también lo ha hecho el comentario del líder de EE.UU. de que “podría” reemplazar a las Naciones Unidas.
La junta, presidida indefinidamente por Trump, fue concebida originalmente como un organismo limitado encargado de supervisar la reconstrucción de Gaza, devastada por la guerra de dos años con Israel. Sin embargo, su propósito se ha expandido para abordar conflictos en todo el mundo, y el borrador de la carta, que se envió junto con las invitaciones, ni siquiera menciona Gaza.
Entre los invitados a unirse a la junta están Rusia y China, así como Belarús, un Estado represivo desde hace tiempo. Se ofrecen asientos permanentes por un precio de US$ 1.000 millones. También han recibido invitaciones aliados europeos, Estados árabes ricos en petróleo del golfo Pérsico, exrepúblicas soviéticas e incluso el papa.
Pero a la ceremonia de firma, realizada en paralelo al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, asistieron menos de 20 países —principalmente de Medio Oriente, Asia y Sudamérica—, mucho menos que los aproximadamente 35 que un alto funcionario del Gobierno estadounidense había pronosticado a la prensa. Los líderes europeos estuvieron visiblemente ausentes. La única nación de Europa Occidental representada fue Hungría, uno de los aliados más cercanos de Rusia en Europa.
¿Qué es la Junta de Paz?
Trump había propuesto inicialmente la Junta de Paz como parte de una segunda fase del plan de cese del fuego de 20 puntos en Gaza negociado por Estados Unidos en septiembre.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respaldó el plan en noviembre, dándole legitimidad internacional, con un mandato para que la junta supervise la desmilitarización y la reconstrucción de Gaza.
Pero Trump tenía planes a largo plazo. El borrador de la carta constitutiva, obtenido por CNN, describe a la Junta de Paz como una “organización internacional” que promueve la estabilidad, la paz y la gobernanza “en zonas afectadas o amenazadas por conflictos”.
Trump servirá como presidente indefinido de la junta, y posiblemente ocupará el cargo más allá de su segundo mandato, según el estatuto.
La “Junta de Paz” se sentará por encima de una “Junta Ejecutiva fundadora” que incluye al yerno de Trump, Jared Kushner, al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff y al ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair.
En la ceremonia de Davos, Kushner reconoció que “la paz es un acuerdo diferente a un negocio”.
Kushner dijo que el “plan maestro” del Gobierno para la reconstrucción de Gaza “no tiene un plan B” más allá de su esfuerzo de varios pasos para poner fin a la guerra y transformar la región.
El yerno del presidente enfatizó que gran parte de ese plan depende de la desmilitarización de Hamas. Prometió que Estados Unidos “va a hacer cumplir” esa parte del acuerdo de alto el fuego sin dar detalles.
Una serie de diapositivas con imágenes compuestas de edificios futuristas, nuevas carreteras e infraestructura energética anticipaban otra visión.
Trump calificó a Gaza como una “hermosa propiedad” y dijo que es “una persona de bienes raíces de corazón” al hablar sobre la reconstrucción de la devastada zona.


