La agencia Reuters informó este martes que un alto funcionario del gobierno de Irán citado reconoció que han muerto unas 2,000 personas en las protestas que hace dos semanas se desataron contra el alto costo de la vida pero que se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático.
Se trata de la primera vez que una autoridad de la República Islámica reconoce un alto número de muertos en la represión de las manifestaciones. La prensa estatal incluye en el balance a decenas de miembros de las fuerzas de seguridad.
Los iraníes, que el lunes pudieron llamar al extranjero por primera vez desde que las autoridades interrumpieron las comunicaciones hace unos días, describieron un fuerte despliegue de seguridad en Teherán, con edificios oficiales incendiados, cajeros automáticos vandalizados y poca gente en las calles.
A través de un comunicado, la ONG aseveró que entre las víctimas fatales hay nueve menores de edad, añadiendo que debido al apagón de internet que el régimen iraní implantó desde el 8 de enero, y a las severas restricciones de acceso a la información, es extremadamente difícil verificar las cifras de muertos.
En tanto, se estima que el número de personas arrestadas en las protestas supera las 10.000.
Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, se mostró “horrorizado” este martes debido al aumento de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad iraníes contra manifestantes.
“Este ciclo de violencia horrenda no puede continuar. El pueblo iraní y sus demandas de equidad, igualdad y justicia deben ser escuchadas”, manifestó Türk en un comunicado leído por el portavoz del organismo, Jeremy Laurence.
Las movilizaciones en Irán estuvieron impulsadas inicialmente por comerciantes y sectores económicos afectados por el deterioro de la situación de la economía, el desplome del rial y la elevada inflación.
Irán enfrenta una profunda crisis económica, con una inflación interanual que en diciembre superó el 52% respecto al mismo mes del año anterior, marcada por las severas sanciones de EEUU y la ONU por su programa nuclear.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes que cualquier país que haga negocios con Irán “pagará un arancel del 25% en todos sus negocios hechos con EEUU”.
La medida es confirmada luego de amenazas hechas por Trump al régimen iraní en medio de la ola de protestas. En este sentido, el presidente de EEUU ha señalado que no descarta ataques militares contra Irán si continúan las muertes de civiles.
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